La sonrisa es productiva

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La sonrisa puede reflejar un estado emocional, pero al mismo tiempo puede ayudarnos a alcanzar un mayor bienestar por si misma. Por ello, en nuestro trabajo no podemos olvidar que sonreír no es un objetivo sino un medio, y que hacerlo de forma natural tiene el poder de mejorar el bienestar y la productividad grupal.

No debemos confundir la sonrisa con la carcajada ni tampoco debemos entender que cualquier forma de despertar la sonrisa es válido. Hay que buscar un ambiente positivo, motivador y lleno de respeto, donde la propia organización se involucre con el bienestar general y promueva las buenas prácticas. En ocasiones no solo buscamos la sonrisa que se dibuja en el rostro, sino la que se graba a fuego en el ánimo.

Una sonrisa con mil caras

La sonrisa forma parte ya de los fundamentos más básicos de toda práctica comercial, al abrirnos a los demás de forma positiva, ayudándonos a crear un contexto adecuado para las compras y las ventas, así como para la comunicación en general. Se trata de un mecanismo social.

Ahora bien, esta sonrisa dibujada de forma voluntaria/fingida difiere en términos fisiológicos de aquella que surge de emociones espontáneas, conocida como la sonrisa de “Duchenne”. Quizás por ello, pese a que en el trabajo solamos sonreír, esto no nos hace más felices.

De hecho, la sonrisa en las empresas se suele convertir en una máscara que se utiliza como parte de un rol. Por ejemplo, en lo que respecta a la comunicación por vía telefónica se ha ido creando el término “sonrisa telefónica”, que debe manejar cualquier persona que se comunique con los clientes por esta vía.

En este caso hablamos de utilizar un tono de voz amable y alegre sin perder la profesionalidad, transmitiendo que al otro lado de la línea hay una persona sonriente aunque pueda ser una persona cansada o con un mal día. Es algo que se entrena, aunque algunas personas puedan mostrarlo de forma natural.

Igualmente, la utilización de chats, redes sociales o incluso correos electrónicos, encontramos la controvertida utilización de emoticonos y ciertos usos lingüísticos que tratan de introducir el factor emocional en estas comunicaciones tan frías, pese a que la emoción real carezca de la intensidad que se trata de transmitir.

Todo esto nos indica la importancia que tienen las emociones que transmiten las empresas al mercado, pero también el potencial que podría aprovecharse si las utilizáramos dentro de la misma. Las emociones actúan como fuerza de cohesión, aunque no todas tengan cabida y pese a que lo más habitual es que utilicemos la sonrisa como parte de un uniforme de quita y pon.

Reflexionemos sobre una cosa: las empresas piden a sus empleados (directa o indirectamente) que sonrían, que parezcan felices cuando venden y cuando trabajan, pero… ¿hacen esfuerzos para hacer que esto sea algo más que una obra teatral?

Cuando somos felices somos más productivos y cuando somos más felices sonreímos más y de forma más natural, por lo que la única manera de crear sonrisas verdaderas pasa por favorecer el bienestar de los trabajadores, la organización, la justicia, los sistemas de incentivos, etc…

Por tanto, estamos ante algo similar a lo que nos pasa a cada uno de nosotros cuando reímos: debe surgir desde dentro hacia afuera. Parte fundamentalmente de la aplicación de técnicas modernas de Recursos Humanos y liderazgo.

Líder: forma parte de la solución

Piensa en los puestos de trabajo como parte de la vida emocional de los empleados, trata de reducir en lo posible tu estrés y el de los que te rodean, comunícate de forma positiva eligiendo el medio más adecuado, busca los puntos de encuentro, motiva, facilita el descanso, procura mantener una actitud positiva, céntrate en la resolución de problemas antes de abordar sus causas, piensa en la conciliación familiar, organiza las cargas de trabajo, sonríe aunque sea por cortesía, preocúpate por ser parte de la solución…

La sonrisa que llevamos dentro necesita ser cuidada y nos ayudará en nuestra vida personal y profesional, porque nadie que se sienta infeliz puede trabajar a un buen nivel y nadie que sea llevado al límite puede ser feliz durante mucho tiempo. Si vamos a pedir que florezcan las sonrisas, deberíamos meditar sobre cómo regarlas.

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Imagen | Quinn.anya

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_