Invertir en hardware para la empresa, ¿es el momento?

Da la sensación de que vivimos en la continua obligación de comprar material informático; arrastrados por la evolución de las plataformas de hardware, las posibilidades de hacer más cosas con menos esfuerzo u obligados por las empresas al sacar una nueva versión de hardware que requiere una plataforma más potentes. Invertir en hardware para la empresa, ¿es el momento?

Existen una serie de pasos para saber si estamos acertando al realizar una apuesta correcta o no. No sólo podemos actuar porque creamos que se adaptará mejor nuestros servidores, debemos tener en cuenta los alcances de la empresa, dejarnos asesorarnos por agentes externos, verificar si de verdad esa nueva versión del software tiene lo que necesitamos o si nuestros resultados han sido los acertados con ese programa.

¿Cómo sabemos si es el momento para invertir en tecnología?

Antes de lanzarnos en un nuevo proyecto informático o comenzar a comprar material debemos tener en cuenta el proceso de cambio. La adaptación al cambio es un procedimientos arduo y muchas veces muy largo por el hábito adquirido durante años. Hasta que los trabajadores terminen de familiarizarse con las nuevas formas de hacer la empresa funcionará empleando también la antigua metodología, fijando unos tiempos concretos para que sea sustituida definitivamente.

Este proceso suele beneficiarse de formación adelantada para los trabajadores. De esta forma, cuando comiencen a trabajar con el nuevo material, no lo verán como algo desconocido y sentirán menos animadversión hacia la nueva plataforma. Estas formaciones se pueden negociar con el mismo distribuidor de la aplicación cuando el número de licencias es elevado.

Si seguimos hablando de los procesos para habituarnos a los nuevos cambios debemos tener en cuenta que es necesario tener previstas las necesidades, los recursos y los servicios que se van a necesitar para acometer la implantación, para tener todo listo cuando llegue el momento de iniciar el proceso de cambio.

Para este cambio debemos tener una estrategia de implantación. Los cambios suelen ser sinónimos de guerra y descontrol. Si tenemos una estrategia para llevar a cabo los cambios de forma ordenada y controlada, evitando paralizar el normal funcionamiento del negocio, la implantación debe realizarse por fases, contemplando los diferentes aspectos a los que afectarán los cambios.

Uno de los pasos, para mi, imprescindibles es dejarnos aconsejar por un asesor que no conozca nuestro negocio ni sus funciones. Este asesor externo debe empaparse nuestras necesidades y valorar qué necesitamos realmente. A partir de este punto, el acompañamiento de este asesor es clave en el resto del recorrido.

Para ahorrarnos lo máximo posible debemos ver qué proveedor nos puede dotar de todo lo que necesitamos de manera más global. De esta forma conseguimos centralizar los procesos, evitamos perder tiempo y ganamos la instalación completa en un sólo proceso. Estos proveedores suelen tener paquetes de implementación adaptables a todo tipo de empresas y con distintas fórmulas de pago.

Conclusión

No siempre es una buena solución tener lo último de lo último, es más, no del todo aconsejable adquirir una nueva plataforma informática recién salida ya que suelen conllevar fallos o “bugs” informáticos. No descartemos nunca la opción ver como funcionan esas nuevas aplicaciones o estudiar los casos de éxitos en otras empresas.

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Imagen | Agência de Notícias do Acre

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora consultor informático en NTT, en Barcelona. En ratos libres DJ y redactor en Tecnología Pyme.

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