Cómo financiar correctamente mi empresa


En todas las empresas se necesita contar con una fuente de financiación para que podamos llevar a cabo nuestras inversiones. Esta máxima va más allá del concepto de financiación de la empresa o del típico crédito o préstamo necesario que cualquiera puede necesitar puntualmente.

Va más allá, porque la financiación de la empresa se define como el conjunto de recursos económicos necesarios para llevar a cabo la actividad de manera continuada acometiendo todas las inversiones necesarias. Estos recursos económicos pueden ser propios, como por ejemplo la aportación de capital a cualquier sociedad o ajenos; incluyendo aquí cualquier fuente de recursos que no sea propiedad de los socios de la empresa. Dilucidar la estructura más adecuada para financiar una empresa es todo un arte y vamos a ver los criterios básicos que se deben cumplir para que la empresa funcione bien financieramente hablando.

¿Cuánta financiación propia necesita mi empresa?

Bien sea para arrancar cualquier proyecto empresarial, o bien estemos analizando la evolución y crecimiento de la empresa, los propietarios deben invertir en su propio negocio. En el caso de los emprendedores, esta pregunta responde a ¿cuánto dinero propio necesita mi empresa para funcionar?

En el resto de casos, las empresas tienen que decidir continuamente sobre las necesidades de financiación para seguir invirtiendo en su empresa. Imaginemos por ejemplo la compra de cualquier activo, como un coche o un local comercial. Siempre hay que evaluar si disponemos de dinero por nuestra parte o si vamos a recurrir a financiación ajena, como por ejemplo un préstamo.

La teoría y la práctica indica siempre que el volumen adecuado de fondos propios debe oscilar entre el 40% y el 50% del pasivo de la empresa, definiendo el pasivo como todas las obligaciones de pago que tiene la empresa e incluyendo en este bloque la devolución del valor de las acciones a sus socios.

Por ejemplo, si para montar un proyecto empresarial, hemos evaluado una valoración global del activo de la empresa en 200.000 euros mediante nuestro plan de negocio, los socios de la empresa deberán aportar como mínimo 80.000 euros. Esto implica que si tengo una de negocio excelente pero sólo dispongo de 10.000 euros, me va a ser casi imposible conseguir financiación ajena por importe de 190.000 euros.

Financiación ajena a largo plazo y a corto plazo

La siguiente cuestión clave a afrontar es la distribución de la financiación ajena. En este bloque de financiación se incluyen todas las fuentes ajenas de recursos económicos que tendremos que pagar en el futuro, bien tengan un vencimiento superior a un año, financiación a largo plazo, bien tengan vencimiento inferior al año, financiación a corto.

Por ejemplo, la factura de mi proveedor a pagar dentro de 60 días se considera financiación ajena a corto plazo y un préstamo hipotecario a pagar en 10 años, se considera financiación a largo plazo. Dentro de estas premisas, existe una afirmación tan extendida como errónea que dice:

Las inversiones a largo plazo se deben financiar a largo plazo y las inversiones a corto plazo se deben financiar a corto plazo

Es errónea porque si una empresa utiliza este sistema de financiación, los problemas a medio plazo son evidentes. Varios ejemplos, si mi empresa tiene un plazo medio de pago de 30 días y unos plazos de cobro medios de 60 días, existe un desfase importante de flujos a corto plazo que se deben financiar de manera permanente a largo plazo, nunca con financiación a corto plazo. En este sentido, la definición correcta para distribuir a corto y a largo la financiación es la siguiente:

Las necesidades permanentes de financiación se cubren a largo plazo y las necesidades puntuales de financiación se cubren a corto plazo

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El error más típico que cometen y han cometido muchas empresas ha sido financiar mediante pólizas de crédito, el ciclo productivo, compras de inmovilizado o basar el crecimiento empresarial en financiación a corto plazo de este tipo.

Siguiendo estos dos criterios principales, el control financiero de la empresa será mucho más sencillo y conseguiremos eliminar muchos problemas de financiación dentro de la empresa. Los problemas de financiación empresarial no son sólo que los bancos otorguen o no créditos, dado que la inmensa mayoría de empresas tienen una pésima estructura financiera sin cumplir las dos premisas anteriores.

Imagen | Sergis Blog

Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.