Aplica en tu negocio lo que aprendes en tus viajes

Londres

Una de las cosas que más me gusta hacer cuando viajo es ir fijándome en todo aquello que me rodea. Suelo viajar en vacaciones, igual que muchos españoles que aprovechan el mes de agosto para descansar, lo que me permite ver un montón de cosas desconocidas para mi y, a la vez, pensar en cómo aplicar algunas de ellas en el trabajo o en un negocio al volver, en septiembre, uno de esos momentos a lo largo del año propicios para emprender proyectos nuevos.

Sirve cualquier lugar para aprender, cualquier país, ciudad o sitio en general. En la etapa que pasé en Londres, los primeros días en la ciudad inglesa incluso fueron muy enriquecedores y dieron de sí tanto como para escribir un post, en el que reflejaba algunas de las cosas que más me habían llamado la atención allí y que veía que se podían aplicar en España. En otros países, de los que uno espera menos, también se sacan cosas interesantes, tan solo hay que prestar atención y fijarse en los detalles.

Un ejemplo aprendido entre restaurantes y bares de Estambul

Por ejemplo, en Estambul recuerdo un pequeño detalle que me abrió los ojos en cuanto al servicio al público de los bares y restaurantes. Siendo una ciudad más sucia que lo que estamos acostumbrados a ver en España, con bares y restaurantes cuyo nivel de presentacion en algunas zonas es similar al de España o, en las menos turísticas, bastante inferior, resulta que en la amplia mayoría de estos establecimientos, cuando ibas al servicio y te lavabas las manos, te encontrabas con que había a tu disposición para secarte un sistema dispensador de toallas impecable, siendo en muchos casos eléctrico y que solo necesitaba que oprimieras un botón para proporcionarte una.

Podéis pensar que soy un maniático o que esto es una chorrada pero es cierto que en España, país en el que sus habitantes son asiduos de bares de todo tipo y en el que el turismo es una fuente de riqueza muy importante, cada vez más, es toda una lotería ir al servicio. Ya no es que esté sucio o limpio, es que encontrarte algo con qué secarte las manos, a veces es una odisea y al dueño del negocio le importa poco o nada. Ese es el (mal) servicio al cliente que ofrecen algunos en un país de los desarrollados, España, pero en otro menos “moderno”, por lo menos a priori, te ponen un sistema perfecto.

En mi contra, diré que no me he animado montar un negocio para convencer a los propietarios de los restaurantes españoles de los servicios que deben ofrecer a sus clientes en el cuarto de baño. No me atrevo en el sector, al menos, de momento, así que el ejemplo se queda en la teoría, pero da qué pensar a la hora de definir el servicio completo que se le quiere dar a un cliente. E un restaurante no solo es comer, sino que esos otros detalles también cuentan para que la experiencia del usuario sea completamente satisfactoria.

Se puede aprender lo bueno y lo malo

Cuando uno viaja no sólo aprende cosas que se pueden hacer mejor, sino también otras que en esos parajes visitados se hacen de manera menos eficiente. Siguiendo con el ejemplo de Estambul, recuerdo que en cada autobús viajaban el conductor y una persona a su lado, que era la que cobraba el billete a los viajeros.

Es evidente que este proceso es menos eficiente que en España, donde el conductor solo conduce y a veces cobra, y no se dispone una segunda persona para cobrar billetes. Si acaso, una máquina se encarga de validar billetes dentro del autobús o de venderlos fuera, o una persona los vende en la taquilla donde se dispensan, pero fuera del autobús. El caso es darse cuenta de lo que se hace bien y lo que no se hace tan bien, dando paso a la reflexión posterior más profunda cuando se vuelve al trabajo.

Durante la labor de campo de captura de información, es muy útil tomar notas e incluso hacer fotos para no olvidarse de nada. Las notas mejor en papel, con una pequeña libreta de bolsillo basta, evitando depender del teléfono móvil o del tablet, el cual no siempre podemos llevar conectado (por ejemplo, en un avión o en viajes largos en los que se acaba la batería) o no e fácil de poner a andar cuando se necesita. O libreta y el lápiz siempre funcionan.

Conclusiones

Se trata de buscar en los destinos que visitamos, cosas nuevas que se puedan trasladar a nuestra realidad, buscando nuevos nichos de negocio, nuevas maneras de hacer las cosas o cómo no hacerlas. En definitiva, buenas y malas prácticas e ideas que se puedan identificar para importarlas a nuestro entorno; o todo lo contrario, viendo que, con respecto a otros lugares, se cuenta con una ventaja competitiva en forma de procesos más eficientes.

Las fronteras separan lugares en los que las necesidades de la gente son muy similares y las soluciones, no tienen por qué serlo en idéntica proporción. Siempre hay algo que se puede aprender cuando uno viaja, no solo a nivel cultural o personal, sino también a nivel empresarial.

Y tú ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención viajado y que crees que se puede aplicar en tu negocio?

En Blog Sage | Tres alternativas para tomar notas cuando estamos de vacaciones
Imagen | Tim Morris

Pablo Herrero
Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero