¿Te pueden despedir estando de vacaciones?

Algunos trabajadores durante sus vacaciones se pueden encontrar con desagradables sorpresas; por ejemplo, un WhatsApp o un email de su jefe en el que se le notifica el despido, o una llamada en caliente en la que le dice que no vuelva más por la oficina, o encontrarse con la notificación de un burofax en el buzón de su casa.

Una vez superada la fase de indignación y cabreo, el trabajador se preguntará, ¿me pueden despedir estando de vacaciones? La respuesta a esta pregunta es que sí, ya que dentro de la legislación laboral no se encuentra ningún impedimento para ello. No obstante, la validez del despido dependerá de cómo se haga.

En cualquier caso, despedir a un empleado durante sus vacaciones es un gesto que debería intentar evitarse, ya que, además de generar un malestar aún mayor en el trabajador y su familia, puede afectar al resto de la plantilla, que se pueden preguntar si también a ellos les tocará ser despedidos mientras disfrutan de sus vacaciones, generando un malestar que podría evitarse, despidiendo al trabajador antes de sus vacaciones o después de estas.

Solo en los casos de despidos colectivos, cuando algún trabajador de la lista puede estar de vacaciones, se debería utilizar este mecanismo, pero como último recurso. Además, en estos casos, los trabajadores ya están al tanto de la complicada situación de la empresa, por lo que la notificación del despido cae dentro de lo que se pueda esperar.

Cómo se debe notificar un despido para que sea válido

El despido deberá ser notificado por escrito al trabajador, haciendo figurar los hechos que lo motivan y la fecha en que se llevará a efecto. En relación a los hechos, estos se deben recoger en la notificación, tanto si se trata de causas objetivas como si es un despido colectivo o se trata de uno disciplinario.

Además, en los casos en que sea obligatorio, se deben cumplir otros requisitos formales, como el preaviso.

Por lo tanto, si un trabajador se encuentra de vacaciones y recibe un burofax notificándole el despido, en el domicilio que comunicó al incorporarse a la empresa, este será válido al hacerse por escrito y fehacientemente, pues la compañía se asegura de que lo recibe el trabajador, o que por lo menos tiene la opción de hacerlo, no pudiendo alegar no haberlo recibido.

En el caso de que se notifique un despido durante las vacaciones, podemos encontrarnos ante dos posibilidades:

  • Que la fecha de efecto del despido sea posterior al fin de las vacaciones, en cuyo caso los efectos extintivos se producen en el día indicado en la comunicación.
  • Que la fecha del despido se encuentre dentro del periodo de las vacaciones del trabajador, en cuyo caso, la extinción efectiva del contrato se producirá en el momento en el que finalizan las vacaciones.

Por su parte, si el despido no se notifica por escrito o no se incluyan los hechos que lo motivan o la fecha de efecto, será improcedente. Si se producen defectos de forma en el despido, el empresario podrá volver a efectuarlo cumpliendo los requisitos formales omitidos en el inicial.

Si el despido le fuera notificado al trabajador sin respetar el plazo de preaviso, el empresario tendrá que abonar una indemnización equivalente al importe salarial de esos días.

Cuando una puerta se cierra, otra se abre, por lo que es conveniente pasar página pronto y centrarse en nuevos proyectos. Si uno se entera de que le despiden estando de vacaciones, en lugar de cargarse de energía negativa, puede ser un buen momento para reflexionar sobre nuevos proyectos, analizar los motivos para evitar que se repitan, pensar en formarse para ser más competitivo en el mercado laboral o plantearse crear el propio puesto de trabajo, dándose de alta como autónomo. Además, después del verano, la tarifa plana para autónomos de 50€ al mes pasará de los 6 meses actuales a los 12 meses.

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