Gestión del cambio en la pyme

Por qué no es bueno gestionar el cambio como en Terminator

Gestión del cambio en la pyme

Cuando toca hablar de gestión del cambio siempre me parece interesante recurrir a la popular saga de la película Terminator, cuya historia resulta muy resultona para explicar que todos los proyectos requieren una atención especial en la fase de gestión del cambio. Hay quien piensa que los procesos nuevos se implantan sin más, bastando con enviar una comunicación a los afectados o simplemente apagando un sistema viejo y activando uno nuevo, nada más lejos de la realidad.

La gestión del cambio requiere una definición precisa de lo que es necesario hacer y poner en marcha, para poder lograr los objetivos de poner en marcha un nuevo proceso o sistema. Las personas reaccionan ante los cambios, por ejemplo, a través de la resistencia al cambio, por lo que hay que tener en cuenta los perfiles afectados y preparar una estrategia de cambio. Esto es precisamente lo que les ha fallado a los Terminators que pretendían imponer su ley en las películas de la saga protagonizada por Arnold Schwarzenegger:

Lo nuevo, no tiene por qué ser mejor

Los robots Terminator pretendían imponer su ley basándose en su superioridad como organismos híbridos entre humanos y robots. Su capacidades resultaban increíblemente superiores en muchos campos, eran armas letales, habían adquirido inteligencia gracias a un chip revolucionario y podían aprender, pero no eran superiores como especie. Su error fue pensar que eran su superioridad individual era suficiente y que, por tanto, tenían que dominar el mundo y no contaban con la resistencia que la especie dominante opuso contra sus intenciones.

En la pyme, puede suceder lo mismo, por ejemplo, en la empresa familiar. Los nuevos miembros de la empresa que provengan de la familia no tienen por qué ser mejores que los ajenos a la misma y que lleven años trabajando en el negocio. En muchas de estas pymes familiares no se gestiona correctamente el cambio y resulta que buenos profesionales son apartados de puestos de responsabilidad en los que son necesarios, para dejar un hueco a personas el círculo de la familia. Se trata del error clásico de que lo nuevo, por ser de la familia, es mejor que lo que ya hay, cuando la realidad es distinta.

Con el Terminator no puedes dialogar, es una máquina de matar

En la película Terminator, el robot malo hace todo lo posible para conseguir su objetivo, para imponer el cambio. Adopta nuevas formas y estados que tratando de conseguir su fin, pero no lo consigue por la resistencia al cambio de las personas. Esta resistencia no se puede resolver sin diálogo y la colaboración de ambas partes, empresa y trabajadores. Por eso se dice que en toda gestión del cambio es imprescindible una buena dosis de comunicación y que esta se produzca a través de canales efectivos.

Lo anterior significa que no basta con anunciar el cambio a través de una intranet y ya está, sino que hay que hacer lo que sea necesario para que todas las personas dispongan de la información necesaria sobre el cambio y también para que la entiendan. Esto último puede requerir la organización de sesiones específicas de información y trabajo con las personas afectadas por el cambio, en las que se les expliquen las dudas que puedan tener y, sobre todo, se les transmita la confianza necesaria para que acepten el cambio. Ponerse en modo Terminator para imponer el cambio, precisamente no ayuda a lograr este objetivo.

El cambio a base destrucción no funciona

Una gestión de cambio a base de fuego y balas por todas partes, como en la película Terminator, no es la mejor estrategia para lograr implantar un proyecto. Da igual en qué ámbito sea, la “violencia” es un arma que no debe usarse para tratar de vencer y lograr que las cosas se hagan de otra manera. Funciona mucho mejor la inversión en argumentos para convencer, a través del diálogo, de la presentación de casos de éxito y de modelos en los que las cosas han funcionado bien.

Las personas a veces tienen miedo al cambio, es una reacción natural que, además, pueden expresarla de distintas maneras. Unas se quedan bloqueadas, otras se ponen nerviosas, otras no hacen nada,… cada cual reacciona a su manera. Es una labor del gestor de cambio saber tratar cada caso, para poder convencer a cada persona afectada y lograr el objetivo de implantar un nuevo proceso, un nuevo sistema o una nueva forma de trabajar.

Hasta la vista, baby

Una de las frases más famosas de la película Terminator es perfecta para definir lo que ocurre cuando un proyecto falla por no hacer una buena gestión del cambio. Cuantas veces habrá pasado que en una pyme un proyecto ambicioso, de esos “que va a cambiar la empresa para siempre”, se va al garete por no haber planteado bien la fase de gestión del cambio y al final acaba toda la inversión convertida en un gasto sin retorno, inútil para el negocio y que toca recuperar a base de más esfuerzo. “Hasta la vista baby”, es lo que muchos de los “sufridores” trabajadores desean decirle al consultor que lidera el proyecto.

Este tipo de situaciones, además, es habitual que conlleven efectos colaterales, como el abandono de la empresa de personas cuya valía es manifiesta y que, hartos de bandazos y vaivenes, deciden tomar un nuevo rumbo profesional puertas afuera de la empresa. El reto está en ponerse a la altura de las personas en cada proyecto, es más, en realidad está en ponerse a la altura de cada persona, dado que no todos los perfiles son iguales y a cada uno hay que darle una “medicina” diferente para poder gestionar el cambio. No es lo mismo proponerle una nueva manera de trabajar o un nuevo sistema a un joven con la mente abierta, que una persona con experiencia de muchos años y más difícilmente maleable.

Conclusiones

Si se quiere tener éxito en cualquier proyecto que requiera una gestión del cambio, es preciso dedicarle recursos y prestarle atención a esta tarea. No es trivial, requiere un esfuerzo para que las personas afectadas confíen en el nuevo proceso o sistema y que las cosas salgan como se han planeado. Cada persona es un mundo y reacciona de una manera diferente, por eso hay que usar herramientas adaptadas para cada una de ellas.

Cuando la gestión del cambio no se hace bien, la pyme puede acabar con un estado apocalíptico, si a alguien se le ocurre lanzar la bomba de hidrógeno como arma de reacción contra el cambio. Robots contra humanos, una lucha fratricida contra el cambio, que a ningún responsable de un negocio le gustaría ver dentro de las paredes de su empresa porque las consecuencias pueden ser letales. ¿Qué proyectos conoces que hayan fracasado por una mala gestión del cambio?

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Imagen | Nemo

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial. Relacionado con la Ingeniería de Organización de Empresas y la gestión de proyectos, es colaborador en varias publicaciones del sector empresa y banca y socio en Golf76.

Puedes en Twitter en @pabloherrero.