Asesoría ¿sí o no?, el eterno debate


Existe un debate que nunca pasará de moda y que cada cual tendrá una postura inamovible en él. Me refiero a la necesidad o no de externalizar los servicios de asesoría o bien apostar por el formato Juan Palomo, de yo me lo guiso y yo me lo como, en todas las obligaciones laborales, contables y fiscales que tenga nuestra empresa.

Cuando hablamos de servicios que son opcionales para más de 3 millones de autónomos y en torno a 1,5 millones de empresas, el debate es bastante complejo y no puede existir una sola posición ni una verdad absoluta que condicione si debemos contar con los servicios de una asesoría o no debemos contar con ellos.

Consideraciones a tener en cuenta para contratar una asesoría o no

La primera consideración que tiene que hacer cualquier empresario es el tamaño de la empresa y la capacitación de la plantilla o él mismo para gestionar las funciones de la asesoría. Un par de ejemplos sencillos, no es lo mismo un profesional independiente como un abogado o economista que un gerente de una empresa de distribución.

En el primer caso, el volumen de información y la capacitación profesional de la persona puede ser suficiente para que no se necesite recurrir a un servicio externo de asesoría. En el segundo caso, es mucho más probable que este gerente, no disponga de ni del tiempo ni de los conocimientos suficientes para abordar con solvencia la gestión laboral, contable y fiscal de su empresa.

Por este motivo, de manera independiente a nuestras preferencias, debemos evaluar perfectamente la cualificación propia o de nuestros trabajadores de administración y realizar un análisis razonable sobre las aptitudes globables en la gestión de un punto tan complejo como son las obligaciones fiscales y laborales.

El departamento de administración y la colaboración externa en la empresa

No obstante, existen multitud de empresas que tienen un departamento propio de administración. La mayoría de empresas tienen un volumen importante de papeleo y organización en todos los sentidos que requiere un control propio sobre la empresa. Este mismo departamento, puede hacerse cargo de determinadas obligaciones, como por ejemplo la contabilidad y recurrir a la asesoría externa sólo para laboral o asuntos fiscales.

En estos casos, las empresas y sobre todo sus gerentes, tienen que ser perfectamente conscientes de que la asesoría contratada es un elemento más de la gestión de la empresa y la colaboración y flujo de información en ambos sentidos, tiene que ser continuo. No tiene sentido contar con profesionales realmente cualificados en la gestión fiscal si no sabemos aprovechar la información y métodos que nos transmiten y en la empresa nos resumimos a considerar a la asesoría como un mal menor que nos obliga a llevarle los papeles.

Y por último, si ya tenemos una asesoría que se hace cargo de determinadas áreas del nucleo de nuestra empresa, tenemos que considerar a estos asesores como nuestros “confesores particulares”, entendiendo por confesor como las personas a las que nunca les ocultaremos información de ningún tipo que tenga relevancia o trascendencia para la evolución de nuestra empresa. Los principales problemas con Hacienda o la Seguridad Social tienen su origen en el desconocimiento de operaciones y métodos puestos en marcha por la empresa a espaldas de los responsables del cumplimiento de estas obligaciones.

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Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.

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