La comunicación formal, la mejora vacuna contra el rumor

La empresa, como pequeño organismo social, se estructura en torno a la comunicación, existiendo la que es gestionada por la propia empresa y la informal, que escapa a nuestro control y donde se desarrolla el rumor, así como otro tipo de mensajes.

La lucha contra la comunicación negativa no debe llevarnos hacia la conquista de los terrenos informales, sino a mejorar la gestión de los formales. Este tipo de errores pueden empeorar la situación, llegando a enfrentar a administradores y empleados.

El caldo de cultivo para el rumor

Cuando un trabajador no puede expresarse libremente utilizando las vías formales (algo habitual e incluso normal), dichos mensajes se derivan hacia las vías informales. De esta manera nos encontramos ante dos dimensiones de la información, una conocida por la empresa y otra compartida sólo por los empleados.

Los problemas surgen cuando la dimensión oculta adquiere un protagonismo vital en el funcionamiento de la empresa, ya que ahí se pueden mover toda clase de rumores personales y profesionales que pueden afectar al rendimiento de los grupos de trabajo.

Uno de los motivos podemos encontrarlo en las propias políticas de administración empresarial, ya que el silencio por parte de la dirección puede desencadenar un ambiente de incertidumbre nocivo. Por ejemplo, algunos empleados pueden empezar a sospechar que la cosa va mal y realizar conjeturas sobre posibles despidos e incluso llegando a aparecer nombre de “nominados” aunque la situación real diste mucho de ello.

La comunicación es inevitable y hasta los silencios dicen cosas. El rumor surge del desconocimiento o del interés forzado y la empresa puede actuar fundamentalmente sobre el primer origen, pero también puede explicar y desmentir los rumores malintencionados.

Crear puentes y abrir puertas

La comunicación informal siempre va a existir. Por tanto, las medidas preventivas que podemos tomar no se basan en intentar bloquearla sino en facilitar la comunicación formal como manera de evitar que las confusiones y las quejas se deriven hacia otras vías menos útiles.

Algunas empresas son poco amigas de la comunicación interna, produciendo una gran frustración entre los empleados que ven formas de mejorar, pero que no encuentran la manera de expresarlas. Cuando esto se produce de forma general, las vías informales empiezan a funcionar a pleno pulmón y se pueden volver en contra de la empresa.

Lo mejor sería actuar antes de que esto pase, pero de cualquier modo, el primer paso radica en ofrecer una actitud dialogante, mejorando y ampliando las vías de comunicación. Buzones de sugerencias anónimas, vías de contacto email, reuniones individuales y grupales periódicas, comunicados… disponemos de todo un arsenal de elementos a nuestra disposición.

La vacuna es teóricamente sencilla, pero su aplicación se complica mucho ya que generalmente no se llegan a aplicar cuando el mayor enemigo de la empresa es el propio empresario.

La comunicación es como el agua: si la guardamos en una bolsa de plástico durante demasiado tiempo, termina filtrándose. Encuentra camino tal y como lo haría el rumor en una organización que no se preocupa por los flujos formales de comunicación.

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Imagen | Gwenaël Piaser

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas, responsable de área fiscal y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

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