Una panorámica sobre el reciclado en las empresas

De acuerdo con la Directiva Europea 2004/12/CE desde el 31 de diciembre de 2008 en la Unión Europea se deberá reciclar al menos el 60% de los envases de papel y cartón, el 50% de los envases de metal, el 22,5% de los de plásticos y el 15% de los de madera.

Desde 1998 las empresas envasadoras de todo tipo están obligadas a recuperar sus envases una vez convertidos en residuos, para darles un correcto tratamiento medioambiental. Para ello, la empresa envasadora puede diseñar su propio sistema de recuperación de acuerdo a la Ley, o puede adherirse a un SIG (sistema integrado de gestión), el cual se encargará de todo el proceso conjuntamente con las administraciones locales.

Con este fin en 1998 se constituyó Ecoembalajes España, S.A. (Ecoembes), una sociedad anónima sin fines de lucro, con la misión de diseñar y desarrollar sistemas para la recolección selectiva y recuperación de envases usados y residuos de los mismos, administrando un SIG que da cobertura a 44 millones de españoles.

En el año 2009 el número de empresas adheridas a Ecoembes ascendía a 12.175 lo que aseguraba una cobertura del 90% del total de los envases que se gestionan en un año en España.

El sistema integrado de gestión de ecoembes es un ciclo perfectamente estructurado y ejecutado que gestiona desde el proceso de envasado y distribución de los productos en los envases correspondientes hasta el proceso de selección y reciclado a partir de los envases devueltos por los hogares una vez consumido el producto.

Cómo pueden participar las empresas en el proceso de reciclado

Es tarea de la sociedad, del gobierno y de los empresarios promover la cultura del reciclaje hasta convertirlo en un nuevo valor para la sociedad. El reciclaje tiene altas implicaciones en la economía, la gestión de la energía, la reducción de basuras, la generación de empleo y la satisfacción de que todos nos sintamos orgullosos de contribuir a la mejora del medio ambiente.

No todas las empresas participan en Ecoembes pero existen otras formas de participar en el proceso de reciclar y ayudar a tener un planeta más limpio. Para ello lo más sencillo es aplicar en la empresa la regla de las cuatro erres: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar.

A continuación se presentan algunas de las sencillas prácticas que se pueden incorporar en cualquier organización:

  • Revisar el pedido de la compra de material que se hace periódicamente para la oficina: cada cuánto se realiza, qué productos se compran, con qué envoltorios o envases para poder reciclar o reutilizar. Incluso si se compra comida para la oficina revisar qué productos ecológicos se pueden consumir. Las bolsas de basura que se utilizan también se pueden revisar para que cumplan procesos de fabricación y uso ecológico
  • Utilizar la impresión del papel a dos caras y a baja calidad de impresión. De esta forma se puede ahorrar papel y tinta
  • Comprar tóner, papel y sobres reciclados. Su compra asegura que se cuida el medio ambiente
  • Revisar los sistemas de iluminación: favorecer el uso de luz natural y y lámparas de bajo consumo para potenciar el ahorro energético
  • Separar los residuos que se generan en la oficina es sumamente fácil, dado que la inmensa mayoría son papel y plásticos. Es fácil después acordar con el servicio de limpieza el reciclado posterior

Qué se puede reciclar en la empresa

Lo más práctico y sencillo para reciclar en la empresa es el material de oficina: papel, tóner, teléfonos móviles y equipos informáticos.

Para reciclar papel existen empresas especializadas que por menos de 20 euros al mes proporcionan la infraestructura para recoger y destruir el papel de su empresa. Es importante negociar las condiciones: contenedores, tamaño, frecuencia de recogida, si los documentos se destruyen, tamaño de los contenedores y coste del servicio.

Un ordenador o computadora, aunque no sea de último modelo, puede ser muy útil para escuelas, cárceles y otras instituciones públicas y privadas que necesitan de ellas para educar. Existen empresas y fundaciones que disponen de políticas para la recogida de activos, la destrucción de datos garantizada con emisión de certificados, la eliminación medioambientalmente correcta y el reciclaje y especialmente el seguimiento del proceso social que siguen los equipos destinados a donación.

Para realizar este tipo de tareas los equipos informáticos deben cumplir con unas condiciones mínimas para facilitar su reutilización que las empresas de reciclaje indicarán.

El reciclaje de cartuchos de impresión constituye otro ahorro importante. Además contribuye a la conservación del medio ambiente porque se reduce la cantidad de tóneres y de elementos no biodegradables que contienen que se envían a la basura.

Los teléfonos móviles son otro de los dispositivos que las empresas de reciclaje pueden recoger en la oficina para comenzar el proceso de reutilización y aprovechamiento posterior.

Reciclar es una tarea de educación, comunicación, formación y sensibilización continua. Existen muchos ciudadanos que no ven las ventajas medioambientales de reciclar o es una coartada que se pone para no hacerlo. Cuando estas personas están en la empresa su impacto se puede ver multiplicado por todos los miembros de la organización.

Quizá en el futuro reciclar no sea el único objetivo. Parece que existen nuevas tendencias y conceptos, como las indicadas en las políticas de RSC o la sostenibilidad en la que se incluye todo el proceso de gestión del negocio: ahorro de costes, alcanzar nuevos consumidores y potenciar a los empleados creativos. Quizá la sostenibilidad sea tema de otro artículo en el Blog de SAGE pero por ahora, quizá sea el momento de conjugar los verbos de las cuatro erres.

En Blog SAGE | Memoria de RSC, más que una moda para las pymes
Imagen | Marcos

Marcos es Ingeniero de Telecomunicación por la UPM y trabaja en Banca Comercial desde hace 15 años.

Ahora también es colaborador de Blog Sage Experience.