Empleados para funciones digitales: las siete características que deben tener

Las características de los empleados para funciones digitales cobran cada día mayor importancia. El mundo empresarial está viviendo importantes transformaciones y hay que buscar trabajadores que no solamente ayuden a la empresa a adaptarse a esos cambios, sino también a ser protagonista activa de ellos.

Al plantear procesos de selección hay que pensar los rasgos del candidato que queremos contratar. Estas siete características son enormemente valorables en el trabajador digital.

1) Dotes organizativas

El empleado digital es un empleado multitarea. Las simultanea con habitualidad porque cada vez dispone de más y mejores herramientas para realizar su trabajo. No obstante, debe saber emplearlas y establecer las prioridades de cada momento.

Acertar con la organización de los procesos es clave en la economía digital. Por ejemplo, muchas empresas han resultado ser disruptivas porque han sabido realizar actividades tradicionales de forma completamente diferente. El empleado digital ha de estar muy atento a las posibilidades de mejora de los procesos.

Por otro lado, el empleado digital dispone de una ingente cantidad de información. Debe saber usar las herramientas que consiguen que sea útil en la toma de decisiones, en su correcta ejecución y en el control de los procesos.

2) Capacidad para empatizar con el cliente

La tendencia es que las empresas otorguen cada vez más importancia a estar en sintonía con el cliente. Todos los empleados deben tener permanentemente presentes a los clientes al realizar su trabajo.

En las funciones digitales, la importancia del cliente se redobla. Cada vez hay más medios digitales para analizar al cliente y para mejorar la interacción con ellos. Se intenta comprenderlos mejor y prever sus reacciones. El empleado ha de ser capaz de ponerse en el lugar del cliente.

Como resultado, el cliente debe percibir el trabajo digital de la empresa como cada vez más cercano a sus necesidades. El equipo encargado de las funciones digitales debe darle la respuesta más adecuada en cada momento.

3) Trabajadores digitales flexibles al cambio

La economía digital está transformando lo que entendemos como tareas y responsabilidades de un puesto de trabajo. Están surgiendo nuevas profesiones y otras se están redefiniendo.

Un equipo hostil hacia el cambio puede hacer que los mejores planes de digitalización fracasen. Disminuye enormemente la capacidad de respuesta de la empresa ante los retos que plantea la transformación digital.

Al contratar a un trabajador, no es sencillo saber qué cambios habrá que pedirle en el futuro. Sin embargo, debemos hacer previsiones razonables sobre su margen para ser flexible.

4) Actualización permanente de los empleados para funciones digitales

Muchas cosas cambiarán, pero no la exigencia de actualización. Por un lado, eso supone que el empleado debe mejorar continuamente su nivel de formación. Con ello conseguirá ir adquiriendo las nuevas destrezas y conocimientos que va requiriendo su puesto.

Y la actualización no solamente debe ser formativa, sino que también deben estar al tanto del avance de sus tareas. Los empleados para funciones digitales deben ser capaces de reportar en cualquier momento información actualizada sobre el progreso de las labores que les hayan sido encomendadas.

En el mundo digital las circunstancias del momento cobran, si cabe, mayor importancia. Si no estamos actualizados, nos encontramos en situación de mayor debilidad frente a empresas competidoras. No olvidemos que el acceso a la formación y a la información se hace más sencillo y no solamente para nuestra empresa, sino también para la competencia.

5) Habilidad para prever y analizar problemas

La digitalización es un proceso complejo que afecta al conjunto de las empresas. Todas tienen problemas y las que mejor los resuelven obtienen importantes ventajas competitivas. Se acaban llevando una parte importante de la demanda de su sector y, gracias a ello, se convierten antes en empresas experimentadas.

Es muy beneficioso que el empleado que realiza funciones digitales se adelante a los problemas que vayan a surgir, es decir, que tenga capacidad de previsión. Le otorga iniciativa. Se gana tiempo y se pueden tomar medidas para minimizar los costes derivados del problema.

Además, un buen análisis de los problemas puede ayudar a mejorar sensiblemente los procesos. Hay que saber describir muy bien la situación, sus causas y consecuencias o las distintas alternativas para poner un remedio.

6) Capacidad para plantear soluciones

El mundo digital se caracteriza, entre otras cosas, por la abundancia de soluciones novedosas. El empleado digital debe comprenderlas bien. Ha de entender sus usos habituales y las consecuencias que tiene emplear una u otra en cada momento. No se trata de encontrar una solución, sino la más adecuada.

Rapidez y conectividad caracterizan a muchas soluciones digitales. Es mucho más sencillo encontrar la persona adecuada que colaborará en la solución del problema. Por lo tanto, el trabajador digital debe, en primer lugar, saber a quién y a través de qué canal debe buscar en cada momento. En segundo lugar, debe tener una buena capacidad para trabajar en equipo y coordinar su labor con la de los demás.

Un aspecto importante es la capacidad para discernir cuándo es interesante una solución digital o una tradicional. Incluso, en muchas situaciones, es conveniente combinar ambos tipos de herramientas para resolver un problema.

7) Creatividad

Los equipos electrónicos e informáticos tienen una habilidad especial para realizar tareas repetitivas de forma precisa y fiable. Más allá de ello, progresivamente, vamos avanzando en el ámbito de la inteligencia artificial. Buscamos máquinas que sean capaces de aprender e incluso proponer iniciativas novedosas y sorprendentes. Sin embargo, ese camino es largo y hoy la creatividad humana es muy superior en muchísimos ámbitos.

No obstante, las tecnologías modernas están proporcionando muchísimas herramientas para la creatividad. En España existen muchos ejemplos de empresas disruptivas que se han apoyado en la tecnología para crear propuestas muy diferentes a lo acostumbrado.

El trabajador digital ya no solamente se adapta a su entorno, sino que emplea su creatividad para contribuir a transformarlo. Además, busca las fórmulas adecuadas para que los cambios beneficien a la empresa y proyecten su crecimiento futuro.

Acertar con las características del trabajador digital es muy importante. Si el cliente es el protagonista de la transformación digital, a los empleados les corresponde trabajar para que tanto los clientes como la empresa pueden resultar satisfechos de ese proceso.

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