Claves para definir un buen logotipo

La creación del logotipo de una empresa debe basarse en la imagen que queremos proyectar en el mercado y representa el punto de partida para adaptar todo el material gráfico de la compañía. Aún así, la aventura comienza mucho antes para el empresario, que evidentemente no es diseñador, pues debe aprender a comunicarse con los encargados de su desarrollo.

La reciente y polémica presentación del logotipo de la candidatura olímpica de Madrid 2020, nos obliga a reflexionar sobre el proceso de creación de estas herramientas y nos enseña algunas lecciones que es conveniente tener en cuenta.

Obsesionados por el factor diferenciador

La mayoría de las empresas quieren proyectar una imagen moderna y quieren poseer un logotipo rompedor y creativo. Uno de los problemas de este pensamiento es que seguramente no nos estemos basando en la realidad del negocio, pudiendo llevar a los diseñadores hacia un resultado final que ni represente a la empresa ni sea claramente reconocible.

Es muy importante que el factor diferenciador esté en la empresa y que luego se refleje en el logotipo, no debemos pensar en el logo como en algo independiente. Fijémonos un momento en el logotipo de “Zara” ¿Ves algo rompedor? Se trata de una simple tipografía. Y los de Nike, Puma, Pepsi… se caracterizan por su simplicidad, por lo que no debemos obsesionarnos con un concepto demasiado abstracto sino en lo reconocible que sea la marca.

Por supuesto que es positivo que nuestra marca sea “diferente”, pero hacer algo totalmente nuevo a estas alturas de la película es muy difícil. No obsesionemos al diseñador con esto y centrémosle en los factores diferenciadores del negocio en y lo que queremos transmitir.

Profesional o amateur

Paco es un autónomo que se dedica a la fontanería y le ha pedido a su sobrino que le hiciera el logotipo. Los resultados pueden ser mejores o peores, pero evidentemente la marca se encontrará en estado embrionario. Según crezca su negocio y se difunda la imagen sentirá la necesidad de profesionalizar su logotipo y, si se lo puede permitir, acudirá a un profesional. Esto es bastante habitual.

La diferencia entre profesionales y amateurs es muy grande, aunque ambos grupos pueden hacer buenos diseños. La principal diferencia es que el profesional sabrá entender mucho mejor cómo deben presentar la marca al mercado y será mucho más eficiente a la hora de confeccionar el resto de la imagen corporativa (papelería, facturas, rotulación de vehículos, pegatinas para escaparates, publicidad…).

Da la impresión de que con el logotipo de la candidatura olímpica de Madrid 2020 se trató de hacer un rediseño de uno anterior que, en este caso, también fue modificado por ellos aunque con mejor aceptación ciudadana.

Se parece un poco al caso de Paco, pues partieron de un diseño amateur y se fue modificado por un equipo profesional ¿por qué no dejarlo en manos profesionales desde el principio?

Nos encontramos con dos problemas: los candidatos han expresado sus ideas más o menos alejadas de los objetivos reales de la candidatura y los profesionales seguramente no han querido perder el fondo de comercio del logotipo anterior, adaptando uno de ellos para que evocara ligeramente al anterior, mediante el redondeo de los cuadrados originales para asimilarlos a los dedos del logo de 2016.

Esta clase de experimentos no suelen dar buenos resultados, ya que estamos metiendo demasiados intermediarios y elementos entre la idea y el diseño final.

Las claves

No somos diseñadores, así que no voy a hablar sobre líneas, formas o colocación de espacios, etc… Nosotros debemos definir nuestras ideas, tener claras las características del negocio, buscar los factores diferenciadores, la imagen general que se quiere transmitir, la tipología de nuestros clientes, la filosofía empresarial y demás elementos internos.

Luego, la clave radica en dejar trabajar al profesional, siendo sinceros y respetuosos con su trabajo. Es bueno solicitar varias alternativas y dejar por escrito nuestros objetivos para así poder cotejar el diseño más reconocible y que mejor los cumpla. No debemos ser ni demasiado activos ni demasiado pasivos, escuchemos al profesional y responsamos a la información que nos solicite. No lo hagamos complicado.

En Blog Sage | Consejos para crear una imagen corporativa adecuada, Lecciones aprendidas con un cliente difícil
Imagen | Madrid 2020

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas, responsable de área fiscal y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_