Buenos hábitos para trabajar mejor y ganar calidad de vida

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Reconozcámoslo, muchos de nosotros no siempre nos organizamos como deberíamos a nivel personal y, tarde o temprano, pagamos las consecuencias. Ponemos remedios de todo tipo, usamos métodos que prometen ser definitivos y multiplicar nuestra productividad.

Nos olvidamos de la base, de lo más sencillo y de los hábitos que muchas veces ya teníamos asimilados desde edades tempranas: comer bien, dormir las horas necesarias, desconectar en los momentos de descanso,… ¿Cómo nos afecta en el trabajo si no respetamos estos simples hábitos?

Dormir bien, comer bien y otros hábitos saludables

Los especialistas médicos dicen que se deben dormir 8 horas para descansar completamente y estar preparados para afrontar un día completo con garantías. Muchas personas no lo hacen, ni un solo día de lunes a viernes y a veces, ni siquiera el fin de semana.

Esto significa que para el primer hábito básico que deberíamos cumplir todos, salvo en casos excepcionales, estamos suspensos ¿Cómo vamos a estar preparados para trabajar al 100% si empezamos la jornada de trabajo con las “pilas a media carga”?
La comida es la “gasolina de nuestro cuerpo”. Los que saben de nutrición, dicen que se necesitan al menos 3 comidas diarias para que nuestro organismo disponga de todos los nutrientes necesarios a lo largo del día. Mucha gente no desayuna, otros comen a toda prisa lo primero que encuentran.

Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo, reza el dicho popular. Algunas personas lo siguen , otras, ni siquiera se plantean que la comida influye en su rendimiento a la hora de trabajar y comen a deshora o en unas condiciones inadecuadas. Mal si comemos a menudo delante del teclado de ordenador, mal si nos metemos una comilona de varios platos y acabamos “que reventamos” y luego tenemos que seguir la jornada, mal si no comemos nada…

El deporte y las relaciones sociales con familia y amigos son, en mi opinión, el complemento perfecto para cualquier persona trabajadora. No se puede hacer todo todos los días, pero sí se organiza bien uno, aun renunciando a ciertas comodidades, se puede compatibilizar la vida laboral con el deporte, la familia y los amigos.

Conclusiones

Está en nuestra mano estar preparados para trabajar y llegar cada día en condiciones óptimas a nuestro puesto. Debemos evitar caer en la trampa de “si uso GTD voy a ser la leche”, pero luego no dormimos o no comemos bien, por lo que andamos todo el día a remolque, café tras café, hasta que el cuerpo dice basta. Hay casos muy difíciles, sobre todo cuando la ecuación se complica con el cuidado de hijos, mayores o situaciones especiales en el trabajo.

Pero no se debe bajar la guardia, hay que luchar para normalizar todo y poder seguir unos mínimos hábitos saludables en el trabajo diario. De lo contrario, el rendimiento es menor del potencialmente y aumenta enormemente la probabilidad de que aparezcan enfermedades derivadas del estrés. Se puede pagar muy caro y las consecuencias pueden ser irremediables. No olvidemos todas esas cosas que aprendimos en la escuela: dormir, comer, hacer deporte, estar con la familia ¿Por qué no íbamos a hacerlo ahora?

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Imagen | Ankakay

Pablo Herrero
Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero