Nueve razones por las que pueden despedir a un trabajador que hace bien su trabajo

Hacer bien el trabajo no es una garantía para mantenerlo. Es más, en algunos casos, te pueden despedir por ello.  Sin embargo, esto no sería un problema del trabajador, sino un problema ajeno a él, por lo que es conveniente procurar dar siempre lo mejor de uno mismo, ya que la gran mayoría de los jefes valora el trabajo bien hecho.

Tener un buen nivel de inteligencia emocional puede ser en ocasiones una mayor garantía para conservar el trabajo, a pesar de que otro trabajador sea más eficiente en sus tareas, pero tenga menor inteligencia emocional. En este sentido hay tres virtudes de la inteligencia emocional que nos pueden ayudar a ello:

  1. Tener autocontrol emocional, que nos permita reflexionar y dominar nuestros sentimientos o emociones, para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Nuestro jefe en ocasiones puede incomodarnos, al no gustarnos las tareas asignadas, o la presión que pueda ejercer para la realización de ellas, pero si fuéramos esclavos de la emoción del momento, actuaríamos de forma irresponsable o impulsiva, y podríamos poner en peligro nuestro puesto de trabajo.
  2. Tener empatía. Saber reconocer las emociones en los demás, interpretando las señales no verbales que los demás expresan de forma inconsciente, puede ser un punto a favor que nos ayude a mantener una buena relación con nuestro superior.
  3. Tener habilidad para las relaciones interpersonales, ya que mantener una buena relación con los compañeros de trabajo y los superiores es un factor facilitador del éxito en el trabajo. Las personas con este tipo de habilidades pueden comunicarse y relacionarse, tanto con las personas que son de su agrado como con aquellas que no le son tan simpáticas.

¿Por qué te pueden despedir a pesar de hacer bien tu trabajo?

A pesar de trabajar bien, hay que saber manejar determinadas situaciones con cierta inteligencia emocional, pero otras no dependen de nosotros directamente. En estos casos, no merece la pena preocuparse, ya que solo debe preocuparnos aquello sobre lo que tenemos margen de actuación. Algunas causas por las que puedes perder tu trabajo, si no sabes manejarlas bien, pueden ser las siguientes:

  1. Tu despido sale más barato que el de otro trabajador con más antigüedad, aunque tú hagas mejor el trabajo. En este caso, la empresa busca pagar lo menos posible por despedir a un trabajador, sin tener en cuenta su competencia.
  2. Hay que hacer hueco a algún enchufado. Por ejemplo, si el propietario del negocio quiere que sus hijos trabajen en la empresa, buscará un hueco; y si tu puesto puede ser cubierto por él, puedes tener los días contados.
  3. Falta de autocontrol emocional. Si le dices a tu jefe cosas que no le gustan, puedes estar dando un paso hacia el patíbulo de los despidos.
  4. Tu jefe tiene el síndrome de Procusto, por lo que prescinde de todo aquel que sobresale, por incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros, miedo a ser superado profesionalmente por un subordinado, envidia o miedo a quedar en evidencia por un subordinado.
  5. Falta de adaptación al entorno. Si por ejemplo descuidamos nuestra imagen en un trabajo de cara al público, donde todos los compañeros, se adaptan a la imagen que demanda la empresa, podemos acabar en la cola del INEM.
  6. Cumplir a rajatabla tu horario de trabajo, si tus jefes y compañeros prolongan su jornada, bien por necesidad o simplemente presentismo.
  7. No acudir a eventos, actos, fiestas, comidas u otros menesteres, fuera del horario de trabajo, pero que para los jefes son importantes.
  8. No adaptarse a los cambios. “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.” Charles Darwin.
  9. Te tocó el numerito en el ERE y por ello te van a despedir.

Con todo lo visto ahora, no se trata de hacer horas extras a mansalva, ni aceptar que nos disfracen de cualquier cosa, ni hacerse pasar por incompetente, ni tenemos porque ir a cenar con nuestro jefa o jefe, si no queremos. No obstante, hay determinadas situaciones que sí hay que manejarlas con mucho tacto, ya que, como es obvio, aunque algunas de estas causas no son motivo de despido, pueden buscar cualquier otra causa para materializar el despido.

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