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Estrés postvacacional: cómo combatirlo para que la productividad no se vea limitada

Hay que asumirlo. Las vacaciones se han acabado y, lo que es aún peor, queda un año entero hasta volver a tener vacaciones de verano. Asumir la vuelta a la rutina no es fácil, especialmente si las vacaciones se han prolongado durante algunas semanas. Esto nos puede sumir en un estado de apatía o ansiedad, conocido como estrés postvacacional, que puede limitar la productividad.

¿Cuántos trabajadores se ven afectados por este síndrome? Según los últimos estudios, serán dos de cada tres trabajadores. En general, es más característico de los países, como España, que concentran el grueso de sus vacaciones en el periodo estival. Así que no es extraño que en un día como hoy mucho se pregunten cómo pueden combatir el estrés postvacacional. 

¿Qué es el estrés postvacacional?

Lo primero que tenemos que saber es que no se trata de una enfermedad laboral. Para muchos especialistas, ni siquiera existe este síndrome, por lo que sus síntomas de ansiedad tampoco son realmente graves. Es cierto que afecta a la concentración, a nuestra capacidad de enfrentarnos a tareas complejas, pero no es menos cierto que en un par de días tendríamos que volver a la normalidad.

Se trata más bien de un proceso de adaptación que implica la vuelta a la rutina. Procesos similares los sufrimos otras veces a lo largo del año, como puede ser el cambio de hora que se realiza dos veces al año, que provoca alteraciones en el sueño, ansiedad, malestar e irritabilidad, que pueden impedirnos concentrarnos adecuadamente en nuestro trabajo.

No a todo el mundo le afecta de la misma manera. Para combatir el estrés que supone la vuelta a la rutina, necesitamos que la readaptación sea de forma progresiva. Lo malo es que muchas veces esto implica acortar o anticipar nuestro regreso de vacaciones.

Cómo luchas contra el estrés postvacacional

Lo ideal es tratar de adaptar los horarios de nuestro día a día a los que tendremos en la ciudad. Si en vacaciones nos levantamos más tarde, dormimos siestas y trasnochamos, lo que debemos hacer es volver poco a poco a madrugar. Si cuando regresamos a la actividad todavía tenemos turno de verano en nuestra empresa, la vuelta será un poco más liviana, al no tener que trabajar por las tardes.

Otra medida muy recomendable es anticipar un día la vuelta. No llegar justo el día antes, tarde y sin ni siquiera deshacer la maleta salir para la oficina. De esta manera, ponemos un poco de orden en casa y la vuelta al trabajo será más parecida a lo que sería un lunes después de un puente que al regreso de vacaciones.

Es importante no empezar y llevarse trabajo a casa. La incorporación tiene que ser progresiva. Hay que tratar de aprovechar el tiempo libre para seguir realizando deporte, leer y las actividades que hemos practicado durante el verano. No tenemos que realizar una inmersión en el mundo laboral de forma drástica.

Trucos y consejos

La gestión de las vacaciones no es sencilla, siempre se intenta buscar el máximo descanso y alargarlas al máximo. Para evitar el estrés postvacacional, lo ideal es que el regreso a la actividad no se produzca un lunes. Si nos reincorporamos a media semana tenemos el tiempo de adaptación, un par de días y luego un fin de semana para asumir que se acabaron las vacaciones. Que hoy sea viernes y 1 de septiembre no es, pues, una mala noticia.

Además, hay que procurar que las tareas que realicemos a nuestra vuelta no sean excesivamente complejas. Ponernos al día con los asuntos pendientes, resolver alguna cuestión urgente que nos esté esperando o poner la bandeja de correo al día. Tareas que sean más mecánicas y repetitivas, para las que no necesitemos un plus de concentración.

Se trata más de preparar la agenda para la siguiente semana, que meterse de lleno en el trabajo. Si todo ha ido bien y hemos conseguido cargar las pilas, hemos desconectado del mundo y ni siquiera nos acordamos de la contraseña para encender el ordenador, es que hemos descansado bien. No debemos dejar que esta relajación que hemos logrado se convierta, en apenas un par de horas, de nuevo en estrés que va en nuestra contra.

Al igual que los deportistas no vuelven a la competición directamente tras las vacaciones y realizan una pretemporada, los trabajadores tienen que organizarse para volver a la actividad de forma progresiva. Antes de darnos cuenta empiezan los colegios, los atascos y podemos dar por concluido oficialmente el verano, pero ya estaremos más que preparados para trabajar como siempre.

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