Organiza una sesión de sinéctica en ocho pasos

La sinéctica es un proceso creativo de resolución de problemas y/o creación de nuevos productos, que se basa en la construcción de respuestas concretas mediante la unión de elementos aparentemente irrelevantes. Por tanto, las analogías y las metáforas se convierten en algunas herramientas de un método que, de realizarse en grupo, necesita ser estructurado y organizado por un moderador para culminar con éxito.

Como vemos, tiene semejanzas con el llamado “pensamiento lateral” de Edward de Bono ya que comparten un fundamento básico: primar el pensamiento creativo y emocional sobre el meramente analítico.

Las cinco técnicas

La sinéctica, ideada por William Gordon, nos enfrenta a los procesos psicológicos subyacentes al pensamiento racional y por tanto, trata de adentrarnos en las soluciones más creativas y alejadas de lo usual. De esta manera, se basa en olvidar lo conocido y encontrar lo que nos resulta extraño.

Para lograrlo existen al menos cinco técnicas centradas en la analogía que pueden utilizarse como fases, cuyo objetivo es abrir nuestra mente a todas las dimensiones de un problema para evitar dar con las soluciones más comunes y estandarizadas, que según el autor son propias de procesos como el “Brainstorming”.

  • Analogía directa: está técnica se basa en buscar todo tipo de comparaciones entre un proceso, objeto o problema y otras realidades semejantes. Buscamos una manera de sacar el objeto de debate de su contexto y ubicarlo en otras circunstancias que nos permitan estudiarlo de una forma más libre.
  • Analogía personal: en este caso, tratamos de que cada persona se identifique con el problema. Para ello, nos lo planteamos en primera persona y nos ponemos en el lugar del propio problema, objeto o situación. “¿Qué harías si fueras…?” El objetivo es identificar las emociones relacionadas, empatizar con el problema (dándole una personalidad biológica) y poder realizar una descripción del mismo en primera persona.
  • Analogía contraria: en esta ocasión, nos alejamos del problema buscando conceptos contrarios al problema analizado, o más bien, a las palabras que mejor lo describan. De esta forma no solo logramos perspectiva, sino determinar los límites del tema debatido.
  • Analogía simbólica: utilizando un vocabulario próximo a la poesía, los problemas se concretan en pocas palabras como si fueran titulares de un periódico o el nombre de un libro. Para ello, hay que buscar una palabra clave que describa el problema para luego profundizar en sus significados, ya que esto nos abre a nuevos conceptos capaces de abrir vías de debate que no se habían planteado.
  • Analogía fantástica: se basa en la utilización del pensamiento convergente para conectar soluciones aplicadas sobre un supuesto fantástico a un problema real. No partiremos de un planteamiento analítico y lógico sino mediante la presentación de una situación análoga a la real, pero en un contexto fantástico. Esto puede reconducir nuestra línea de pensamientos para afrontar los retos de una manera más creativa.

Una ruta de ida y vuelta

Estas técnicas pueden confluir en una ruta que nos alejará de lo conocido para permitirnos abrir nuestra mente a lo “extraño”. La aplicación de este método se demora mucho más que el tradicional “Brainstorming”, pudiendo suponer más de tres horas de actividad. Podría proponer el siguiente itinerario:

  • 1- Comenzamos con una descripción general del problema y de las condiciones actuales que lo determinan
  • 2- Se abre un ejercicio de analogía directa en el que los participantes proponen sus comparaciones, siendo anotadas y tenidas en cuenta por el moderador.
  • 3- Para involucrar a los presentes con el problema, se realiza un ejercicio de analogía personal. El moderador debe hacer hincapié en que los participantes saquen los valores emocionales del tema tratado.
  • 4- Devolviendo la distancia, se propone la actividad de la analogía contraria. El moderador anota los conceptos descritos.
  • 5- El moderador propone una historia previamente preparada, en la que el problema se plantea en un contexto metafórico, pudiéndose ayudar para ello de a nueva información descubierta en los pasos anteriores. Los asistentes deben crear soluciones en el contexto planteado.
  • 6- Se añade información sustancial sobre el problema real que pueda afectar a las soluciones encontradas, ligándolas con las analogías que han sido trabajadas
  • 7- Todo el equipo analiza las analogías plasmadas durante la dinámica y buscan las diferencias con la ayuda del moderador. Se analiza el debate pudiendo generar analogías más perfectas y volviendo a traducirlas al problema original
  • 8- Se vuelve a estudiar el problema en su contexto original para intentar descubrir la aplicación de las posibles soluciones descubiertas durante el proceso.

Como vemos, se trata de un proceso largo que intenta romper el proceso habitual de pensamiento donde la labor del moderador es muy importante, ya que debe permitir la libertad creativa, pero manteniendo el foco en el problema real para así saber anotar y extraer las soluciones más efectivas que retro-alimentarán el debate.

Igualmente, esta moderación debe ser elástica para determinar si es o no eficiente utilizar todas las técnicas en una misma dinámica, gestionando el cansancio mental para saber si es necesario desglosar la sesión en varias jornadas, para hacer pausas o para evitar que los integrantes no realicen un uso inteligente del tiempo disponible.

En Blog Sage | Cómo aplicar la “matriz de criterios” para la resolución de problemas, Utilizar el brainstorming para encontrar soluciones adecuadas
Imagen | Dell’s Official Flickr Page

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

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