La oferta de turismo rural se diversifica. Caso práctico

El turismo rural es uno de los pilares fundamentales de la oferta de ocio en España. Es un sector maduro que atrae a los amantes de la naturaleza y de las actividades deportivas. Sin embargo existe mucho recorrido y muchas formas de ganarse la confianza del cliente sin necesidad de recurrir exclusivamente a la fórmula del ocio y del entorno natural. Así al menos parecen pensar los propietarios del hotel rural en el que he estado recientemente y que realizan una propuesta más generalista con sencillez, encanto y sin desentonar excesivamente.

Todos los trabajadores del hotel se vuelcan en la atención al visitante mostrando una sensibilidad especial hacia él y ponen a su disposición todas las opciones posibles para saborear el momento. El objetivo es ampliar el escenario de coleccionar monumentos a visitar, realizar excursiones y gestionar visitas con la lengua fuera de las que luego necesitas tres días para descansar y relajarte.

Las opciones de ocio rural se tienen que ampliar porque no a todo el mundo le gusta montar a caballo, pilotar un quad o tirarse por la tirolina. Los recursos naturales son correctos pero aún hay más opciones que explotar. Aunque en el hotel también había wifi gratuita no es ese el elemento diferencial, lo que ha sido una propuesta novedosa ha sido la capacidad de generar atractivo a través de algo tan sencillo como ofrecer un reclamo basado en la tríada jacuzzi, piano-bar y bingo.

En este establecimiento tenían muy claras las preguntas básicas para gestionar un entorno rural: ¿cuál es el potencial específico de la zona? ¿qué tipo de cliente se requiere? ¿qué actividad se propone? pero sobre todo sabían las respuestas.

Cuál es el modelo a seguir

El turismo de playa es un gran invento y más concretamente el turismo típico de Benidorm. Desde tiempo inmemorial este destino introduce a los turistas en el hotel con la excusa de la playa, del paseo marítimo y de las terrazas pero han sabido rentabilizar su presencia explotando los recursos propios del hotel: cena, baile, música, piano, karaoke y bingo. En el caso del que se está hablando, la oferta se construyó al revés, primero se implantó el restaurante y después se creó el alojamiento. Toda la experiencia gastronómica de la zona y toda la capacidad de generar y servir comidas se pone al servicio del hotel y se empaqueta en el alojamiento con el atractivo mensaje de cena gratis incluida en el precio de la habitación.

El restaurante está especializado en asados pero alrededor de ello han ido ampliando su oferta y afinándola para ser más generalista y variada. Así la cena incluida es la propia de un menú de boda, bien armado pero con poca sustancia y pasión. Aún así es una opción más que agradable y sabe aprovechar sus oportunidades con una buena atención y servicio, agradable entorno y sabiendo dirigir al cliente para que se sienta cómodo en un territorio que saben gestionar para que no existan sorpresas. Cada fin de semana el restaurante se asegura una rotación de género extraordinaria, mantiene sus salones de comida llenos complementados además con los paisanos del lugar o con visitantes de otros pueblos cercanos. El despliegue del servicio es extraordinario, camareros veteranos funcionan como un reloj sirviendo una cena coqueta, resultona y atractiva en un entorno rural de una forma similar a la que se puede realizar en una boda, comunión o evento familiar medio.

Ese modelo parece que se puede popularizar en el entorno rural. Desde que se cae el sol y se empiezan a servir cenas hasta el momento de irse a dormir, las opciones de ocio se pueden industrializar. El atractivo reclamo se consigue utilizando lenguaje de cocina actualizada con términos como degustación, jugando con una buena presentación, adornado con una atractiva botella de vino, sirviendo cócteles para conseguir la atención del turista y haciéndose fuertes en la diferenciación porque no hay posible competencia en el entorno.

Cómo se captan los clientes

Las páginas de turismo rural como toprural.com son insuficientes para intentar captar la atención del viajero. El formato escaparate, las valoraciones, las fotos y los comentarios empiezan a no ser suficientes reclamos para conseguir conquistar al demandante de ocio. Ahora, en plena crisis, lo que se lleva es buscar las ofertas construidas de forma atractiva y vendidas por lotes. Sitios como offerum.com, groupon.es, buyvip.com son los que mueven a los clientes. Los sitios exclusivos que funcionan con invitación son los que están resultando ganadores. El hotel sabe como llevar su propuesta de ocio anunciándose en estos sitios buscando conseguir un volumen de clientes con los que pueden cuadrar las cuentas y hacer sostenible el modelo.

Pero el hotel no se queda satisfecho con la llegada de los turistas a través de Internet y también busca la repetición mediante métodos tan sencillos como el concurso y la participación para alcanzar notoriedad y conseguir difundirse entre más potenciales clientes, ¿cómo no les vas a decir a tus amigos que te regalan noches de hotel gratis?

El momento concurso es típico del turismo de playa y cuando se termina de cenar te entregan un cartón de bingo y te animan a ir al piano-bar del hotel para continuar la fiesta. Bajo unas luces de discoteca, un piano bien armado y decorado, un salón lleno de mesas que se extiende hasta la recepción, te animan a sentarte y a disfrutar de una copa mientras bailas con tu pareja y juegas al bingo con el premio de una cena romántica o un fin de semana. Realmente se juegan dos bingos, con un margen de tiempo entre ellos suficiente para incrementar el consumo de bebidas promocionando el baile y el ambiente relajado.

El salón es un éxito de público y baile. Todos los que disfrutaban de la cena gratuita pasan al momento del piano-bar. El recurso y la fórmula basada en el pasodoble, música latina, bingo y karaoke demuestra que no hay que irse muy lejos para atraer a los clientes y obtener su compromiso.

El hotel está también adaptado para que las empresas que deseen promocionar sus productos, presentar sus planes estratégicos o hacer equipo entre sus empleados puedan contratarlo. La relajación entre los empleados debe ser uno de sus objetivos y la fórmula salón-formación-comida-ocio-rural tiene que mostrar también resultados satisfactorios y ganadores para todos.

Conclusiones

La oferta de turismo rural necesita ampliarse y diversificarse. Los clientes cada vez son más exigentes y saben buscar en Internet cómo aprovechar y gestionar su dinero de forma eficiente. Los sitios de Internet utilizados como escaparate específico ya no son suficientes. las opciones de compra en grupo son las que se están llevando el gato al agua y en las que hay que posicionarse con urgencia.

La hostelería sabe explotar sus recursos de forma impecable y puede ser impermeable a la crisis si sabe cómo diversificarse, apalancarse sobre sus recursos, llegar al cliente con ofertas atractivas y bien construidas. Hay cuestiones que todavía se tienen que trabajar más y adecuar más a las exigencias crecientes de los clientes. El servicio de habitaciones debe siempre estar preparado para cualquier contingencia por pequeña que ésta sea. Los profesionales que ocupan la recepción deben ser resolutivos, eficientes y gestionar la relación con el cliente de forma impecable. En todo caso hay que estar atentos a ver cómo evoluciona la fórmula de ocio turístico que sobre la base del ocio rural desarrolla modelos típicos de playa con gran éxito de crítica y público.

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Imagen | Lorena Torres Angelini

Marcos es Ingeniero de Telecomunicación por la UPM y trabaja en Banca Comercial desde hace 15 años.

Ahora también es colaborador de Blog Sage Experience.