Los bebés traen un regalo para sus padres

¡Ahora soy papá! ¿Cuántos hombres pueden decirlo cada día? Con toda seguridad miles, y los habrá quienes piensen por dentro algo como: “dicen que voy a ser malísimo en esto de ser padre y también que voy a ser genial, todo a la vez, en diferentes situaciones… Es decir, lo que haga va a tener dos consecuencias: una buena y otra mala, o dejémoslo en ‘no tan buena’, algo así como el yin y el yan.”

Se dice que los niños vienen con un pan bajo el brazo… Pues bien, un pan no, pero desde este año que empezamos, los bebés de 2017 traen un mejor regalo a sus padres: 2 semanas más de permiso en el trabajo. Una ampliación que, si bien ya fue aprobada por ley en 2009, no ha sido hasta pasados 8 años que el Gobierno ha empezado a aplicarla. La medida pretende igualar, de forma gradual, la paternidad con la maternidad para llegar a una equiparación de derechos que redunde en el bienestar del entorno familiar.

Dos semanas de permiso de paternidad

Atrás quedan aquellos 2 (o 4) días de permiso que tantos padres recordarán -el mío, sin ir más lejos…-. Visto y no visto, que se suele decir. Y digo tantos porque este sistema de licencias pivotó entre 1980 y 2007, algo que ha ido evolucionando y se espera que siga ese curso positivo; dicho sea de paso, la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adopción (PPIINA) ya ha mostrado su disconformidad con el actual permiso, por cuanto considera que era una medida innovadora cuando se aprobó normativamente, pero tras casi una década, dice que supone un retroceso por no equiparar los derechos de padres y madres, al obligar a disfrutar de las 4 semanas de forma ininterrumpida.

Esto es algo que algunos países de nuestro entorno ya han hecho o están por promover próximamente, si bien, en la inmensa mayoría es considerablemente más corto que la maternidad ya que está encaminado a que el padre pueda disponer de tiempo para ayudar a la madre y el resto de la familia, durante el parto y la etapa posterior. Algo así como un “permiso por cuidados”, como se concibió en Suecia en 1974, el primer permiso parental surgido.

Sin duda no será la novedad legislativa que más convenza a las empresas, que van a ver como los hombres que trabajen en ellas dispondrán de 2 semanas adicionales cuando vayan a ser padres. Pero, en cualquier caso, lo que pretende esta medida es conciliar la vida laboral con la familiar de los trabajadores, asemejándose -si bien, aún muy distante- a las condiciones que tienen los empleados de países socialdemócratas, siendo generalmente los nórdicos los que van en cabeza.

Cabe destacar el caso de Suecia, el país con el permiso de paternidad más largo -además de ser el pionero-, donde los padres de los recién nacidos disfrutan de un mínimo de 60 días, más 10 laborables, más los 480 que se puede distribuir con la madre. Todo este tiempo para disfrutar de sus retoños.

No obstante, con el nuevo periodo de permiso en España quizás ya no haya que remover cielo y tierra, ir arriba y abajo todo el día e ir a contrarreloj para poder terminar todos los trámites y el curso intensivo por Internet sobre “¿Qué me quiere decir el niño cuando llora?”, antes que tener que volver al trabajo, más agobiado que en el momento de irse al hospital.

La generación de este derecho se da en los casos de parto, adopción o acogimiento que, cuando sean múltiples, pueden verse ampliados en 2 días más por cada hijo a partir del segundo. Y, por supuesto, se mantiene el disfrute compartido de los períodos de descanso por maternidad, mediante el cual la madre puede optar por que el padre (o el otro progenitor, según menciona la ley) disfrute de una parte determinada de su periodo de descanso de forma ininterrumpida.

Quizás dentro de unos años, el momento de inicio del permiso para los padres dejará de ser un “hasta el mes que viene” para pasar a ser un “nos vemos en unos meses”, en el que el hombre, además de ser un trabajador satisfecho, aprenda a ser un padre increíble porque como ya dijo Rousseau “un buen padre vale por cien maestros”.

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