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Divergente vs. convergente, ¿qué perfil necesitamos en nuestra empresa?

No todas las personas son iguales: unos son más altos y otros más bajos, la piel puede diferenciar a las personas, los rasgos, la religión, etc. Pero también la forma de pensar nos puede diferenciar, unas personas pueden tener una forma de pensar convergente y otras divergente.

Ya desde niños, los sistemas educativos buscan la estandarización de los individuos, aunque, afortunadamente hoy en día, los que se apartan del estándar ya no son castigados con crueles castigos físicos, como el que recreó Goya en su obra “La letra con sangre entra”.

Pero, ¿se debe estandarizar a los individuos?, ¿se puede programar la capacidad de respuesta ante un determinado problema?

Pensábamos que el expediente académico era una garantía de éxito, pero de repente el jefe de RRHH de Google es tajante, y nos espeta: “el expediente académico no sirve para nada“. Entonces, en qué quedamos, ¿nos esforzamos en sacar buenas notas o no?, ¿estudiamos o no?

El saber no ocupa lugar, aprendemos desde que nacemos y hasta que morimos, pero aprender no significa solo estudiar, sentarse delante de los libros y memorizar conceptos, sino que va mucho más allá.

Muchos empresarios, por su impulsividad, aprenden con el palo del error, se caen, se levantan y vuelven a emprender y, cuando un negocio todavía está sin consolidar, de repente se aventuran en otros frentes. Sin embargo, otras personas más analíticas, sopesan los riesgos, analizan la viabilidad y les cuesta más dar ese paso adelante.

¿Pasarían Einstein o Bill Gates el proceso de selección de su empresa?

Hay una larga lista de genios con pensamiento divergente. Su forma de pensar simplemente era diferente, muchos fueron machacados en las escuelas y menospreciados, ahora los estudiamos como ejemplos de éxito. Sin duda, sin su contribución a la sociedad, nos habríamos perdido muchas cosas importantes, el mundo en el que vivimos sería diferente.

Contrataría para su empresa a un individuo de aspecto desaliñado, olvidadizo, mediocre en sus estudios, al que sus docentes consideraran como lento, introvertido y retardado. Es probable que no, pero Albert Einstein era así.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.

Albert Einstein

Muchos grandes genios piensan de manera diferente, su pensamiento es divergente. El TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), es un patrón común en muchos de ellos, problemas en la escuela, mala conducta, impulsividad, etc. Leonardo Da Vinci, Thomas A. Edison (catalogado de torpe por un profesor), Bill Gates, Luis Rojas Marcos, Walter Elías Disney, Winston Churchill, Lewis Carl Hamilton, Michael Phelps, etc.

¿Contrataría a Albert Einstein en su empresa?

Pensamiento convergente vs. pensamiento divergente en la empresa

Y sin embargo no podríamos llenar nuestra empresa de genios, todas las formas de pensar son necesarias, pero cada persona debe de estar en el puesto adecuado a su forma y capacidad de pensar. Si necesitamos creatividad, dar soluciones a problemas que se escapan del estándar, debemos buscar personas con esa capacidad.

El pensamiento convergente se basa en encontrar una “respuesta correcta” a un problema, mientras que el divergente se basa en postular múltiples posibilidades en base al problema, ya que no se restringe a un plano único, sino que se mueve en planos múltiples y simultáneos. Las personas divergentes se caracteriza por mirar desde diferentes perspectivas y encontrar más de una solución a un desafío o problema. Por lo tanto, puede ser una buena opción el trabajo en equipo entre personas con pensamientos convergentes y divergente, unos aportando ideas y otros analizando estas y decidiendo la opción más correcta.

Por su parte, el pensamiento convergente se emplea para resolver problemas bien definidos cuya característica es tener una solución única, en un universo cerrado, con límites definidos, con elementos y propiedades conocidas desde el comienzo y que no varían a medida que avanza el proceso de búsqueda de una solución.

Las empresas necesitan pues estos dos tipos de perfiles, ya que, para tareas más rutinarias y estandarizadas, las personas con pensamiento convergente aportarán mejores resultados, mientras que, en tareas creativas y para aportar nuevas ideas, las personas divergentes serán más idóneas para ocupar esos puestos.

Pensemos dos personas en el punto exacto donde se desvían dos caminos, ¿separan sus caminos o se juntan después de caminar separados? Depende de dónde vengan. Pero en la empresa es necesario aglutinar diferentes perfiles, para juntos emprender un camino común donde la creatividad y la estandarización deben ir juntas para hacer un proyecto sostenible.

Imagen | José Paulino

En Blog de Sage | Ventajas del cambio de puesto en la empresa