Financiar el activo: cómo arruinar una empresa en 6 meses


La gestión empresarial tiene que controlar perfectamente las fuentes de financiación de su empresa. Dentro de los capítulos más complicados para controlar desde los departamentos financieros, nos encontramos con la financiación del activo, tanto a largo como a corto plazo.

Financiar el activo corriente o activo corto plazo es una de las tareas más complejas que existen y aplicar una financiación errónea a la actividad ordinaria de la empresa puede crearnos problemas financieros graves y gastos financieros adicionales que disminuyen sustancialmente la cuenta de resultados. ¿Cuáles son los principales errores financieros?

El control del fondo de maniobra y la tesorería

El fondo de maniobra es la diferencia que existe entre el activo corriente y el pasivo corriente. Es decir, la diferencia entre los derechos de cobro que tenemos y las obligaciones de pago en la empresa a corto plazo.

Como norma general, este parámetro deber ser mayor que cero, dado que si tenemos que asumir más obligaciones de pago que derechos de cobro que tenemos, los problemas de tesorería a corto/medio plazo no van a tardar en llegar.

Cada sector tiene una operatoria distinta en las políticas de cobros y pagos, pero aunque parámetro sea positivo, la tesorería de la empresa también tiene que ser mayor que cero. En este sentido, la empresa debe controlar perfectamente los flujos y fechas de cobros y pagos que se originan para no tener problemas de liquidez.

La mayoría de las empresas utilizan las pólizas de crédito para cubrir necesidades de tesorería y esta política financiera no tienen porqué ser mala a priori. Los problemas se originan cuando nuestras necesidades de tesorería son permanentes y utilizamos el crédito a corto plazo que nos proporciona una póliza de crédito para financiar.

Las necesidades permanentes se financian a largo plazo

Tal y como acabamos de ver, las pólizas de crédito estrangulan a las empresas si no se renuevan cuando se utiliza esta financiación de manera permanente. En esta línea, las necesidades permanentes de una empresa se deben financiar siempre con instrumentos de crédito a largo plazo.

Estas necesidades permanentes de financiación se pueden tener tanto a largo plazo como a corto plazo. Por ejemplo:

  • Un activo como un vehículo o un inmueble, requerirá una financiación permanente, por lo que debemos recurrir a un préstamo a largo plazo para materializar su compra.
  • Un desfase temporal de tesorería o diferencias temporales entre los cobros y los pagos, se financiarán a corto plazo, pero mediante descuento de recibos o pagarés en líneas de descuento.
  • Un fondo de maniobra negativo se cubrirá siempre con financiación a largo plazo, preferentemente con capital propio sin coste financiero.

Tal y como podemos apreciar, el control financiero de la empresa y las fuentes de financiación del activo son la clave de la supervivencia empresarial, por mejor que sepamos gestionar nuestra empresa.

La empresa debe cobrar y pagar puntualmente, afrontar sus obligaciones con soltura y si no diseñamos una estrategia de financiación idónea el futuro de la empresa estará tan sumamente comprometido que no quedará más remedio que cerrar por mala gestión empresarial.

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Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.

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