Recopilación de recetas contra la crisis económica

La mejor opción para salir de la crisis sigue siendo trabajar y si se concentran los esfuerzos en la gestión de la innovación y el emprendimiento, además se puede alcanzar el éxito. Al menos esas son las recomendaciones que se están leyendo desde que arrancó la crisis. Y es que el panorama del entorno económico es profundamente cambiante: está cayendo el consumo de los clientes, está recortándose el acceso a la financiación tanto para los particulares como para las empresas, se ha alcanzado un estado de pérdida de confianza, se han incrementado las tasas de ahorro y se cuestionan las marcas y la imagen de la empresa ante el exceso de oferta.

Las empresas se tienen que adaptar al cambio y deben diseñar sus estrategias de crecimiento y revisar el impresionante progreso tecnológico que nos rodea y que está consiguiendo que el ciclo de vida de los productos se acorte. El momento también está facilitando el acceso de otros competidores lo que ha modificado la capacidad de predicción de las ventas de las empresas. Sin embargo, y aunque los cambios son vertiginosos, la empresa puede adaptarse y no perder comba aunque pero para eso tiene que actuar y tomar decisiones como por ejemplo, construir estructuras flexibles, retener el talento y promover acuerdos de colaboración para repartir y gestionar eficazmente el esfuerzo. Otras formas de adaptarse pueden ser acometer acuerdos con el exterior, fabricar a medida de los clientes o eliminar intermediarios.

Qué se puede hacer para luchar contra la crisis

La financiación es un cuello de botella y los bancos restringen el acceso al crédito lo que limita el poder de compra. La baja financiación también se traslada a las operaciones internacionales donde la empresa vendedora necesita un seguro de crédito para cubrir cualquier riesgo de impago. Ante la crisis las empresas deben gestionar su liquidez negociando y exigiendo a sus bancos para mantener en el tiempo los créditos, internamente deben desarrollar un riguroso sistema de control y de gestión de morosidad implacable.

La acción más inmediata es actuar en la cuenta de resultados y en la reducción de la plantilla o de los costes operativos. Sin embargo estas acciones implican riesgos que hay que gestionar correctamente porque el talento de los empleados sigue siendo el elemento más importante para gestionar con éxito. Será preciso acudir a otras fórmulas como implantar flexibilidad de horario, reducción de sueldo y sobre todo hacer acopio de resistencia para no sucumbir ante un panorama económico poco prometedor.

Los recortes de costes pasan por la tentación de realizar despidos o cerrar fábricas. El riesgo de despedir puede implicar estar ahogando o impidiendo futuros desarrollos. Es necesario encontrar un equilibrio entre recortes a corto plazo y efectos a largo plazo para que no se vean impactados los beneficios y las ventas. Una recomendación a tener en cuenta es reducir la capacidad y el volumen de producción para mantener las ventas en valores positivos.

Otras aplicaciones como la reducción de precios pueden impactar directamente en el volumen de ventas contaminando los resultados y los beneficios finales de la empresa. En esta época de crisis se ha podido asistir a la guerra de precios a la que se han subido las empresas y que ha impactado más en su cuenta de resultados que si se hubiese producido una caída en el volumen de ventas. Para incrementar las ventas se puede trabajar en incrementar el rendimiento de los vendedores, por ejemplo, utilizando incentivos. También se puede trabajar en cobrar a los clientes por servicios que hasta ahora se ofrecían de forma gratuita.

Hay más actuaciones que pueden ser eficientes y que hay que valorar como la venta/cierre de unidades de negocio, la eliminación de líneas de productos no rentables y la reducción de clientes no rentables. En la situación actual, en la que confluyen la baja actividad económica, la necesidad de liquidez y una alta morosidad, el seguimiento de la rentabilidad del cliente debe ser una de las guías fundamentales para justificar las decisiones de negocio.

El momento de la captación del cliente o la compensación adecuada para mantenerlo o la contraprestación ante un incremento de aplicaciones futuro, ocasiona que en muchos casos se acuerden precios bonificados o exentos o por debajo del mínimo razonable. La situación actual exige poner todo el esfuerzo y dedicación en revisar esas condiciones especiales para que dejen de tener vigencia especialmente si las condiciones de negocio del cliente no se han cumplido o no se van a cumplir.

Cuáles son los retos de las empresas

En Blog SAGE hemos escrito sobre múltiples opciones para revisar:

  • En un entorno cada vez más competitivo y más global puede ser necesario recurrir a romper las barreras nacionales y dar el salto ampliando la gestión comercial a un escenario internacional
  • La motivación de las personas, la palmadita en la espalda y el reconocimiento en el trabajo son elementos fundamentales para ayudar a trabajar en el éxito empresarial
  • El emprendimiento es una actitud y va en el carácter de la persona. Su misión es minimizar la aversión al riesgo y superar el temor al fracaso
  • La gestión empresarial busca mejorar la productividad y la competitividad además de analizar los costes que deben gestionarse con un sistema de monitorización básico
  • Ante la falta de liquidez inmediata para afrontar todos los pagos se hace necesario contar con esquemas de prioridades de pago
  • La marca debe aprovecharse para posicionarse con sus productos y servicios ante los consumidores

Para los gestores de las empresas es el momento de alcanzar la madurez y de lanzarse a tomar decisiones, de acometer reformas urgentes, de enfocarse en la optimización del tiempo y de los recursos, de realizar controles férreos, de ser realista aunque con mucha visión positiva y de recuperar valores como la austeridad y el esfuerzo.

Conclusiones

Si la empresa supera la crisis entonces saldrá fortalecida porque sus estructuras se harán más resistentes, se ganará en conocimiento y se estará mejor preparado para beneficiarse y aprovechar los periodos de expansión. La empresa debe racionalizar y ser selectiva en sus actuaciones y estar permanentemente alerta para no desviarse ni un milímetro de la senda correcta.

Es el momento de recuperar valores que habían perdido vigencia y representatividad como el esfuerzo, el talento, el equilibrio financiero, la racionalidad, la diferenciación y la competitividad. Todos ellos saldrán muy reforzados después de la crisis si se han conjugado y aplicado con rigor.

Las crisis permiten separar el grano de la paja, eliminar a los competidores más débiles y acceder a más mercados para aquellos que desean y pelean con fuerza para alcanzar el éxito. Es la hora de revisar y de corregir los errores cometidos, de convertir las debilidades de la empresa en oportunidades de cambio y es el mejor momento para identificar y aupar el talento promocionando a los profesionales con ganas de incrementar la productividad y la innovación.

Imagen | Micosil

Marcos es Ingeniero de Telecomunicación por la UPM y trabaja en Banca Comercial desde hace 15 años.

Ahora también es colaborador de Blog Sage Experience.