Tres pesadillas por las que tu nuevo producto podría fracasar

La salida de un nuevo producto o servicio siempre va acompañado de cierto riesgo, pero existen algunas causas concretas que pueden dilapidar de forma definitiva su estreno. Esto puede traducirse en algunos puntos a tener en especial consideración.

Ante todo, debemos saber que no es la empresa la que define a un producto como “nuevo”, sino que debe ser percibido de esa manera por el mercado, lo cual suele basarse en poseer diferencias significativas respecto a los que ya existen. No hablamos de inventar algo completamente nuevo, sino de satisfacer necesidades diferentes o hacerlo de una manera más perfecta que otros, según un determinado público.

Con P de Zombie

La gestión incorrecta de las cuatro P´s del marketing puede hacer que el lanzamiento de cualquier producto se asemeje al movimiento de un zombie: tienen un objetivo (comer cerebros, en su caso, vender en el nuestro) pero no saben cómo lograrlo.

Recordamos que las cuatro P´s hacen referencia a la distribución (“place”), el producto (“product”), el precio (“price”) y la promoción (“promotion”). Por ejemplo, si creamos una campaña publicitaria muy exitosa pero fracasamos a la hora de distribuir el producto, estaremos desaprovechando la inercia alcanzada, e incluso puede representar un fracaso posterior.

Los errores de estrategia son definitivos a la hora de hacer fracasar un nuevo producto, de modo que tenemos que planificar y no dejar ninguno de estos elementos al azar.

Y cuidado, porque un supuesto zombie podría alcanzar sus objetivos, pero cuenta con muchas limitaciones que deberíamos evitar para asegurar el éxito. Por último, hay una diferencia notable: ellos no se mueren de hambre y nosotros sí, de hecho ellos ni siquiera existen.

Holocausto caníbal

Con este curioso título quiero describir la situación producida cuando un nuevo producto no llega a nuevos sectores del mercado, sino que se come la cuota de otros. Si hablamos de productos de una misma empresa, simplemente observaremos cómo se trasladan los compradores de uno a otro, pero sin experimentar un crecimiento de ventas real.

Esto no siempre será malo, pues si por ejemplo hemos logrado crear un producto capaz de satisfacer la misma necesidad, mediante un producto menos costoso de producir y que se puede ofertar a un precio similar, el beneficio se puede estar incrementando.

En el caso contrario, puede ser un fracaso absoluto, pero en cualquier caso hablaríamos de la creación de un producto sustitutivo y no de uno realmente nuevo, lo cual puede suponer heredar ciclo de vida y representar un fracaso desde la fase de lanzamiento.

Freddy no está en tus sueños

Si el nuevo producto o servicio no cubre una necesidad real o potencial del mercado, el fracaso será bastante factible. Igualmente pasará si se cubre una necesidad pero causando otra serie de inconvenientes que eviten que sea percibido como ventajoso.

Freddy Krueger estaba en los sueños, pues dormir es una necesidad universal. Sin duda encontró un mercado ideal para tener éxito, más eficiente que actuar en el mundo real, por diversos motivos visibles en la filmografía de este personaje. ¿Nosotros estamos en el lugar y momento adecuado? ¿conocemos las necesidades del mercado?

Puede que una vez satisfecha la curiosidad del mercado, el producto caiga en desuso, demostrando que la verdadera necesidad cubierta era la propia curiosidad. ¿Qué necesidad cubrimos? ¿se trata de una constante o de algo puntual?

La forma en la que cubrimos las necesidades del mercado es vital a la hora de determinar el futuro éxito de un producto, así como presentarnos en el lugar y momento adecuados

Y hay más

Cuando fallan los puntos anteriores, hay muchas más posibilidades de fracaso que de éxito, pero la cosa no termina ahí. La falta de experiencia o los errores en las estimaciones de ventas también pueden suponer grandes baches en el camino, así como no contar con un equipo humano suficiente, que además esté bien formado.

Una buena planificación no garantiza el éxito, pero el fracaso es prácticamente seguro si hacemos una mala. Desde las primeras fases debemos buscar las claves del posible fracaso, para apuntalar dichas debilidades, evitando que se conviertan en realidad.

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Imagen | Ezhikoff

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_