Deporte y negocios

Cómo hacerte un buen gestor empresarial practicando deporte

Deporte y negocios

El deporte es algo que siempre viene bien, al ofrecer una serie de ventajas que tienen un importante impacto positivo en nuestra calidad de vida. Estos beneficios de la práctica deportiva no sólo resultan buenos para el ámbito personal, sino también en el profesional, donde el deporte nos puede enseñar mucho.

En la entrada de hoy, vamos a ver algunas de las cosas que se pueden aplicar del deporte para convertirse en un buen gestor empresarial:

Para lograr resultados, hay que estar preparado

En cualquier deporte, si se quieren conseguir resultados, el entrenamiento es la base para avanzar y llegar a conseguir la meta deseada. Si una persona quiere correr una maratón, sin una preparación adecuada, será muy complicado que ni siquiera termine la carrera y las consecuencias de un intento sin estar en condiciones, podrían llegar a ser desastrosas.

En la empresa, ocurre lo mismo. La formación es la base para enfrentarse a cualquier negocio. No significa esto que haga falta un título o un diploma para enfrentarse a cualquier proyecto, sino que hay que tener claro que hay que empezar por aprender, bien de terceros o de manera autodidacta, pero hay que tener una base para enfrentarse a la realidad y no lanzarse al vacío sin red.

Siempre se puede aprender del contrario

En casi todos los deportes, por muy bien que a uno se le dé, siempre acaba apareciendo un rival que es mejor en algunos aspectos del juego. Alguien que hace las cosas de otra manera diferente para conseguir mejores resultados o que, con lo mismo, consigue más. Si se tiene la humildad para aprender del contrario, se pueden incorporar mejoras a la estrategia o a la técnica para jugar y lograr así mejores resultados.

En el mundo de la empresa, sucede lo mismo y, con el tiempo, siempre aparecen competidores que consiguen buenos resultados en el mercado y que pueden superar al líder. Si esto nos ocurre, lo mejor es siempre aprender con humildad, igual que en el deporte, tratando de buscar mejores resultados.

La suerte no existe

En el deporte es muy habitual recurrir a la suerte, buena o mala, para justificar un resultado. La suerte no existe, o eso decía Gary Player, uno de los mejores golfistas de todos los tiempos y a quien se le atribuye una frase muy famosa entre los aficionados al golf: “Cuanto más entreno, más suerte tengo”.

En el mundo de la empresa, la suerte tampoco existe. La buena suerte es la consecuencia de las decisiones acertadas y la mala suerte es fruto de las que han tenido consecuencias en sentido contrario. Eso sí, parafraseando a Gary Player, se podría decir que “cuanto más trabajo, más suerte tengo”. Al menos, así lo vemos algunos. No digo que haya que dedicar horas y horas al trabajo, sino que cada proyecto requiere su tiempo y cuidarlo conduce al éxito.

El trabajo en equipo es fundamental para ganar

Siempre se dice que un equipo no es lo mismo que una suma de jugadores. Por ejemplo, en fútbol, por muchas estrellas que un equipo contrate, si no hay un buen entrenador que los una y espíritu de equipo por su parte, difícilmente se conseguirán títulos importantes. Conseguir que se sientan todos los miembros iguales, como parte de un todo, es la clave para que un equipo funcione.

En la empresa sucede lo mismo, se necesitan trabajadores cualificados pero, al mismo tiempo, también se requieren buenos gestores que sepan organizar el trabajo y montar un buen equipo. En todos los sentidos, haciendo que cada persona se sienta bien en un puesto y que reciba una compensación justa por ello, al mismo tiempo que es consciente de que forma parte de una empresa en la que su trabajo aporta valor.

Una buena estrategia conduce a la gloria

La técnica importa, pero la estrategia es igual o más importante. Con voluntad, esfuerzo y una buena estrategia, se puede llegar muy lejos, incluso a ganar un importante partido, una carrera o a lograr una gesta deportiva épica. Que se lo digan a los grandes equipos de fútbol profesional que a lo largo de la historia han salido derrotados en enfrentamientos ante equipos de jugadores semiprofesionales, por ejemplo, el Mirandés. O a Francis Ouimet, quien ganó el U.S. Open de golf en 2013 siendo un jugador amateur, batiendo a todos los jugadores profesionales.

En la empresa, sucede lo mismo. La pyme puede batir a la gran empresa, siempre que cuente con una buena estrategia para lograrlo. El tamaño o la técnica no importan tanto, la estrategia puede compensar los desequilibrios que puedan existir en otras variables.

En Blog Sage | Ocho lecciones aprendidas de Josep Guardiola para la gestión de proyectos
Imagen | Frank Lindecke

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Golf76 y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero