El estrés de la banca española y la financiación a las pymes

Con la publicación el pasado viernes de los “test de estrés” de la banca, queda claro que el sistema financiero español goza de buena salud. Excepto cinco cajas de ahorros, todas las demás entidades han demostrado que son solventes, lo que servirá para devolver la confianza a un sector que estaba en entredicho.

Los resultados de este estudio (ver cuadro) explican cuál sería la evolución del Tier 1 –capital, reservas y activos ponderados por riesgo- en el peor de los escenarios posibles, suponiendo que se produjera una desviación negativa del 3% sobre las previsiones de crecimiento económico de la Comisión Europea, que son el 1% para 2010 y el 1,7% para 2011. Una nota por debajo del 6% para las entidades se estima como suspenso. Ya se han escrito ríos de tinta sobre la metodología utilizada, pero lo publicado parece inamovible.

Como intermediario financiero, la banca asume un papel fundamental en la economía de cualquier país, pero su imagen pública no es la mejor. En la remuneración de los ahorros, sus clientes se quejan del poco interés que reciben, mientras que a la hora de obtener un préstamo son la exigencia de garantías que se han de aportar y el precio que hay que pagar por ese dinero adelantado, los principales motivos de crítica. Con todo, la banca es imprescindible para el sostenimiento de cualquier economía.

El acceso de las pymes a la financiación

Con estrés o sin él, y aunque pueda parecer lo contrario, la banca ha mantenido a velocidad de crucero la concesión de créditos y préstamos a los solicitantes de financiación, si bien ha endurecido los requerimientos de garantías hacia los demandantes de dinero. Se trata de una materia prima muy sensible que, en tiempos difíciles como los actuales, exige un estudio pormenorizado de las condiciones y la viabilidad de devolución de quien lo solicita.

Una reciente encuesta sobre el acceso de las pymes a la financiación ajena, publicada por el Consejo Superior de las Cámaras de Comercio y referido al segundo trimestre de 2010, señala que sobre un universo total de 1.660.000 empresas de entre 1 y 249 trabajadores, el 76,5% de ellas ha intentado acceder a financiación externa, prácticamente la misma cantidad de compañías que a igual fecha del año anterior.

El 85,5% de estas empresas admite haber tenido problemas para financiarse, si bien finalmente sólo el 11,9% no lo consiguió. A igual fecha de 2009, no recibió la financiación que solicitaba el 14%, por lo que a pesar de acentuarse las exigencias de las entidades bancarias a la hora de estudiar las solicitudes, lo cierto es que han denegado menos operaciones que hace un año.

En esta encuesta las pymes señalan también que el volumen de financiación se ha reducido, que el tipo de interés se ha incrementado, que los gastos y comisiones se han encarecido y que han aumentado los requerimientos de garantías personales para avalar las operaciones. O lo que es lo mismo, que obtener dinero se ha hecho un poco más difícil y que las condiciones para obtenerlo son ahora más caras.

Para la mitad de las compañías encuestadas el plazo de respuesta de las entidades financieras se ha dilatado, y para casi el 6% el plazo de devolución se ha reducido.

Destino de la financiación

El 92% de las pymes que han solicitado recursos ajenos lo han hecho para financiar circulante, debido a que:

  • El 90,8% ha sufrido un retraso en los pagos de sus clientes
  • El retraso medio para cobrar se ha situado en 4,4 meses
  • El 49,4% de las pymes que son proveedoras de las administraciones públicas ha tenido problemas para cobrar, siendo la administración local la más lenta en pagar (27,8%), por delante de la autonómica (22,8%) y la central (10,1%)

Además, un 14% de las pymes han utilizado el factoring y casi un 30% el confirming para obtener financiación, y sólo un 3,8% la han recibido vía capital riesgo.

Señala también la encuesta que un 36% de las pymes que han necesitado recursos financieros han recurrido al ICO, porcentaje que a igual fecha del año anterior fue del 32,8%. La tercera parte afirma haber encontrado obstáculos por parte del Instituto de Crédito Oficial sobre su concesión, y una gran mayoría (84%) considera que las condiciones para acceder a las líneas ICO son muy complejas.

Como conclusión puede decirse que la banca no ha levantado el pie del acelerador en la aprobación de operaciones de financiación para las pymes, si bien ahora estudia con mayor detenimiento la calidad de las empresas solicitantes. Pasada con nota la prueba de estrés, que era lo esperado, es ahora la economía española la que debe dar muestras de mayor solidez y empezar a crecer.

Imagen | JotaC
Más información | Banco de España: resultados del test de estrés (PDF)
Más información | Encuesta sobre el acceso de las pymes a la financiación ajena (PDF)

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en banca, en el área comercial.