La gestión bancaria en la pyme

En un momento en que las dificultades financieras son un problema evidente para muchas empresas, la gestión bancaria es esencial. Hemos pasado por una época en la que la diferencias entre las distintas entidades eran poco apreciables y la facilidad para acceder a los productos financieros era tal que muchas empresas no prestaban atención a este aspecto.

Ahora las cosas han cambiado y se hace necesaria una planificación y gestión de las relaciones de la empresa con los bancos. Para ello hay una serie de directrices básicas a tener en cuenta.

Trabajar con varias entidades

Es muy habitual que la empresa haya basado su gestión bancaria trabajando con una única entidad. Sin embargo no es recomendable esta estrategia sino que la empresa deberá trabajar con varias entidades.

A la hora de negociar con una entidad es mucho más fácil hacerlo si ya somos clientes, por lo que cuantas más opciones tengamos abiertas mejor, lo ideal es que sea entre 3 y 5.

Por otro lado tener a varios bancos “de mano” nos abre la posibilidad de comparar productos y condiciones; utilizar los mejores servicios de cada uno y diversificar el riesgo, algo que los propios bancos verán muy positivo.

Además la propia competencia entre ellos nos ayudará a obtener mayor poder de negociación en cuanto al pago de comisiones, tipos de interés, etc.

Trabajar con diversas entidades supone una mayor dificultad que hacerlo con una sola en cuanto a la gestión y administración de las operaciones que se realicen, pero las molestias se verán compensadas con los beneficios de contar con varios proveedores.

La relación con nuestros bancos

A la hora de relacionarnos con las distintas entidades debemos tener en cuenta diversos aspectos. Lo primero es que debemos conocer, en la medida de lo posible, es la manera de trabajar de cada uno de ellos, en qué productos ofrecen mejores condiciones, su política en cuanto a comisiones, etc.

Lo que debemos tener en cuenta en nuestra relación con esos bancos es que debemos ser transparentes con ellos, que el personal del banco conozca a qué se dedica la empresa y facilitar información clara sobre la situación del negocio, sus necesidades e incluso las dificultades que pueda tener.

La relación empresa-banco se debe basar en la confianza. No perdamos de vista que, cono ya hemos comentado, ésta no deja de ser un trato cliente-proveedor. Que el negocio del banco es ofrecer servicios a sus clientes y que la empresa necesita los servicios que los bancos ofrecen, pero de todo ello ambos deben salir beneficiados.

Si eso no se cumple por parte del cliente, la empresa, el proveedor no ofrecerá sus servicios. Si es al contrario lo que tendrá que hacer la empresa es buscar otro proveedor.

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Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva .
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