Las claves de Bruce Springsteen para triunfar en el trabajo a los 62 años

Bruce-Springsteen

Los que el pasado domingo pudimos disfrutar del magnífico concierto que Bruce Springsteen ofreció en Madrid, somos unos afortunados. El espectáculo fue magnífico y reconozco que me lo pasé en grande, a la vez que una idea me rondaba la cabeza: Bruce, The Boss, estaba disfrutando de lo lindo en el escenario, mientras hacía su trabajo a los 62 años de edad.

Estar ante una persona que a esos años disfruta de su trabajo y lo da todo con sus compañeros, su banda, y le ofrece todo y más a sus clientes, es todo un lujo ¿Qué hay que hacer para que los demás podamos lograr eso cuando lleguemos a esas alturas de nuestra carrera profesional? La clave de su éxito es ser un profesional que a los 62 años es capaz de conectar con el universo que le rodea.

Ser un profesional ya lo dice todo de cualquier trabajador. Si aún encima se pasa de los 60, la experiencia acumulada, bien apovechada, es siempre una buena aliada para saber de sobra conectar con todo lo que está a tu alrededor y en todo momento:

Con el público, sus clientes

La conexión de Bruce Springsteen con el público fue total desde el primer momento. Como no estaba todo el mundo dentro a la hora de empezar, retrasó el comienzo media hora para que nadie se perdiera nada. Lo justo para que no se hiciera larga la espera y para que los miles que aguardaban en los aledaños del estadio a la hora programada para el inicio, no empezaran mal el show.

Saltos, bailes, manos en alto. El Boss sabía en todo momento lo que tenía que hacer, la tecla que tenía que tocar, mejor dicho, la cuerda de su guitarra, o el tipo de guiño que tenía que hacer para que el público actuara en consecuencia. Capacidad y recursos, dos elementos clave en una persona con experiencia y muchos años de trabajo a sus espaldas ¿Conoces a alguien en tu empresa o en otra que tenga estas habilidades?

El público, su cliente, pedía más y más. Y más aún. Tanto fue así que el espectáculo duró 3 horas y 58 minutos, lo nunca visto por uno que suele acudir a eventos varios de este tipo. Lo mejor de todo es que el valor percibido por esta masa de clientes iba constantemente en aumento y nadie se quería marchar de allí, tampoco que aquello acabara. Eso se llama fidelización, calidad, servicio, enchantment (que diría Guy Kawasaky) y seguro que algunos términos más.

Además de la conexión emocional a través de su producto, la música, Bruce no se olvidó de que estaba dirigiéndose a unos clientes que son personas. Deseó a todos que los tiempos de crisis cambiaran a mejor, cantó canción protesta contra ciertos sectores culpables de la situación que vivimos y también se acordó de Nacho, una persona fallecida tristemente y de la que allí esperaba su familia para cumplir un sueño que él no había podido alcanzar, por culpa de una enfermedad. Se metió a miles de personas en el bolsillo y su propuesta convención sin fisuras ¿Cuántas empresas y profesionales conocemos que logren un resultado similar?

Con la banda, sus compañeros de trabajo

Cuando se trabaja con un profesional solvente al lado, cualquiera se siente bien en el trabajo. si aún encima es el director de orquesta, o el cantante es el jefe o, mejor dicho, el Boss, resulta que no tienes empleados sino seguidores. Fieles y leales trabajadores que irán contigo allá a donde vayas y que lo darán todo por seguir ahí, contigo peleando por los objetivos marcados y sin importar la dificultad por lograrlo. Lo imposible será simplemente un reto y, como están motivados, puede que lo consigan ¿Cuántos equipos conoces que funcionen así en empresas?

Y lo que es mejor aún ¿Cuántos profesionales conoces que tengan esa capacidad de enganchar a los miembros de sus equipos de esta manera? Sin necesidad de látigo, sin dar órdenes, sino todo lo contrario. Dirigiendo, pero con libertad, divirtiéndose, dejando que cada uno aporte valor en el campo que domina y dedicándose tan sólo a marcar el rumbo general y a autorizar todo aquello de carácter extraordinario, como lo fue cantidad de bises que llevó la duración del recital hasta la cifra récord de casi cuatro horas.

Durante esas cuatro horas el Boss fue el único que no dejó de tocar en ningún momento. No abandonó su puesto de trabajo para nada, dosificando unas fuerzas que aguantaron más que las de muchos que presumen de más músculo, pero que luego no aguantan ni la mitad. Eso es un jefe, bueno, eso es el Boss. Trabajar más que nadie, dando la cara y al pie del cañón. Predicar con el ejemplo en el trabajo en lugar de ser el primero que escurre el bulto, mientras los demás trabajan.

Con los proveedores

Está claro que en un escenario como el Estadio Santiago Bernabeu no toca cualquiera, ya no sólo por el requisito de que hay que vender muchas entradas para llenar, sino porque un sitio de prestigio como este, sólo puede acoger espectáculos que estén a la altura. Y lo estuvo, o más. Para la historia queda el récord del concierto más largo de todos los que ha dado Bruce Springsteen en toda su carrera, lo cual ayudará a promocionar la ciudad de Madrid en todo el mundo y el estadio en el que se celebró el recital. Un “win-win” de libro.

¿Acaso alguien piensa que no se están peleando en muchas ciudades y escenarios por tener un espectáculo de este calibre? ¿Cuántos productos o empresas conoces que tengan esa reputación allá por donde pisan? Se trata de convencer, no de vencer. No hace falta coger el último euro sobre la mesa, sino ofrecer valor y que todos los presentes en la ecuación ganen. Y el Boss ha diseñado un producto que es capaz de eso. Bueno, de eso y mucho más.

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Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero