Reflexiones (y aprendizajes) de un emprendedor en tiempo de crisis (I): Emprende, lucha y hazlo tú! no esperes ayuda pero no la desaproveches si llega

La ciudad de Oporto es famosa por sus platos de Tripas (callos) y los de naturales de Oporto son conocidos popularmente como “Tripeiros”. Lejos de cualquier cavilación, es simplemente el vestigio de una ciudad de emprendedores. Cuando Enrique “El Navegante” impulsó una de las empresas de exploración del Atlántico Sur, toda la ciudad aportó los víveres disponibles, incluidos los cerdos, a los cuales quitaron la partes más perecederas para que se consumiesen por los niños y mujeres que quedaban en la ciudad esperando el éxito de la empresa. El éxito para la ciudad y para todos. Un plato tradicional que es el rastro histórico de una ciudad que emprendió junta por el futuro de todos, con sus propios medios y posibilidades.
Arrancar un proyecto pensando en que un “Angel” va a venir a impulsarlo nunca fue mi idea, prefiero planificarlo, evaluar los riesgos y posibilidades y ponerme a trabajar en ello. En 20 años he realizado muchos proyectos para otros, siempre con la presión autoimpuesta de hacerlo bien, pero claro, no está tan en juego tu “persona” (dinero, reputación y hasta el ego propio). Proyectos para muchos clientes, sectores, motivaciones,… algunos fascinantes, algún otro para no recordar.
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