Campañas de marketing que surgen de la nada

Dufnering-Jason-Dufner

Cada cierto tiempo “se alinean los astros” del marketing y, de la nada, tiene lugar un suceso que da la vuelta al mundo sin habérselo planteado. Se trata de casualidades, de gestos que conmueven, de sucesos extraños o geniales, que por algún motivo gustan a la gente y se van propagando con el boca a boca. Con ellos, la imagen de un producto o de una marca.

Eso sí, el asunto puede avanzar en dos sentidos, para bien y para mal, dado que esa chispa que enciende una acción que se convierte en viral puede influir positiva o negativamente en las personas. En esta entrada, vamos a ver dos ejemplos, uno en cada sentido.

Dufnering, cuando saber reírse de uno mismo tiene premio

Jason Dufner es un popular golfista del PGA Tour, que recientemente tuvo que hacer frente a un episodio bastante curioso a raíz de la publicación de una fotografía en Internet (la que ilustra esta entrada). En esa imagen, salía Jason Dufner en un acto promocional, acompañando a unos niños en un aula. La pose de Dufner en la instantánea extrañó a quienes la vieron en un primer momento y rápidamente, varios de sus compañeros de circuito comenzaron a publicar fotografías suyas imitándole.

Poco a poco, los aficionados fueron siguiendo el juego y en las siguientes horas y días la bola se hizo cada vez más grande, llegando a ser tendencia en Twitter y a disponer de su propio hashtag. El propio Jason Dufner se metió en el juego desde el primer momento y, en lugar de intentar censurar la fotografía o de evitar que otros le imitaran, les alentaba y reía con ellos las bromas. El resultado fue brutal, una campaña de marketing inesperada que dejaba la imagen del golfista estadounidense por las nubes. Muchos aficionados conectaron con él.

Un clásico de la red: el Efecto Streisand

En sentido negativo, uno de los efectos clásicos de comportamiento de las personas que hemos podido aprender en Internet es el Efecto Streisand. Surgió a raíz de una fotografía en la que se veía la mansión de Bárbara Streisand y que fue publicada por en un sitio web. Cuando la cantante tuvo conocimiento de tal hecho, denunció al fotógrafo, exigiendo 50 millones de dólares como compensación.

Al enterarse los usuarios de la página de Internet donde estaba alojada la fotografía, montaron en cólera y se dedicaron a distribuir la foto en otros sitios, donde, a su vez, los usuarios hicieron lo mismo. El resultado fue una desastrosa campaña de imagen para la cantante estadounidense. Ante los intentos de censura de la fotografía, la reacción de los internautas, muchos de ellos fans de Streisand, quedó clara: su rechazo fue total. También por la curiosidad del hecho a prohibir, ya que la gente reacciona ante lo prohibido o lo que se va a prohibir, intentando conocerlo antes de que no esté disponible.

Conclusiones

Vivimos una época en la que Internet es protagonista. Como se puede apreciar, es un canal de comunicación potentísimo, en el que la información da la vuelta al mundo varias veces en menos de un segundo. Saber interpretar las claves de la comunicación con las personas que siguen a nuestra marca, nuestros productos o a las personas que los clientes asocian con ellos, es una habilidad que hoy es fundamental disponer de ella.

La red facilita la conversación, a través de la cual se puede transformar la impresión que las personas tienen de una marca. Si se aprovecha bien, cuando surgen situaciones como estas, se puede conseguir algo inesperado y muy positivo. Que se lo digan a Jason Dufner, cuya imagen ha quedado por las nubes desde su ya famoso #Dufnering.

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Imagen | Nick J Webb

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero