El equipo, un activo para la empresa

“Las buenas ideas y los buenos productos abundan, pero la buena ejecución de los proyectos y la buena dirección empresarial, en resumen, la buena gente, escasea”. Estas palabras son de Arthur Rock, uno de los mayores inversores privados de los Estados Unidos, porque la cuestión es que más allá de esa idea genial, original o innovadora, más allá del producto que puede arrasar en el mercado, el principal, o uno de los principales activos que puede tener una empresa, es su equipo.

En las grandes compañías, donde ya hay una organización estructurada, donde hay ya unos puestos específicos ocupados, en la mayoría de las ocasiones, por gente especializada, puede que esta factor no sea tan relevante como en las pymes, donde el equipo es mucho más reducido y, a veces, todos tienen que hacer un poco de todo. “En lo primero que yo me fijo a la hora de evaluar un proyecto, no es en el plan de negocio o en las proyecciones, sino en el equipo que lo va a llevar a cabo, para mi, representan la esencia de cualquier plan” dice Mr. Rock.

Factores que intervienen en un buen equipo

¿Cómo se consigue un buen equipo? No voy a entrar en ejemplos futbolísticos, que mucha gente podría identificar, pero tener a los mejores en cada puesto no garantiza tener el mejor equipo. Lo importante es, por un lado, lo que puede aportar cada uno y, por otro, la capacidad de integración en el grupo de las personas que lo componen.

La aportación de cada uno de los miembros es, lógicamente, un factor determinante, pero ya no tanto por su capacidad o conocimientos, que vamos a dar pos supuestos, si no por lo que la suma de esas aportaciones supone para el grupo. En las pymes tecnológicas, que tanto abundan en el momento actual, se tiende a dar mucha importancia a la cuestión técnica, se juntan dos o tres ingenieros, acometen el proyecto y salen al mercado con un producto innovador pero con un equipo formado, exclusivamente, por personas del mismo perfil.

El grupo será mucho mejor en tanto más aspectos del negocio sean cubiertos por sus integrantes. Se trata de que 1 más 1 sea igual a 3 y que cada uno pueda aportar sus conocimientos, experiencia o capacidad en un ámbito distinto al de los demás.

Otra cuestión es la capacidad de integración, cabe pensar que es lógico que el grupo sea fuerte y esté unido. No nos vale de nada tener a un gran especialista en un área determinada que no tenga la suficiente empatía con el resto del equipo, que viva en un mundo aparte y aislado de los demás. No se trata de que todos sean amigos del alma, pero si de que haya una colaboración y una relación entre las personas del grupo que redunde en beneficios para todos.

El otro equipo

Pero nuestro equipo no sólo lo componen las personas de dentro de nuestra organización. Hay “agentes externos” que intervienen en el desarrollo de nuestra actividad y que podemos involucrar directa o indirectamente en nuestro equipo.

Las pequeñas empresas tienden a subcontratar determinadas áreas del negocio que, por motivos económicos u organizativos, no compensa integrar en nuestra plantilla, pero sí contribuyen con su aportación en determinadas áreas de nuestro negocio. La agencia de marketing, los asesores o, incluso, los proveedores también forman parte de nuestro equipo, ya que pueden ser colaboradores eficientes a la hora de hacer nuestro grupo más fuerte. Además de sus servicios, puede aportarnos el feed-back necesario para evaluar nuestro trabajo y poder analizar nuestras fortalezas y debilidades.

En este aspecto podríamos incluir a nuestros clientes, si somos lo suficientemente hábiles para sacar información sobre nuestra relación con los clientes, el grado de aceptación de lo que ofrecemos o la calidad de nuestros productos o servicios, estaremos incorporando al equipo a nuestros propios clientes, ya que esta información que nos aportan puede ser aplicada en procesos de innovación, estudios de nuevos mercados, políticas comerciales, etc.

El equipo es el núcleo central

Un buen equipo con un producto regular puede llegar al éxito, un mal equipo con un producto estrella estará abocado al fracaso. Al final, los negocios se hacen entre personas por lo que las personas son el núcleo central de la actividad empresarial.

Es, por tanto, muy importante formar un buen equipo para que nuestra empresa perdure. No se trata tanto de conseguir el mejor equipo sino el más adecuado, aquél que cubra con solvencia los aspectos fundamentales de nuestro negocio, que acoja e integre a las personas de la organización y de fuera de ella y que den un valor añadido a lo que queremos ofrecer a nuestro mercado.

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Imagen | La FruU

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Yo llego a fin de mes.

Colaborador, de Blog Sage Experience.