¡Cuidado! el comercio electrónico puede arruinar tu negocio

La llegada de internet y el auge del comercio electrónico ha supuesto una auténtica revolución en la concepción de los negocios orientados a la venta. La venta a distancia que antes se hacía por catálogo y era casi residual, tanto en compradores como en productos, ha sufrido una gran transformación con la aparición de las páginas web y de los nuevos sistemas de pago.

Esto nos lleva a la situación de que prácticamente todo se puede vender en la red y cada vez son más los usuarios que compran con este sistema, lo que lleva a que muchas empresas hayan decidido invertir en tiendas on-line como alternativa a su tienda tradicional o, incluso, como modelo de negocio. Pero no todo es sencillo, porque hay aspectos claves si no se abordan con cuidado pueden arruinar el negocio.

Los puntos débiles de comercio electrónico, la distribución

Internet es una ventana al mundo y es incontrolable, desde el momento en que nuestra web está en la red cualquier persona en cualquier parte del mundo puede adquirir nuestros productos. Esto supone una gran ventaja, ya que no estamos restringiendo nuestro cliente objetivo a la zona geográfica en la que vivimos.

Pero ese mercado tan ámplio ha de manejarse de una manera racional porque hay una serie de factores que pueden incidir en un evidente aumento de costes que pueden no solo reducir la rentabilidad del negocio sino convertirlo en ruinoso.

Los más evidentes son los gastos de distribución, no es lo mismo enviar una mercancía dentro de la misma comunidad autónoma, o el mismo país, que exportarlo. El gasto de transporte de esa mercancía, tanto el envío como las tasas, impuestos o solicitudes de permisos varía considerablemente. Repercutir esos gastos al cliente puede restar competitividad a nuestros productos y, por otro lado y sobre todo al principio, no podemos saber que cantidad de clientes extranjeros podemos tener con respecto a los “nacionales”.

Si además nuestros artículos tienen un precio reducido puede ser prácticamente imposible rentabilizar esas ventas, ya que los gastos de distribución pueden ser mayores, incluso, que el propio coste del producto.

Los medios de pago

Otro aspecto a tener en cuenta son los medios de pago que se ponen a disposición de los usuarios. Un sistema sencillo como puede ser el pago contra-reembolso tiene el inconveniente de que si el cliente, finalmente, desiste de la compra y devuelve lo que ha pedido, habremos incurrido en el gasto del envío de la mercancía más el gasto asociado al reembolso que el cliente no va a pagar.

Suele ser mucho mejor implantar en la web un sistema de pago seguro, a través de tarjeta o de Paypal, que por un lado sirve para formalizar la venta y el pago de la misma en el mismo instante en que se produce y, por otro, para reducir el porcentaje de devoluciones, el cliente una vez pagada la compra es más difícil que la rechaze en el momento de recibirla.

La implantación de esa plataforma de pago en nuestro sistema puede aumentar el coste de desarrollo de nuestra tienda on-line por lo que el gasto de salida de la tienda aumenta y la amortización de la inversión realizada en ella puede ser más lenta. Además hay que considerar el coste financiero del propio sistema, comisiones, gastos, etc.

Realmente, ¿se puede vender todo por internet?

Un sistema que teóricamente sirve para vender cualquier cosa a cualquier parte del mundo parece algo atractivo que todos los negocios debería de adoptar, pero no todo es tan sencillo.

Las ventas al por menor de productos de bajo coste pueden ser imposibles de rentabilizar, si lo que pomenos en el mercado son productos perecederos que necesiten embalajes especial, entregas en un plazo determinado de tiempo para que sigan frescos o permisos especiales para su salida a otros mercados pueden acarrear unos costes añadidos que minimicen el margen de beneficios.

Podemos encontrarnos, si no somos capaces de gestionar todas estas variables, con que con cada venta estemos perdiendo dinero en lugar de ganarlo y eso a la larga arruinará nuestro negocio. Por eso, antes de lanzarnos a la red, debemos calibrar perfectamente esos márgenes de rentabilidad y si realmente nuestro modelo de negocio puede funcionar en internet.

En Blog SAGE Experience | El comercio electrónico en España aumenta a buen ritmo
Imagen | jacobms

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos.
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