Si tienes un problema empresarial y no sabes qué hacer puedes recurrir al crowdsourcing

Que la situación económica está cambiando no es ninguna novedad y ante las situaciones de incertidumbre y parálisis actual una idea que surge con fuerza es el impulso de la colaboración entre grupos de personas, que además se ve potenciada con el uso de Internet y de las herramientas participativas.

El consumidor está modificando y evolucionando sus hábitos de comportamiento. Su voz, su criterio y su opinión también son importantes y las empresas están atentas a su capacidad para generar ideas, compartir su talento y premiar su competencia.

Adicionalmente las empresas también se están transformando haciéndose más horizontales, sin corsés jerárquicos, son más transparentes y actúan globalmente. El objetivo es conseguir que la comunidad trabaje para alcanzar un mismo fin. A eso se le está llamando crowdsourcing que podría simplificarse como “que otros trabajen para mi y que todos nos beneficiamos”.

En qué consiste el Crowdsourcing

El objetivo del crowdsourcing es potenciar, externalizando el talento y la participación voluntaria, la creación conjunta y masiva de un número de personas. Debe estar controlado y atendido para que una vez definidos los objetivos o problemas a resolver se alimente la participación y la renovación de ideas. Durante el ciclo de creación se permitirá además que el grupo valore, resuelva, aporte ideas y vote para facilitar la selección final de las mejores iniciativas.

En el crowdsourcing las cuestiones clave son la organización del talento, la identificación del problema y de las opciones para resolverlo. Se deben definir premios o incentivos proporcionales al trabajo a realizar, además se pone a disposición de los participantes una red sobre la que interactuar. El reto es hacer que el talento de los expertos fluya con fuerza. Pero el trabajo no termina ahí y será llevar a la práctica el resultado obtenido uno de los mayores desafíos para la empresa. De nada habrá servido lanzar una iniciativa de movilización de talento si al final las ideas van a quedarse en un cajón.

Algunos ejemplos prácticos

Un caso de creación colaborativa, cuya convocatoria se cierra el 28 de febrero de 2011, es la de Ideas for Good de Toyota. Se trata de un concurso de ideas mediante el que cualquiera puede proponer cómo aplicar tecnologías diseñadas para la automoción a otras disciplinas para convertir el mundo en un lugar mejor. El incentivo para los ganadores son coches de Toyota. La plataforma que permite la captación de propuestas es Your Ideas for Good y permite enviar un texto descriptivo e imágenes o vídeo que ilustren la idea.

El crowdsourcing es muy antiguo, en una sesión de Innosfera se mencionó el invento de las latas de conserva gracias a un concurso de ideas en tiempos de Napoleón. También existen otras iniciativas como las de Procter & Gamble y el ejército de investigadores que hacen de la compañía la primera en patentes mundiales cada año. Se trata de InnoCentive una comunidad que reúne científicos de distintas partes del globo para resolver y desarrollar sus propios productos.

También se aplica a empresas más pequeñas como Threadless, especializada en camisetas y en la que los diseños los hacen sus seguidores. También hay iniciativas más disparatadas aunque tremendamente efectivas. En Estados Unidos existe BlueServo, una red de cámaras que vigila la frontera de este país con Méjico y que dispone de acceso libre en Internet y con la que cualquiera puede obtener una imagen o denunciar una violación del territorio.

Otras iniciativas, que cada vez ganan más la atención de los medios de comunicación, son la promoción de ideas para diseñar logos, crear películas o diseñar coches.

Conclusiones

El objetivo de una iniciativa de estas característica es reducir el coste de I+D, racionalizar su actividad y propósito final y aplicar la colaboración a cualquier tipo de problema.

Los incentivos para los creadores deben ir más allá del dinero aunque desde la llegada de Internet existen otras formas de recompensa apreciadas y valoradas por los usuarios. Por ejemplo el reconocimiento de la comunidad o responder al placer del desafío intelectual.

Poco a poco se irán viendo como las empresas se apuntan a esta forma de gestionar el talento y a promover el crowdsourcing. Aparecerán próximamente concursos de ideas para mejorar productos o servicios entre clientes, se ofrecerán premios sustanciosos y sobre todo, se anunciarán en la televisión para alcanzar una masa crítica de participación.

Entre los contras de estas iniciativas están las cuestiones derivadas del registro de patentes o de los derechos de la idea que finalmente no tienen porqué pertenecer a la comunidad. Se abren también otros retos en el entorno de las Administraciones Públicas aunque eso puede ser motivo de otro artículo.

En Blog SAGE | Las ideas en la empresa
Imagen | Britta Bohlinger

Marcos es Ingeniero de Telecomunicación por la UPM y trabaja en Banca Comercial desde hace 15 años.

Ahora también es colaborador de Blog Sage Experience.