Empresas a tiempo parcial: busca la oportunidad


Dentro del área empresarial, tenemos un segmento de negocio que pasa desapercibido dentro de las estadísticas de creación de empresas tiempo parcial como áreas de emprendimiento o autoempleo. En este segmento tenemos aquellas empresas que son negocios de temporada y que tienen una duración temporal muy definida.

Por citar dos ejemplos rápidos tenemos los negocios de los chiringuitos de playa, hostelería pura y dura limitada al verano o las tiendas de juguetes ad-hoc para el invierno coincidiendo con el gran volumen de ventas de Navidades y Reyes, entre otros muchos negocios en otros sectores.

Ventajas de segmentos de temporada

Un negocio de temporada es un negocio a tiempo parcial, idóneo para aquellos que tienen fuentes de ingresos adicionales o quieren complementar una empresa que no funciona todo lo bien que debiera durante el resto del año. Por ejemplo, si disponemos de un gran almacén disponible, podemos dedicar ese espacio a un outlet durante las rebajas o poner en marcha una distribución de juguetes en los meses de inviernos.

El caso de hostelería es un caso propicio para este tipo de aventuras temporales, bien por las fiestas veraniegas, verbenas y ferias que se llevan a cabo por toda nuestra geografía como aquellos casos en los que surge la necesidad puntual de cubrir un evento.

Además, el factor inversión-riesgo es mucho menor en este tipo de empresas pero no tenemos marcha atrás. Es decir, en una empresa con duración indefinida, tenemos capacidad de reacción, de cambio en la estrategia. En este tipo de empresas, los cambios son casi imposibles de llevar a cabo, dado que el tiempo para materializar el negocio finaliza antes de que podamos siquiera reaccionar.

Cubrir la necesidad y finalizar

El negocio de temporada se puede poner en marcha en cualquier sector. Basta con determinar una necesidad puntual dentro de un mercado para aventurarnos a cubrirla durante el tiempo que sea tangible esta solución. Me gusta el ejemplo del carro de helados a las puertas de los monumentos, vendiendo a la vez agua y bebidas refrescantes.

Es el camino del autoempleo, de la inversión baja y de la imaginación dentro de la búsqueda de nuestro propio sustento. No es necesario tener unas perspectivas disparadas sobre las necesidades del mercado, basta con saber adaptarnos a él.

El miedo y la falta de preparación, principales retos

En todo caso, cubrir este tipo de necesidades temporales requiere una velocidad de reacción mayor a la empresa tradicional. Las necesidades se deben suplir de inmediato porque los consumidores van a buscar la alternativa rápidamente.

Si tenemos miedo al fracaso, no nos vemos cualificados o no creemos en nosotros mismos, no podremos poner nunca en marcha una empresa de este tipo. No es necesaria una inversión millonaria ni una cualificación específica por una escuela de negocios. En la mayoría de los casos, sobra con las ganas por superarnos y con ser unos buenos comerciales de nosotros mismos.

Las empresas tienen que vender siempre, sea lo que sea y al precio que sea y en el 99% de los casos, si somos unos buenos vendedores, podremos sacar adelante nuestro proyecto empresarial, dado que el resto de conocimientos son menos prioritarios y siempre vamos a tener tiempo para aprenderlos.

En Blog Sage | El comercio minorista español y sus necesidades financieras
Imagen | Swambo

Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.

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