Tarjetas de visita profesionales eficaces

Tarjeta-de-Visita

A pesar de que llevamos conviviendo ya un largo tiempo con herramientas tecnologicas (internet, teléfono móvil,…) que podrían haber sustituido a las tarjetas de visita profesionales, hoy en día siguen siendo una herramienta importante para relacionarse en eventos de trabajo. Visitas comerciales, “saraos” de networking, ferias,… aún no las concibimos sin un cierto nivel de tráfico de tarjetas intercambiándose entre las partes interesadas.

Además de ser una herramienta de contacto, la tarjeta de visita también es un elemento diferenciador. El papel y la tinta impresa en él, transmiten parte de la primera imagen que se tiene de una persona o empresa, y ya se sabe que para muchos, ésta es vital. Lo más importante, como desde la primera vez que a alguien se le ocurrió usarlas, dicen que allá por el siglo XVII, sigue siendo que las tarjetas permitan identificar al propietario y acceder a un contacto en un momento posterior. Pero a veces parece que nos olvidamos de esto.

Datos a incluir en las tarjetas de visita

Recuerdo una discusión que hace años teníamos en el trabajo, a la hora de confeccionar las tarjetas de visita de la organización. Las diferentes áreas no compartían la misma visión de cuáles eran los elementos que debían ir incluidos en cada tarjeta, de tal manera que quedaran cubiertos los objetivos de garantizar el contacto y transmitir una buena imagen a terceros. Nos planteamos cuestiones como si deben ser por persona o por departamento; si debe mencionarse el cargo o sólo el nombre del departamento, área,…; si para todos deben ser iguales o no (director general VS agente comercial); si debe incluirse la web o llega con el dominio indicado en el email; entre otras.

Lo que parece lógico es pensar que cada área tendrá unas necesidades diferentes y que, dentro de ella, cada persona las suyas propias de la función que desempeña. Para perfiles de trabajadores en el ámbito comercial, que utilicen un contacto personal, cara a cara, lo más lógico es pensar que sus tarjetas lleven escrito su nombre, teléfono móvil de trabajo, posición en la empresa y departamento. Para perfiles que no sean tan comerciales, sino de carácter administrativo o técnico, es muy posible que en un gran número de ocasiones sea suficiente con una tarjeta genérica, no tan personalizada. Con los datos de contacto departamentales, llega de sobra.

En cualquiera de los casos, dada la importancia que la red Internet ha adquirido hoy en día, si la web es un escaparate real del negocio, debe ir mencionada en la tarjeta (si no la tenemos actualizada y es de esas que no merece la pena enseñar, mejor ni la mencionamos). Si se dispone de canales de contacto formales en redes sociales como Twitter, Facebook o Linkedin, no está de más incluirlos, aunque evitando que la tarjeta contenga un exceso de información, que provoque un “efecto de ruido”.

Además del exceso de información, se debe evitar aportar datos irrelevantes. Por ejemplo, puede que no tenga sentido poner la dirección de un blog personal que nada tenga que ver con el negocio o una cuenta de Twitter que no tenga contenido profesional. Si se deja un correo electrónico, ha de cuidarse que vaya a ser atendido cualquier correo como es debido y que no se pierda por el camino. Si una petición dirigida al departamento comercial llega a un buzón de email genérico, es bastante posible que se pueda perder o demorar la respuesta.

Los datos que puedan hacer falta puntualmente, se pueden escribir sobre la tarjeta. Bueno, esto si lo permiten el papel y el diseño, que en más de una ocasión, al llevar un fondo oscuro, la escritura sobre una tarjeta es muy difícil o, directamente, imposible.

La alternativa digital

Desde la implantación de verdad de los smartphones, han ido surgiendo alternativas a la tarjeta en papel. Existen en las tiendas de aplicaciones de las diferentes plataformas, soluciones que permiten el intercambio de datos por vía electrónica, a través del bluetooth de los terminales o de una conexión a Internet. Pones tu terminal al lado de la persona con la que quieras intercambiar tus datos de contacto “et voilá”, como por arte de magia la otra persona los tiene en su terminal. Hay otras que permiten escanear las tarjetas con la cámara del teléfono y que reconocen los caracteres escritos sobre la tarjeta, añadiendo el contacto a la agenda en un abrir y cerrar de ojos o, mejor dicho, del obturador de la cámara del móvil.

El uso de estas tarjetas de visita electrónicas aún no están extendido y no es muy habitual verlas en todos los terminales, por lo que aún es necesario llevar encima alguna siempre en formato papel. Además, hay que tener en cuenta que las aplicaciones de las dos partes que vayan a intercambiarlas, deben ser compatibles, es decir, deben poder hablar entre ellas.

Otra opción que se está viendo es la que se basa en códigos bidi. Se trata de una especie de códigos de barras con esteroides, que permiten almacenar una cantidad de datos suficiente para incluir los de contacto que suelen incluir las tarjetas de visita. El procedimiento es muy sencillo, sólo hay que disponer de una aplicación instalada en un smartphone y leer el código con la cámara para que, automáticamente, el sistema capture los datos y permita darlos de alta en la agenda.

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Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero