Asegurar el negocio, más que arreglar una gotera
En el ejercicio de la actividad empresarial existen variables de riesgo impredecibles que, de producirse, pueden originar el cese temporal de la productividad. Ya sea por causas internas como provocadas por terceros, cuando el engranaje de la empresa se detiene significa que las ventas se paran, pero no lo hace el contador de las nóminas, los seguros sociales, o los recibos de suministros como agua y electricidad.
A nadie le gusta sufrir un siniestro, pero comienza a ser más frecuente de lo deseado ver en las noticias de televisión que una gota fría deja ingentes cantidades de agua en poco tiempo en un determinado lugar, anegando viviendas, locales comerciales, naves. Papeles, mobiliario, ordenadores, mercaderías,… todo queda inservible en cuestión de minutos.
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