Las ofertas de programas de escuelas de negocios y consultoras se multiplican

En los últimos meses las escuelas de negocios y las consulturas están lanzando decenas de propuestas de formación a los correos electrónicos de los profesionales que guardan en sus bases de datos. El mío es uno de ellos. No hay semana en que no reciba información sobre algún evento de marketing o un curso especializado de varios días de duración sobre instrumentos derivados, consolidación de balances o riesgo soberano, por mencionar algunos.

Hasta no hace mucho la invitación a estas reuniones era semigratuita, por no decir gratuita del todo, pues siempre contaban con el patrocinio de alguna gran empresa que corría con los gastos de organización, e incluso participaba algún conferenciante de relieve para cerrar el acto. Ahora lo normal es inscribirse previo pago de una cantidad respetable. En cualquier caso, ¿a qué se debe tanta oferta?

La proliferación de tanto curso y además de pago puede obedecer a distintas razones: a que ya no cuentan con los patrocinadores de antaño dispuestos a subvencionarlos y para seguir impartiéndolos necesitan recaudar fondos de los asistentes, a que se habían vuelto monótonos y aburridos y los han lavado la cara, y eso cuesta, o a que existe una necesidad real entre profesionales y directivos de ponerse al día y hay un nicho importante de negocio en este segmento para los organizadores.

De las tres alternativas, aun siendo todas posibles, quizá la última sea la que más se acerca a la realidad. A la vista de la que está cayendo, parece que estos eventos se empiezan a tomar en serio y además de hacer saludable networking en la pausa café, quienes asisten lo hacen por una necesidad cierta de ampliar conocimientos y escuchar las recomendaciones de los expertos. No en vano, estas empresas basan su negocio en conocer la realidad sectorial casi tanto como las propias empresas y en predecir el futuro con relativo acierto.

Las mejores escuelas de negocios

Si a su correo electrónico no llega ninguna de las propuestas mencionadas, no hay que preocuparse, puede hacer el camino inverso y asomarse a la amplia oferta disponible de las escuelas de negocio. Lo primero es identificar a las de mayor reputación de nuestro país, que además son las que repiten en los sucesivos ranking entre las mejores del mundo. Se trata del Instituto de Empresa (IE), del Instituto de Estudios Superiores de Empresa (IESE) y de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE).

En ellas encontramos materias muy diversas y a la vez interesantes, como liderazgo y gestión de personas, finanzas, innovación y cambio, marketing, estrategia, gestión de negociaciones complejas y una larga lista de buenas propuestas cuyo denominador común es su coste más que respetable y una duración académica excesivamente amplia para un directivo que necesita resultados más a corto plazo.

También las empresas de consultoría y otras organizaciones afines organizan sus propias convocatorias con el objetivo de atraer directivos necesitados de actualizar conocimientos en su entorno sectorial. Se desarrollan en una o dos jornadas intensivas con un precio más asequible, y tienen la ventaja de impartirse en las principales ciudades, por lo que el desplazamiento a la plaza no es un impedimento.

Lo que de verdad necesitan los directivos de las pymes

Todas estas opciones formativas no dejan de ser ofertas generalistas, interesantes para conocer a grandes rasgos las novedades que se producen en los entornos empresariales pero poco pegadas a la realidad de la pyme.

Un directivo de una pequeña empresa que necesite ampliar sus conocimientos en una materia concreta -contabilidad, fiscalidad del comercio internacional, control de riesgos- debería acudir a especialistas que se sepan al dedillo la signatura, a modo de profesor particular, ya que son los que de verdad le van a explicar convenientemente y de forma muy práctica lo que necesita aprender.

También los consultores independientes con un amplio currículo en la empresa privada pueden trabajar en paralelo con el directivo, otra opción recomendable ya que se actúa a pie de obra desde la vertiente práctica.

Conclusiones

La asistencia a eventos o programas públicos tiene más de reunión sectorial que de aprendizaje, pero siguen teniendo poder de convocatoria. Todo depende del tiempo que cada cual pueda destinar, pero al final suelen quedarse en una buena disertación de algún conferenciante con experiencia y la sensación de haber pasado un buen rato en compañía de otros profesionales afines, pero con el trabajo en la oficina por hacer. A la hora de la verdad quien necesite saber más de una materia específica deberá acudir al experto.

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Imagen | SeedRocket

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en la banca, en el área comercial.