10 mandamientos para no amargar la navidad a nadie con tus felicitaciones navideñas profesionales

Finales del mes de diciembre: se termina el año, llega la Navidad, arranca un nuevo ejercicio… Estas fechas siempre son propicias para las celebraciones y el buen rollo generalizado, pero sobre todo parece que para las felicitaciones de todo tipo. Todo el mundo está de buenas y le desea a todo cuanto ser humano se mueve a su alrededor lo mejor. En el mundo de la pyme y de los autónomos, no iba a ser menos.

Es tradición felicitar las fiestas navideñas, el fin de año y el año nuevo o los Reyes Magos, se ha convertido en un proceso en sí mismo en las empresas y resulta que no es una tarea tan trivial. O eso me parece a mi, a juzgar por comentarios que he podido observar a lo largo de los últimos días. No vale hacerlo de cualquier manera, hay que pararse un poquito a pensar lo que se va a hacer y seguir siendo profesionales. A continuación, comento un decálogo de mandamientos que para mi deberían cumplir todas aquellas empresas que vayan a enviar felicitaciones navideñas en esta “época de paz y felicidad”:

1 Ojo con enviar spam
Seamos claros, una cosa es enviar una felicitación navideña y otra cosa es convertirse en un spammer de primera en toda regla. Nuestro sistema de correo puede llegar a interpretar que nuestra cuenta se dedica a envíar spam y actuar en consecuencia (vamos, que nos bloquean la cuenta). Cuidado también con bombardear demasiado y que los sistemas de los destinatarios, clientes y proveedores, nos clasifiquen la cuenta, o incluso el dominio, como origen de publicidad no deseada y tengamos problemas luego para asuntos serios de trabajo.

2 Selecciona a quien felicitas
¿Es necesario felicitar a todo el mundo? Si hay proveedores o clientes con los que no hemos tenido contacto en todo el año (o incluso más) ¿Por qué deberíamos tenerlo ahora? Vale, está bien que se acuerden de uno, por si acaso, y la Navidad es una buena disculpa para eso y que nos puedan hacer algún pedido el año que viene. Pero si es demasiado forzado el contacto… malo.

3 Evita la chapuza
Si vamos a enviar felicitaciones, pensemos un poco lo que queremos hacer y dediquemos recursos a ello. Cuando digo recursos, me refiero a que, si hace falta, se contrate a un diseñador o se compre una plantilla decente. Siempre será mejor que enviar un apaño cutre hecho con el editor gráfico del procesador de textos. Ni hablar de introducir direcciones de correo de nuestros contactos profesionales en páginas que prometen enviar felicitaciones “chachis”. Ni se te ocurra forastero.

4 Ojo con la LOPD
Enviar una felicitación vía email a múltiples destinatarios con todas las direcciones al descubierto (en el campo “Para” o “cc”) sólo conseguirá cabrear a los destinatarios. Con suerte, no te denuncian y te ahorras un disgusto con la Agencia Española de Protección de Datos, por incumplir la LOPD.

5 Elige el medio adecuado
Un email o un sms son más fríos que una llamada telefónica, pero no todo el mundo tiene tiempo para atender todas y cuantas felicitaciones se nos ocurran hacer por este medio. Una postal parece algo más trabajado, pero si van todas firmadas de imprenta, más bien puede parecer todo lo contrario.

6 No te olvides del Medioambiente
Si aprovechamos los medios digitales y evitamos usar papel para postales, cartas o sobres, mejor que mejor. Sí, puede que sean más impersonales o más fríos, pero no olvidemos que lo más probable es que esa postal de felicitación acabe más pronto que tarde en la basura y hoy en día es absolutamente normal la comunicación mediante bits. Tampoco imprimas las felicitaciones, de verdad que no hace falta.

7 No des la lata en las redes sociales
Igual que con el correo electrónico o el teléfono, ahora que están tan de moda las redes sociales, actúa con la misma prudencia. Enviar invitaciones a aplicaciones chorras de felicitaciones navideñas, etiquetar a tus contactos en fotos con el mismo fin o enviar mensajes por estos canales, probablemente acabe provocando que más de uno se dé de baja. Una simple actualización de estado en Twitter, o del muro en Facebook, será más que suficiente. Linkedin, mejor ni tocarlo.

8 No satures, no seas pesado
Enviar el mismo email navideño una y otra vez, o felicitar por teléfono y tener a la persona al otro lado del aparato durante una hora, seguramente no sea el plan más apetecible para nadie. Tampoco es buena idea colapsar un buzón de correo con un christmas de 20 megas. Recuerda que estos días, aunque es tradicional que se baje un poco el pie del acelerador en muchas empresas, siguen siendo laborables.

9 Sé original, llama la atención
Ya que vas a gastar parte de tu tiempo en esta tarea navideña, intenta obtener un retorno. Ir algo más allá de lo típico, busca la manera de arrancar una sonrisa al destinatario o de darle una vuelta de tuerca que deje una buena impresión. Plantéalo como una campaña de marketing más ¿Por qué no?

10 Cuidado a quien felicitas
No hay que olvidar que la Navidad es una fiesta cristiana. Si te vas a dirigir a gente que profesa otras religiones, cuidado con ofenderles y cargarte meses de trabajo de un plumazo.

Conclusiones

Seamos sensatos. No nos dejemos llevar por nuestras emociones, no perdamos el tiempo y no se lo hagamos perder a los demás. El trabajo de todo un año puede verse perjudicado por convertirnos en esta época en spammers de poca monta o en “falsos amigos” de todo aquel que se nos ponga a tiro. Si vamos a hacer algo con motivo de las fiestas navideñas, mejor si plenteamos el asunto como una campaña y dedicamos los recursos necesarios para resolverla con éxito. Sentido común

Y ya que estamos a 24 de diciembre y es Nochebuena, sirva esta entrada también para transmitiros nuestros mejores deseos para todos durante las fiestas navideñas.

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Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero