Los 10 valores que nos enseñó la crisis (II)

optimismo ante la crisis
Continuando con nuestra serie sobre los 10 valores que nos ha enseñado esta crisis, hoy vamos a ver cómo la colaboración, la inteligencia y el optimismo son tres valores que nos aportan un valor diferencial a la hora de gestionar nuestras nuevas capacidades y habilidades empresariales.

Colaboracíon

Uno de los rasgos que más me sorprende observar en las organizaciones e individuos en la gestión exitosa de la crisis y los resultados obtenidos es en la capacidad de colaboración. Abrir mentalidades, discursos, actitudes,… en búsqueda de la colaboración aporta grandes resultados tanto en el corto como largo plazo.

Aquellos que fueron o practicaron la autarquía económica o el autismo funcional hoy seguro que ya no lo pueden contar. Se impone un modelo donde la comunicación fluye en bien de quien la quiera utilizar y el secreto no radica en conocer sino en saber aplicar.
Más que nunca los movimientos transversales de conocimiento, la capacidad de reciprocidad en la experiencia, será determinante en el crecimiento y pervivencia del próximo modelo de organización y de individuo.

Inteligencia

Vista como la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, la inteligencia nos conduce por un camino con sentido. Quedan atrás que las dinámicas de las organizaciones y de los individuos lo sean por la facilidad del progreso. Desde ahora y para siempre, aplicar una visión y un sentido inteligente a todas las acciones será absolutamente imprescindible y sinónimo de estrategia.

La evaluación de las variables que nos acompañan para el bien de la ejecución será muestra que hemos entendido que las cosas siempre suceden por algo y es la inteligencia la que nos ayuda a comprenderlas, ordenarlas y utilizarlas en bien del progreso.
Ejecutar este valor significa reconocer que las cosas no suceden porque si y que nuestra voluntad algo tiene que decir en la evolución y sus consecuencias marcaran la talla de este valor.

Optimismo

Es un valor, es una actitud, es un querer gestionar lo que nos rodea y hacia dónde vamos como un facilitador a la acción, a la comunicación, al entendimiento,… La contrariedad, la adversidad, nunca deben ser una excusa para el pesimismo que para lo único que servirá será para nublar los valores fundamentales de la acción.

Este es un valor trascendental puesto que su aplicación es contagiosa y es desde la actitud personal que la organización toma una dimensión proactiva, positiva, relevante hacia las circunstancias que le envuelven e interactúa. Crear un clima de positividad es crear una llamada a la acción, a la confianza, a la seguridad que incidirá en la conciencia social de la organización y por correspondencia a la conciencia individual de quienes la componen.

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Imagen | hlanchas

Ignasi Vidal Diez es Responsable de Canal y Desarrollo de Negocio de Sage Despachos Profesionales y Autor del Blog: “Profesional de Despachos Profesionales”

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