Las buenas ideas no están lejos, busca en tu empresa

La vida en las empresas es un constante avance y evolución en procesos, productos y servicios. No sólo porque los consumidores van buscando siempre lo mejor, y a ser posible lo más barato, sino porque la competencia exige poner en el mercado lo más novedoso en cada momento con precios ajustados.

Todas se enfrentan cada día al reto de encontrar nuevas ideas que les suponga una ventaja competitiva mientras las demás tardan en copiar la novedad, o al menos para mantenerse a flote si las cosas no van bien, esperando a que amaine. El reto es complicado, pero si tu empresa está realmente dispuesta a no quedarse quieta, ¿por dónde empezar?

Cuando el Gobierno Británico decide consultar a sus ciudadanos cómo ofrecer los mismos servicios reduciendo costes –o impuestos, que es lo mismo–, está pidiendo ideas a quienes de verdad conocen la situación, que son los que utilizan esos servicios públicos. En dos semanas de funcionamiento, la web El Desafío del Gasto recibió nada menos que 60.000 sugerencias.

En ella solicita consejos para reducir el déficit sin importar que las ideas sean grandes o pequeñas, pues lo importante es compartirlas. El resultado ha sido un éxito rotundo. También el Gobierno Balear ha abierto un espacio en facebook para recoger las opiniones de sus ciudadanos sobre el funcionamiento de su administración. En ambos casos se trata de una nueva forma de comunicación que ya no tiene marcha atrás.

Ni más ni menos, este método tan sencillo de recolección de respuestas se puede extrapolar a cualquier empresa que quiera desarrollar una estrategia alineada con sus clientes. Es barato, eficaz y los resultados no se hacen esperar. Si lo hace un gobierno demostrando que es accesible a sus ciudadanos, que está dispuesto a escucharles, que pretende trabajar mejor, ¿por qué no una empresa con sus clientes, desde su blog o su web?

Proceso interno de búsqueda de ideas

Saber lo que pasa ahí fuera es excelente, pero con esto no acaba todo. Si como ha quedado demostrado existe una inteligencia social, también se puede hablar de una inteligencia colectiva interna que no es otra que la que pueden aportar todos los colaboradores de la empresa. Pero, ¿preguntan las compañías a sus empleados cómo se podrían mejorar determinados procesos engorrosos, qué nuevos productos pide el mercado o cómo adelantarse a la competencia con algo original?

Nadie mejor que quienes pasan el día dentro de la organización para saber qué se puede corregir o renovar. El factor humano es clave en todo proceso de creación de inteligencia en cualquier empresa, pero deben darse las condiciones adecuadas para que ese cerebro común funcione. La inteligencia colectiva no se moviliza si en la organización existe un sistema jerárquico demasiado enraizado, pues son polos contrapuestos.

Las reglas y los procedimientos en cualquier sistema reducen el movimiento dentro de él, por lo que la burocracia no es lo más recomendable. Mucho menos en una pequeña o mediana empresa, cuyos empleados no están para rellenar formularios.

Perder el miedo a preguntar y escuchar

Luis Conde, de la firma de búsqueda de directivos Seeliger y Conde, experto en encontrar talento profesional, decía recientemente en una entrevista en Expansión que “el trabajador, por respeto, por cariño o amistad, no dice la verdad a sus jefes. En España tenemos la mala costumbre de no preguntar a nuestra gente qué opina. Cuando hablo con los empresarios les digo: no tenéis ni idea de lo que hay dentro de vuestras empresas”.

El diagnóstico es certero, y la realidad es la que describe. Pero mientras que algunos empresarios se quejan de la poca motivación de algunos de sus empleados, estos a su vez dicen que no se sienten motivados. Seguro que todos reman en la misma dirección, aunque tienen distinto enfoque. Aquí es clave la forma de dirigir la empresa.

Hay que perder el miedo a preguntar y escuchar, no por ello se va a perder autoridad. Las cosas están cambiando porque a las empresas se están incorporando paulatinamente nuevos empleados cuyas formas de vida son poco rígidas, personas que necesitan espacios de trabajo más humanos, elásticos y agradables. Además, están habituados a las herramientas de la web 2.0 donde la transferencia de información y la colaboración continua ya no encajan con los métodos tradicionales de dirección. Y si tienen una buena idea, seguro que no se la van a guardar.

Hay que tener claro que todo el mundo tiene algo que aportar, esté dentro o fuera, desde el primero hasta el último, pero no puede ser un hecho puntual sino que debería ser un proceso continuo. Por eso hay que abrir los cauces necesarios para que todos se expresen. Si tu empresa no está dispuesta a quedarse quieta, ¿por qué no empezar por aquí?

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Imagen | renaissancechambara

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en banca, en el área comercial.