El sello “España”, certificado internacional para las pymes

La reciente visita por dos países asiáticos de una delegación española de máximo nivel en un intento por abrir esos mercados a nuestras empresas y atraer inversión, nos permite reflexionar sobre las bondades que reportaría contar con una “marca país” que identificara a las empresas españolas en el exterior y a sus productos y servicios.

Somos un referente en el deporte (fútbol, baloncesto, motos, tenis, ciclismo,…) donde enseguida se nos identifica, en turismo y calidad de vida, y nuestro idioma lo comparten 500 millones de personas, pero no existe todavía un lobby fuerte capaz de aglutinar todas estas características específicas de nuestro país con un sello propio, lo que ayudaría a impulsar el prestigio empresarial español en los mercados globales.

Pese a los distintos intentos por conseguir una marca con reconocimiento universal, otros países nos llevan la delantera y funcionan mejor en este sentido. Se empezó hace años en el sector textil con Moda España, una etiqueta que pretendía internacionalizar comercialmente la creatividad de las compañías de ropa y complementos con identidad propia. Aquello sirvió en un principio para que algunas empresas se dieran a conocer, y aunque el sello sigue vivo, con el tiempo cada una ha tomado su propio camino y el marchamo no tiene tanto fuelle.

Alimentación, bebidas, ocio y moda conforman ahora el grueso de nuestra promoción exterior, con menor presencia de la tecnología y la energía, en el actual consorcio denominado Grandes Marcas de España. El apoyo institucional está presente, si bien con menos empuje del requerido. Las acciones de fomento se hacen por oleadas, como ha ocurrido con el reciente viaje a China y Japón, pero no se percibe que ese apoyo sea constante y duradero en el tiempo.

Las pymes en el contexto internacional

Ahora nos manejamos bien en energías renovables, transporte, TIC y obra pública, y eso se debería potenciar con fuerza en los países emergentes, donde la experiencia y la gestión contrastada de nuestras empresas son fortalezas que convendría ser explotadas más y mejor.

Hemos visitado al gigante chino y nuestras mejores referencias han sido Miguelín, el descomunal muñeco siliconado de la Expo de Shangai, y una réplica de la copa del mundo de fútbol conseguida en Sudáfrica. Pero los símbolos no es que vendan mucho, salvo para mostrar la modernización y puesta al día de nuestro país, pues el futuro se construye con expectativas de negocio y buenos contratos.

Los datos son que exportamos a China por valor de 2.000 millones de euros e importamos por 4.500 millones. Es nuestro proveedor más importante después de Alemania, Francia e Italia, y además ostenta el 10% de la deuda pública que se encuentra en manos extranjeras. En cuanto a Japón, ni que decir tiene que es otro gigante de la economía mundial en competitividad y en innovación tecnológica. Corea del Sur, India y ahora Vietnam son también países interesantes en clara progresión, lo que significa que sus mercados necesitan conectar con proveedores contrastados, como los que tenemos en nuestro país.

¿Qué pueden hacer nuestras pymes para exportar más? Primero, comprender que el eje geoestratégico global se ha desplazado hacia la región asiática, y que ahí es donde hay que estar presente porque es donde se hacen ahora buenos negocios. Segundo, fomentar la cooperación entre sí para conseguir aunar fuerzas y ser competitivas en conjunto. Tercero, insertarse en la cadena de valor de los consorcios liderados por las grandes empresas, que son las que pueden obtener contratos interesantes.

Pasamos por un momento dulce en la industria de las energías renovables (instalaciones eólicas, solares y biomasa), en ingeniería y construcción pública, en transporte y tecnología de alto nivel donde nuestras pymes pueden acoplarse sin dificultad. Pero el “Spanish way of life” y el “Spain is different”, el abanico y la pandereta, son muletillas poco serias a estas alturas si lo que se pretende es promocionar la competitividad empresarial de nuestro país en estos sectores.

A la estrategia de posicionamiento internacional de la “marca España” le queda todavía mucho trabajo por hacer, y hay que pensar que por aquí bien podría venir el impulso que ahora le falta a la economía española. Para ello, el apoyo institucional es más necesario que nunca coordinado con la iniciativa privada.

En Blog SAGE Experience | Los diez pilares de la internacionalización de la empresa
Más información | Grandes Marcas de España
Imagen | cvander

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en banca, en el área comercial.