¿Cómo afectará el rescate bancario a pymes y autónomos?

El rescate europeo anunciado para sanear el sistema bancario español no compromete directamente la soberanía fiscal del gobierno, pero sus efectos pueden tener consecuencias sobre la realidad económica sobre la que se desarrolla la actividad de pymes y autónomos.

El aumento de liquidez de estas entidades podría tener consecuencias sobre el crédito, de modo que algunas organizaciones como COEPA esperan que sea positivo para acercar a las instituciones banacarias a pymes y autónomos. Aún así, falta por conocer las condiciones específicas que se impondrán a las entidades que sean capitalizadas.

Consecuencias directas

De momento se desconoce si la concesión de las ayudas a cajas y bancos realmente se vinculará a la apertura del crédito a pymes, autónomos y familias, como solicitan asociaciones como UATAE, por lo que no es sencillo diagnosticar un efecto directamente positivo de la medida.

No obstante, atendiendo a las posibles condiciones del préstamo que recibirán estas instituciones, es probable que el crédito no se reactive de forma notable. Las instituciones financieras deberán devolver las cantidades que les sean concedidas, mediante un tipo de interés posiblemente vinculado al que le sea concedido al estado español, que podría rondar el 4%.

Se habla de tipos situados entre el 8 y el 10% para la banca, con el establecimiento de plazos y condiciones. Por otro lado, el mismo gobierno será monitorizado por Europa y si se incumplen los objetivos de déficit marcados para 2012 y 2013, los fondos podrían peligrar.

Sin duda, estas incertidumbres no invitan a pensar que el crédito pueda fluir con facilidad a corto plazo. Además, las dificultades del país por acceder a financiación en los mercados ante las dudas sobre nuestra economía, podrían seguir afectando a otro tipo de ayudas públicas.

Un efecto directo que puede notarse a corto plazo es la falta de confianza en nuestro tejido empresarial y la imagen exterior de nuestra economía. Además, la desconfianza de nuestros propios ciudadanos podría hacer que minimicen sus gastos para prepararse ante posibles contingencias, disminuyendo las rentas destinadas al consumo.

Es cierto que este factor ya está bastante contraído, pero las expectativas de futuro no invitan a considerar una recuperación de la ventas y de la producción. También es cierto que las dificultades podrían ser mayores si no se hubiese producido el rescate, aunque el mayor problema de pymes y autónomos está en el fondo y no en esta medida concreta.

Consecuencias indirectas

Aunque el rescate no compromete más la soberanía nacional, lo cierto es que los objetivos de déficit y la vinculación de estos con el rescate financiero posiblemente obligarán al gobierno a seguir tomando iniciativas poco populares, con el fin de reducir la presión de los mercados.

De esta manera, no se puede descartar una subida del IVA, con el consiguiente incremento de precios al consumo que podría hacer mucho daño a ciertos sectores ya tocados como el automovilístico, pero que tampoco resultaría positivo para el resto al penalizar a los consumidores.

Aún así, no podemos olvidar que el gobierno está realizando otra serie de consideraciones favorables a las empresas como la reducción de las cotizaciones sociales cuyas pérdidas serían compensadas por el estado mediante el citado incremento impositivo.

Aunque este no es el foro más adecuado para estas consideraciones, podemos dudar que el aumento del IVA pueda compensar en su totalidad la pérdida de ingresos previsible, más aún cuando se sustenta en un consumo en horas bajas, por lo que podemos pensar que se podrían realizar otras medidas que castigarían a las rentas destinadas al consumo de las familias y por tanto a las pymes y autónomos.

En otras palabras, la presión vía impuestos puede aumentar y afectar negativamente las cifras de negocio pese a las posibles mejoras que se puedan aprobar desde el ejecutivo en lo referente a la gestión empresarial y sus gastos. La competitividad vía precios que se podría ganar con esto último podría verse anulada por lo primero.

En definitiva, creo que el rescate al sector bancario puede no suponer un cambio sustancial para las pymes y los autónomos, pues podrían continuar los problemas de acceso al crédito que tenemos actualmente y el consumo seguiría contraído, aunque a largo plazo tenemos confianza en la recuperación.

La ley de Emprendedores, bajo lupa

Con este nuevo contexto deberemos esperar a los acontecimientos y las reformas que puedan darse durante los próximos meses respecto a la Ley de Emprendedores.

Esta disposición permanecerá congelada al menos hasta septiembre, ante las dudas de Hacienda sobre su viabilidad. Además, tras el rescate cabe la posibilidad de que Bruselas no vea con buenos ojos la medida que permitiría modificar el régimen de IVA para que las pymes y los autónomos pudiesen pagar el impuesto una vez haya sido cobrado realmente.

Del mismo modo, otras medidas como las exenciones tributarias por reinversión de beneficios, la modificación de la tributación por módulos o los ajustes en el IRPF se están replanteando, igual que la posible creación de un fondo de inversión para emprendedores. Tendremos que ver cómo afectará el rescate a todas estas medidas, pero de momento se tendrán que estudiar bajo la nueva perspectiva.

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Imagen | Germán R. Udiz

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_