El golpe de la tecnología y la crisis a la sociedad

¿No se va echando de menos que alguien pregunte dónde está un monumento? Cada vez más vemos como las personas usan gadget y aparatos para tener una vida más “cómoda” y donde controlemos más los gastos; tanto es así que nos planteamos el golpe de la tecnología y la crisis a la sociedad junto a lo que eso conlleva.

Desgraciada o afortunadamente la vida va rápido y para que vaya más rápido la acompañamos de sistemas que nos permiten pensar más rápido y ejecutar más pronto. Eso implica una aceleración del proceso de olvido de aquello que nos gusta o a lo que estábamos acostumbrados; en esta parte es donde debemos centrarnos y abrirnos para captar nuevas opciones que nos ayuden en la vida, olvidar lo que nos acomodó en la crisis y ser más proactivos.

Jefes obsoletos

Lo habitual era ver como el mundo estaba dirigido por señores trajeados con cierto sobrepeso que poseían a un chófer para ir y venir a restaurantes o reuniones en sedes de sus empresas. Ahora los que manejan las empresas más innovadoras son personas con unos escasos treinta años que van en bicicleta al trabajo y no alardean de lo que tienen.

Sus departamentos de relaciones humanas premian al candidato con mayor positividad y menos impacto personal ante malas experiencias profesionales. Personas cualificadas de las que se desconoce el padre y la madre, y de las que el talento como persona les abre las puertas y dejan escalar posiciones en la empresa.

Antes veíamos a personas que hablaban de logros lejanos de los que se sentían orgullosos, ahora vemos a gente que sus logros son sueños durante un periodo de tiempo y pasan a ser tangibles desde la ilusión. Personas que no desean ostentar sino dormir felices con su trabajo y aquello que le rodea. De ellos podemos decir que son los padres de las nuevas tecnologías; esas que dentro de, no mucho tiempo, harán que todo esté al alcance de la mano y la información sea tan rápida como sincera.

Y la crisis me hizo viajar y no tener una casa

Sin salirnos de este enclave de personas con ideas distintas o al menos metas diferentes podemos ver cada vez más, cómo las personas abandonan la idea obligatoria de decir: “yo tengo una casa” impuesta por la facilidad de concepción de hipotecas y abrazan la opción de dejar de pagar durante cuarenta años un producto que se puede sustituir con la libertad de alquiler.

La libertad de viajar para trabajar no la da una hipoteca anclada a una casa; ayuda la ecuación que muestra como resultado cuanto menos ataduras tengamos más mundo podremos recorrer sin necesidad de hacer un ingreso simétrico mensualmente. Hecho que facilita la felicidad dentro del ser inquieto. Ya que la crisis económica nos ha hecho darnos cuenta de que la idea sembrada en nuestras mentes llegada del medievo por tener una propiedad privada no es, en todos los casos, la opción primordial en la vida, aprovechemos los nuevos cambios para adaptarnos y reciclarnos.

Mi conclusión

Dentro de algunos años si a Google se le olvida qué es Dios la mayoría del mundo no lo conocerá; si queremos conocer de primera mano un restaurante no tendremos más que visitarlo desde el sofá y cuando escojamos donde vivir no deberemos optar por un televisor o una consola sino por un ordenador que nos dé todos los servicios necesarios y relacionados con nuestros hábitos. Sólo espero que el uso y la evolución no opten por un camino de autodestrucción.

En Blog Sage | Mayor participación ciudadana en lo público con los resortes de Internet
Imagen | campuspartyeuropa

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora centrado en HP y en Barcelona. En ratos libres SEO, y redactor en Tecnología Pyme.

Me encontráis a un tweet en @carvajaluchi