El valor social de los empresarios

Las recientes discusiones sobre la reforma del mercado laboral y ciertos episodios desagradables protagonizados por conocidos empresarios han empeorado la ya de por sí deteriorada imagen social del empresario.

Una buena parte de la población identifica la figura del empresario con el patrono explotador, con el especulador sin escrúpulos, con el defraudador o el que blanquea capitales. El Circulo de Empresarios publicó los datos del eurobarómetro sobre “entrepreneurship” donde se ponía de manifiesto que el 62% de los españoles están de acuerdo con que los empresarios ofrecen una mala imagen con afirmaciones como que “los empresarios sólo piensan en su bolsillo” o “los empresarios se aprovechan del trabajo de otros”.

Lo que aporta el empresario

Según el diccionario de la RAE, la definición de empresario tiene, entre otras, la siguiente acepción:

– Titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa.

Esas últimas noticias y la poca cultura empresarial que hay en nuestro país, han puesto la imagen pública del empresario en un mal lugar. Pero lo han hecho con un efecto distorsionador, ya que en la mayor parte de los casos, la labor social de los empresarios es mucho más positiva de lo que la gente cree, aunque actualmente pocos reconocen la decisiva aportación del empresario al bienestar de todos.

Esa aportación es la transformación de un espíritu emprendedor, de la asunción de un riesgo y la inversión en forma de capital, esfuerzo y tiempo, en un modo de vida del que se van a beneficiar tanto él mismo, como toda la gente que está en contacto con su empresa.

Las empresas, grandes, mediana y pequeñas, son el verdadero motor de la economía y su desarrollo y éxito beneficia a todos. Primero, lógicamente, al propio empresario, que hace una inversión con el objetivo de generar beneficios, pero también a sus empleados que realizarán su trabajo y serán recompensados, a los proveedores (otras empresas) que podrán incrementar a su vez sus beneficios por la venta de sus productos o servicios, a sus clientes que obtienen lo que esta empresa ofrece y al resto de la sociedad donde serán repercutidos los impuestos que paguen.

La necesidad de empresarios

En la situación actual en la que nos encontramos, más que nunca, tenemos la necesidad de reconocer y fomentar una imagen mucho más real de la labor de los empresarios. La solución a esta crisis pasa por la iniciativa privada, España debe apostar por los empresarios como elementos decisivos para un cambio de modelo económico.

La aportación de los empresarios tienen que ser fundamental para la solución de los males de la economía española. Por ello, es necesaria la aparición de un número importante de emprendedores que, con sus iniciativas, dinamicen la actividad y generen nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo.

El primer esfuerzo que debemos realizar como sociedad, para alentar el surgimiento de esos nuevos emprendedores y empresas, debe ir en el sentido de concienciar a la sociedad de la enorme importancia económica y social del empresario como agente dinamizador, como creador de empleo como elemento decisivo de innovación y progreso. Los datos de la EPA conocidos recientemente, nos muestran que dentro de las personas entre 16 y 34 años con empleo después de terminar sus estudios, sólo un 5,2% optaron por el autoempleo y trabajan por cuenta propia, lo que demuestra el mucho trabajo que queda por hacer para fomentar el espíritu empresarial y la iniciativa emprendedora entre los españoles.

España, sitio distinto

Estos datos contrastan con los que podemos observar en otros países. Si tomamos como referencia a los Estados Unidos, una investigación reciente de la Kauffman Foundation revelaba que cuatro de cada diez jóvenes americanos entre 8 y 21 años quieren crear su propia empresa, el 40% frente a una cifra notablemente inferior al 10% en España.

El 63% de los jóvenes emprendedores americanos creen que tienen la suficiente capacidad y habilidades para crear su propio negocio. Han visto a sus padres en compañías impersonales que no han tenido en cuenta la trayectoria ni el sacrificio y, en muchos casos, después de muchos años de trabajo han sido despedidos debido a la crisis que sufrimos, por eso rechazan ese modelo y buscan uno propio.

Sin embargo aquí, en lugar de pensar de la misma manera y optar por el autoempleo y el emprendimiento como la mejor salida para no depender de otros y a la hora de dirigir el futuro profesional, nuestra cultura nos empuja a encaminarnos hacia el empleo público, porque nos ofrece un puesto y un salario asegurado. Eso sí, a cambio de una actividad profesional, en muchos casos, poco gratificante o con limitadas posibilidades de proyección.

En Blog Sage Experience | Emprendedores… no, gracias
Imagen | viZZZual.com

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Yo llego a fin de mes.

Colaborador, de Blog Sage Experience.

Puedes seguirlo en Twitter en @misterempresa