De qué se habla cuando se habla de IV Revolución Industrial

La IV revolución Industrial es una realidad nos guste o no. El uso de robots integrados en sistemas ciberfísicos es el responsables de la transformación sin precedentes que vivimos. Existen industrias que tienen muy avanzado el proceso, como la automoción, pero en otras queda mucho camino por recorrer.

El cambio está ocurriendo a una velocidad sin precedentes a nivel global y afectará al mercado del empleo. El futuro del trabajo vendrá marcado por la desigualdad que se puede generar entre sociedades que adopten el cambio y otras que se queden atrás. No serán competitivas. Y esto será un problema a corto plazo, porque también perderán capacidad de inversión a la hora de sumarse a la IV revolución industrial.

Qué es la IV revolución industrial: definición y concepto

Hablamos de IV revolución industrial como una convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas. Basada en sistemas ciberfísicos, que combinan infraestructura con software, sensores, nanotecnología o las comunicaciones digitales de alta velocidad. Con todo integrado, serán capaces de tomar decisiones en función de los parámetros establecidos de forma autónoma, con la mínima intervención humana.

Pero todo ello controlado gracias a tecnologías como el cloud computing, el Big Data o el Internet de las cosas que ayudan a los CEO a tomar las mejores decisiones en tiempo real. Todo esto unido a la implantación de sistemas ciberfísicos cambiará el modelo de trabajo que tenemos hoy en día.

Qué es el Internet de las cosas o Internet of Things (IoT)

Se estima que en 2020 habrá más de 20.000 millones de dispositivos conectados a la red. Y esta cifra según las previsiones más conservadoras. Internet ha abandonado los ordenadores para pasar a funcionar en los objetos. Y la industria está dispuesta a aprovecharlo. La logística y la industria de fabricación cambiarán por completo, ya que todos los dispositivos serán capaces de recoger datos y ejecutar órdenes.

Millones de empleos desaparecerán. Pero es algo que todavía está en discusión, ya que la desaparición de puestos de trabajo de baja cualificación serán sustituidos, aunque no en igual medida, por puestos cualificados de mayor valor en la cadena de producción.

Sistemas ciberfísicos

La automatización corre por cuenta de sistemas ciberfísicos, hechos posibles por el Internet de la cosas y el cloud computing o nube. Además, se levantan sobre infraestructuras que ya eran digitales. Esto hace que la transformación sea mucho más rápida.

Son sistemas nuevos, pero que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital. Estos nuevos sistemas ciberfísicos combinan la maquinaria robótica, que podemos ver en la industria de automoción, una de las más mecanizadas del mundo, junto con otros procesos basados en cloud o el IoT.

Dichos sistemas ciberfísicos son capaces de tomar decisiones descentralizadas, cooperar entre ellos, y también con los humanos, gracias a la ayuda de sensores o el IoT.

Cultura maker o cultura hágalo usted mismo o DIY

Un ejemplo de transformación a pequeña escala la encontramos con la cultura maker, aprovechando el efecto red y transmisión de conocimiento para hacer posible que sistemas que antes no tenían la suficiente masa crítica ahora sean viables.

Producción industrial a pequeña escala, con maquinaria muy avanzada en conceptos como diseño, impresión 3D o modelaje, que permiten poner a disposición de la comunidad un completo taller 4.0 para cualquiera que quiera desarrollar su idea.

Un ejemplo muy sencillo es el uso de este concepto hazlo tu mismo para la fabricación de drones. El uso de componentes comunes y con el apoyo de la comunidad hace que cualquiera puede construirse un dron que sirva para los propósitos de su negocio, desde el control de cosechas en la agricultura a la mejora logística, por ejemplo.

La Fábrica 4.0

La mejora de la productividad y el ahorro de costes asociado supondrán que sea preciso repensar el actual sistema de producción con fábricas en países donde la mano de obra es más barata. Será el fin de la deslocalización de la producción industrial, que además permitirá un mayor control de la producción.

El uso de nuevos materiales, inteligentes en muchos casos, con sensores va a facilitar un control de la de la producción que hará más eficiente la misma. Habrá menos desperdicios, las piezas defectuosas serán casi inexistentes y los parámetros de calidad mucho más controlados.

Cómo se digitalizarán las industrias y las fábricas

El uso de las nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D serán los principales factores de transformación de las fábricas.

Pero todo esto requiere una alta inversión y el proceso de transformación solo beneficiará a quienes sean capaces de innovar y adaptarse. El resto quedará fuera y esto supone un problema estratégico para la mayoría de países, que en mayor o menor medida ya están impulsando dicha transformación, como el caso de España.

Cómo será la logística

Va a suponer un cambio total en el sector de la logística, tal y como la conocemos ahora. Los sistemas de conducción autónoma harán que sea mínima la presencia humana en su control. Lo mismo en otros sectores de transporte de pasajeros.

Cuánta energía se ahorra, cómo se economiza en todo o casi todo

Pero también a nivel energético, esta será una industria inteligente que ayudará a ahorrar costes. Gracias a ella, es posible impulsar la productividad, mejorar los controles de calidad, la agilidad, la eficiencia, la sostenibilidad y la protección al medio ambiente, logrando ahorros muy importantes y optimizando, en definitiva, todos y cada uno de los procesos.

El control telemático de la producción, apoyado por el cloud computing, permite crear valor añadido en este control del gasto energético que va asociado a este nuevo escenario digital.

Nuevos negocios y oportunidades en la IV revolución industrial

El coste de oportunidad de no aprovechar las oportunidades de la IV revolución industrial es alta. Sectores como el de la automoción o el textil son los que están a la cabeza del proceso. Pero lo cierto es que los momentos disruptivos como el actual equilibran los retos para todas las empresas, de manera que se igualan también las oportunidades.

La oportunidad está ahí fuera. Solo tenemos que detectar cómo nos puede ayudar en nuestro sector una mayor automatización, el uso del cloud, la robótica y el Internet de las cosas o la impresión 3D, por poner solo algunos ejemplos.

En Blog Sage | Siete labores pendientes antes de una IV Revolución Industrial
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