¿Cuánto cuesta que los sistemas no fallen?

Rayo

El pasado 7 de agosto un rayo cayó en un centro de datos de la empresa Amazon, provocando un serio problema a más de una empresa. No sólo afectó a aquellas cuyo negocio está basado en la web, sino a todas las que tuvieran contratado algún servicio que usara el sistema de almacenamiento EC2 de dicha empresa (por ejemplo, para hacer copias de seguridad).

Tras un par de días de tensa espera, finalmente se pudo reestablecer el servicio a la mayoría de los clientes. La incidencia fue lo más comentado en la red a principios de semana, dado que mucha gente pensábamos que este tipo de cosas no podían pasarle a una empresa como Amazon, así que me parece un buen momento para reflexionar acerca del tema y sobre si la nube es un buen sitio para almacenar nuestros datos y soportar nuestros procesos y lo que cuesta que lo sea.

Los sistemas conocidos como “la nube”, de almacenamiento o proceso remoto de datos, siguen siendo igual de buenos o malos que la semana anterior a esta incidencia. La principal ventaja es que permiten ir adquiriendo recursos a medida que se va necesitando, o liberarlos cuando ya no son necesarios, sin que tengamos que montar y mantener ningún tipo de infraestructura. También es un punto a favor que hay servicios de este tipo disponibles para empresas de cualquier tamaño a un coste muy competitivo, también para las pymes.

Es decir, lo mejor de los sistemas en la nube es que te permiten centrar tus esfuerzos plenamente en tu núcleo de negocio y no en mantener sistemas informáticos. Hoy en día son ya pocas las pymes que mantienen en local servidores para alojar su página web o gestionar el correo electrónico corporativo. Frente a las múltiples ofertas para hacerlo en la nube, está la opción tradicional, que supone montar toda la infraestructura en local (ordenador, software de correo, de seguridad, sistema operativo, SAI, una persona que mantenga todo lo anterior, espacio físico,…) ¿Cuál tiene más sentido hoy en día en la pyme?

Ambas opciones están están expuestas a posibles fallos que dejen sin servicio al negocio, por mucho que se invierta en ellas o aunque digamos, o nos digan, que tenemos los mejores sistemas posibles. Esta vez fue un rayo en un datacenter, otra lo fue un corte de un cable submarino de transmisión de datos, un incendio,… A donde quiero llegar es a que para una pyme corriente es más difícil que se quede sin servicio un sistema serio en la nube y no uno propio. Bueno, salvo que esté dispuesta a pagar por todos los elementos adicionales que hacen falta para montar estructuras redundantes que permitan salvar situaciones como la que provocó esta incidencia. No tiene sentido.

Cuando el director general le dice al responsable de sistemas que quiere un sistema robusto y fiable, en realidad quiere decir que las herramientas no den problemas. Para eso están los planes de contingencia, para ser conscientes de los riesgos a los que está expuesto el negocio y para proponer soluciones ante problemas que impidan ejecutar los procesos del negocio. Quedarse colgado supone perder dinero, eso nadie lo duda, pero montar un sistema “infalible” seguro que también supone invertir euros.

Entrecomillo infalible porque a la larga, se demuestra que ninguno lo es. De hecho, en los contratos de nivel de servicio se garantiza una disponibilidad determinada a lo largo del tiempo, dato que da una idea de la fiabilidad del sistema y de lo que podemos esperar de él. Aunque nos digan que es del 100%, debemos ser conscientes de que en alguna ocasión pueden fallar. Le ha pasado a los más grandes, como Amazón o Google, así que no debería extrañarnos que nos pase a nosotros.

Hay quien prefiere improvisar, otros son más cautos y optan por prepararse para posibles incidencias. Allá cada uno, pero siempre es mejor dedicarle algunos recursos a planificar acciones ante contingencias que esperar a que ocurra algo y no saber qué hacer. Ah, eso sí, siempre pasa lo malo “en el mejor momento”. Poner en marcha una copia de seguridad, usar una copia de respaldo provisionalmente desde una ubicación paralela, soportar el sistema mediante un generador de corriente local,… son algunos ejemplos.

Y ya para terminar, respondo a la pregunta del título de esta entrada, que es el tema que para mi tiene más importancia. Los sistemas 100% infalibles no existen, o lo que es lo mismo, un sistema que no falle nunca cuesta infinito. Siempre hay alguna posibilidad de fallo y tenemos que ser conscientes de que las cosas a veces no funcionan bien. La nube es una buena herramienta para soportar procesos, sobre todo porque permite que las pymes se centren en su núcleo de negocio a un coste bastante asequible a día de hoy. No hay que tenerle miedo, pero tampoco confiar ciegamente. Es razonable ser prudente y pensar que cualquier proveedor puede fallar. Igual que nos puede caer el rayo a nosotros y quemarse la sala en la que guardamos el servidor, provocando la pérdida de todos los datos o una caída durante horas o días ¿O acaso no?

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Pablo Herrero
Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

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