La máxima productividad está en las horas que queremos

Hace unos días oí en el trabajo: “trabajo mucho pero no veo resultados”. Ésto, es posible, cada caso tiene su historia pero me hizo pensar en soluciones ante esta frase. La máxima productividad está en las horas que queremos, es cuestión de saber cómo conseguirlas, entrenarnos o simplemente saber cómo hacer saltar la chispa que nos impulsa a trabajar de manera más fructífera.

El secreto está en la composición de la ecuación donde podemos ver factores como: tiempo donde nadie nos desvía de nuestra atención, procesos de trabajo que no son habituales y nos gusta más al ser nuevos, y hasta ese preciso instante donde sólo queremos conseguir lo máximo con el menor número de movimientos. Para despejar la incógnita de esta ecuación sólo deberemos crear un plan que comprenda nuestras máximas y establecerlas como una costumbre.

Lo que os intento hacer llegar es como podemos hacer un plan específico y ambicioso para sacar lo máximo de tus mejores horas. En otras palabras: tener un plan diario dentro de nuestras actividades habituales de trabajo para que en esos picos de máximo rendimiento puedas multiplicar tus resultados. Que el primer objetivo que nos fijemos para mañana sea aprovechar al 110% ese momento privilegiado.

Tres pilares para alcanzar una buena productividad

Casi todo el mundo conoce sus mejores horas para trabajar. Puede ser al comienzo del día, aprovechando la frescura mental propia y la ausencia de interrupciones externas; puede ser a la hora de comer, donde hay menos distracciones y llamadas; o puede ser al anochecer cuando todo el mundo se ha ido a la cama. Más que el momento importa si lo conoces y si de veras quieres aprovecharlo a tope. Para detectar nuestras horas de máxima productividad debemos tener en cuenta cosas como: nuestros niveles de energía e intensidad, nuestra capacidad de concentración, nuestra facilidad para ganar ritmo e intensidad, nuestro estado de ánimo, las distracciones a tu alrededor y interrupciones externas.

Otra parte importante es: la lógica dicta el siguiente paso es elegir qué tareas debes hacer en esos momentos. Y es así. Pero antes de eso os animo a hacer otra cosa que para mí es más importante si cabe: decidir por adelantado qué es lo que no vas a hacer en esas horas de máxima productividad. Porque hay ciertas tareas, actividades o rutinas que, aunque pueden entrar dentro de nuestro día, no deberían colarse ni a golpes dentro de las horas de máxima productividad, porque sería desaprovecharlas tontamente, y el equivalente a decir: “me da igual no conseguir resultados”. Para ello puedes elaborar una lista específica de tareas o gestos que no vamos a hacer nunca en esas horas. Cosas como las reuniones, navegar por Internet, el email, el teléfono, redes sociales o hacer tareas mecánicas o rutinarias deben quedar fuera de esas horas; que por sentido común nacieron para hacer cosas de verdadero peso en tu trabajo.

Tener un plan para aprovechar al máximo esas horas es querer exprimirlas hasta la última gota. No como un anhelo, no como algo que uno se propone y “a ver si sale”, sino como algo que se busca deliberadamente, empezando en la planificación diaria. A última hora del día, cuando hagas tu planificación para mañana, incluye también un plan específico para esas horas. ¿Qué vas a hacer y qué vas a conseguir durante ese tiempo? Da igual si es una hora o dos, lo que importa es lo que vamos a hacer. Introduce siempre ahí las tareas o actividades que exijan más concentración, más energía, más creatividad y más ritmo de trabajo… las tareas que dejen huella, las más difíciles, las que incluso no te apetezcan, las harás antes, las harás con menos dificultad, las harás con más calidad.

Conclusión

Como le dijo Yoda a Luke Skywalker: “conócete a ti mismo”. A diario vamos a trabajar o hacemos tareas que deberemos repetir, por tanto, es cuestión de sentarnos a pensar un par de minutos y decidir qué debemos posponer o mejorar, si erramos no es problemas, tenemos más días para repetir y mejorar.

En Blog Sage | Las 8 claves para una gestión de compras eficiente en la pequeña empresa
Imagen | GonzaloMMD

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora consultor informático en NTT, en Barcelona. En ratos libres SEO y redactor en Tecnología Pyme.

Me encontráis a un tweet en @carvajaluchi