Asociaciones de empresarios ¿En cuál me quedo y de cuál me voy?

Cadena

En los tiempos de recorte de gastos que nos toca vivir en la actualidad, es muy habitual replantearse el pago de algunos que percibimos que no aportan valor a la empresa. Las cuotas de alguna asociación de la que somos miembros, son el típico caso. Con el tiempo, se van asumiendo compromisos con diversos colectivos, que pueden llegar a suponer el desembolso de una importante cantidad de dinero a lo largo del ejercicio, y hay que tomar una decisión ¿En cuál me quedo y de cuál me voy?

El valor que aporta a la pyme o al autónomo formar parte de una asociación (sectorial, empresarial, social…) puede ser de lo más variado. Dependerá del buen hacer de las personas que la gestionan, así como del nivel de implicación y participación en la misma por parte de la empresa ¿Qué debemos hacer entonces? Si tenemos que recortar gastos ¿De qué colectivos nos damos de baja y con cuales seguimos como miembros?

En mi opinión, no existe un criterio único que ayude a decidir si nos quedamos o seguimos. Lo importante es que la unión de empresarios, ya sea multisectorial, monosectorial, territorial… consiga las sinergias deseadas y aporte valor a los asociados. Veamos algunos ejemplos:

1) Mejora en la capacidad de relación con el entorno empresarial.
2) Posicionamiento estratégico en la defensa de los intereses de un colectivo, acumulando “peso” a la hora de intervenir en la toma de decisiones a nivel local o sectorial.
3) Acceso más fácil a tecnología y aplicaciones técnicas.
4) Acceso a información y asesoramiento ante cambios y novedades legislativas (por ejemplo, el reciente cambio del IVA).
5) Acceso a formación de calidad.
6) Mejora en el coste de compra de algún producto o servicio.
7) Mayor visibilidad ante potenciales clientes.

Pertenecer a una asociación puede aportar valor a lo largo del tiempo, de manera continuada, o bien sólo en determinados casos, ante alguna necesidad concreta, por lo que habrá que tener esto en cuenta también a la hora de decidir si se continúa o no participando en ella.

La unión de diferentes empresas trabajando por una causa común, tiene que servir para obtener sinergias y que estás se transformaran en beneficios de diferente tipo. Un pez pequeño se defiende, por norma general, peor que uno grande aunque, a veces, es mucho suponer y el resultado es un vacío de valor absoluto para el empresario. Es estos casos, es cuando la mejor opción es abandonar el barco y seguir en solitario. Por lo menos, hasta que el panorama cambie.

Las pymes y los autónomos tienen mucho que ganar al unirse y luchar juntos. Luego ya vendrán otras batallas. “Marketing de guerra, logística de colaboración”, que dicen por ahí. Algunas asociaciones funcionan como sectas. En otras ocasiones, nuestra empresa puede padecer “síndrome de Estocolmo” y quedarse dentro de una agrupación que no aporta valor. Hay que pasar a la acción, es el momento de aprovechar el poder del grupo para lograr resultados o aplicar el tijeretazo. Y también es el momento de participar dentro de ellas de manera muy activa. No hay que olvidar que po-de-mos….

En Blog Sage | Los gastos en marketing y publicidad ¿hasta donde recortar?
Imagen | Join The Dots

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Ahora también es colaborador de Blog Sage Experience.