Enseñanzas de la economía colaborativa

Seis enseñanzas que todo tipo de pymes y autónomos pueden sacar de la economía colaborativa

Existen enseñanzas de la economía colaborativa que pueden venir bien a todo tipo de pymes. Se trata de lecciones que pueden extraer de la forma en la que la economía colaborativa organiza sus actividades.

La economía colaborativa ha puesto de relieve algunos de los principales desafíos organizativos, pero también algunas de las principales herramientas para abordarlos. De ahí podemos extraer algunas importantes enseñanzas de la economía colaborativa para las pymes y los autónomos.

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1) Hay que luchar contra los recursos ociosos

Una de las principales motivaciones de la economía colaborativa es la lucha contra los recursos ociosos. Para unos supone la oportunidad de obtener unos ingresos cuando no van a usar algo que poseen. Para otros, es una opción para acceder a determinados bienes y servicios de forma esporádica sin tener que afrontar el desembolso de su adquisición.

Aunque no siempre, los recursos ociosos en las pymes suelen ser señal de problemas organizativos. Se tienen recursos que no se emplean por si falla algo. Las inversiones no se emplean en toda su capacidad por fallos en los procesos. Hay muchos medios materiales y humanos, pero poca demanda. Se podrían poner muchos más ejemplos, pero suelen remitir a deficiencias organizativas.

La economía colaborativa da una nueva posibilidad de organizar las actividades de la empresa. Se pueden aprovisionar recursos de formas alternativas. Obviamente, existen otras alternativas para luchar contra los recursos ociosos. Pero lo importante es que la economía colaborativa sitúa este problema organizativo en un lugar destacado en las agendas de asuntos pendientes por resolver de la mayoría de las pymes.

Muchas pymes toman como referencia lo que hacen sus competidoras. Si sus referencias cercanas hacen lo mismo, el problema organizativo común tiene menos relevancia. Ahora, la economía colaborativa está incitando a las empresas a la búsqueda de soluciones y no sería bueno quedarse atrás.

2) Todo negocio debe generar confianza entre la empresa y el cliente

La economía colaborativa ha ido buscando soluciones ingeniosas para resolver el problema de la confianza. Poner nuestros recursos a disposición de otros puede resultar arriesgado. Y lo mismo sucede cuando depositamos nuestra confianza en que lo que nos ofrecen los demás es como se dice.

Las opiniones de los usuarios, basadas en la experiencia previa, pueden aportar confianza. Lo mismo sucede con las acreditaciones de expertos o de empresas especializadas. La documentación de hechos objetivos aporta elementos para la comparación. La economía colaborativa busca mejorar las soluciones a los problemas que origina la desconfianza.

Pero ese mismo problema lo tienen todas las empresas, incluso las más grandes. Por un lado, hay que ganarse la confianza del cliente. La tendencia es a que las empresas sean cliente-céntricas. Y los desafíos, en este sentido, son conocidos. Las malas prácticas, propias o del sector, pueden disminuir sustancialmente la demanda. Eso puede ser un lastre para los proyectos de futuro de la empresa y para la rentabilización de las inversiones.

Pero, por otro lado, las empresas deben encontrar la forma de confiar en los clientes. Un problema muy habitual es el oportunismo postcontractual. Una vez firmado un acuerdo y organizados unos recursos, los clientes pueden aprovechar lo que les hemos garantizado y tirar por tierra lo que no les guste. Y también existen empresas oportunistas que aprovechan las ventajas que les ofrecen los contratos para no cumplir lo que se espera de ellas.

Esa actitud va en contra de ambos, puesto que los clientes pueden tener dificultades para encontrar proveedores. Un reto de toda clase de actividades es generar un ambiente de confianza en que la actuación de las partes será acorde a lo previsto.

Una de las soluciones a este problema, empleado habitualmente por la economía colaborativa, es la interposición entre proveedor y cliente de una plataforma. La plataforma es la empresa que busca encontrar las respuestas para crear una organización en el intercambio que genere confianza. Existen otras muchas, pero las soluciones a este problema son cruciales para el buen desarrollo de todo tipo de actividades económicas.

3) Hay que trabajar duro la reputación

Los intervinientes en la economía colaborativa deben entender la reputación como una inversión. Tienen que realizar un conjunto de actividades que sirvan para posicionarse como un compañero apetecible con el que compartir recursos.

La reputación es una inversión fundamental para las pymes. Facilita su financiación, ya que da mayor solidez a sus proyectos, que son percibidos como de menor riesgo. Es más fácil encontrar socios o financiación ajena.

La reputación también es un factor que permite encontrar mejores candidatos para cubrir vacantes. Nadie sabe las oportunidades laborales que le va a deparar en el futuro una empresa, pero la reputación es una señal de que puedan existir buenas opciones.

Los clientes huyen de las empresas con mala reputación, incluso cuando sea injusta. Para las pymes es especialmente complicado luchar contra una crisis en su reputación.

Una de las enseñanzas de la economía colaborativa es que existen elementos que contribuyen a posicionar la reputación de la empresa en la mente de cuantos terceros se relacionen con ella. La economía colaborativa hace especial énfasis en la importancia de la interacción, de la publicación de las experiencias, del seguimiento en tiempo, etc. Son aspectos a los que cualquier pyme debe prestar atención.

4) Información relevante para que el cliente tome decisiones

Las plataformas de economía colaborativa se plantean continuamente qué información necesitan los intervinientes. Tratan de diseñar sencillos formularios cuyas respuestas satisfagan las inquietudes de las partes. También recogen información de la participación de los intervinientes en la plataforma que puede ser útil en la toma de decisiones.

Una de las dudas que cualquier emprendedor debe plantearse es la de por qué un cliente debería elegir sus productos. En definitiva, qué debería saber para quedar convencido de que lo que se le ofrece es interesante.

Responder a esa pregunta consigue posicionar el producto en la mente del cliente. También favorece la segmentación, ya que clientes con diferentes inquietudes pueden formar parte de distintos segmentos. Además, es fundamental en la estrategia de comunicación de la empresa. Se trata de lanzar los mensajes adecuados, de no omitir información que pueda llevar al cliente a nuestra empresa y de no ofrecer informaciones que puedan desconcertarlo.

5) Hay que buscar una disminución de los costes de transacción

Los intercambios que realizan los participantes en la economía colaborativa son posibles gracias a una disminución de los costes de transacción. Si fuesen muy elevados, las operaciones no serían viables. Uno de los más importantes es el relativo a los costes de búsqueda de alguien con el que entablar una relación. También se han reducido, por ejemplo, los costes ligados a la cobertura de los riesgos que conlleva el intercambio.

Las plataformas participantes en la economía colaborativa han logrado reducir esos costes gracias a su gestión de la información. Se han apoyado en los desarrollos tecnológicos para acercar a personas que, muchas veces, no tienen ninguna relación previa.

Ese es un factor muy importante para toda clase de pymes. El bien o servicio que ofertan ha de estar accesible, con el menor coste posible. Hay que vigilar muy estrechamente los costes adicionales que pueda suponer la contratación de nuestro producto. Toda diferencia entre el precio cobra la empresa y los costes del cliente repercute en una menor demanda.

Este reto implica a la empresa en el cambio de su entorno. Algunas veces deberá negociarse con proveedores de otros bienes y servicios, con las instituciones, etc. En otras puede ser conveniente lanzar unilateralmente iniciativas que propicien una nueva forma de comerciar. De hecho, una de las enseñanzas de la economía colaborativa más importantes es que se pueden diseñar nuevas formas de comerciar. Muchas pequeñas empresas de la economía colaborativa han introducido novedades importantes en sus respectivos sectores.

6) Los medios digitales pueden mejorar sustancialmente los negocios

Los medios digitales han dado el impulso que necesitaba la economía colaborativa. Los usuarios acceden a través de Internet a las posibilidades que ofrece. Gracias a su smartphone pueden tomar decisiones en cualquier momento y lugar.

Quizá lo más importante de la digitalización para el impulso de la economía colaborativa ha sido la mejora de procesos. Se ha procesado los datos de los intervinientes de la manera más eficiente para conseguir los objetivos marcados. Y eso ha generado negocios viables.

Las enseñanzas de la economía colaborativa para las pymes son claras. Hay que digitalizarse, pero hay que hacerlo con la vista puesta en la mejora de los procesos y la comunicación interna y con una permanente orientación al cliente. La digitalización no es una moda que haya que seguir, sino un instrumento al servicio de la mejora de la empresa.

La digitalización no trata, o no principalmente, de hacer lo mismo de siempre de otra manera. Toda la vida se ha compartido bienes y servicios. Sin embargo, la economía colaborativa está posibilitando que se comparta en circunstancias totalmente diferentes. Por ejemplo, ¿quién iba a pensar que tanta gente iba a prestar sus cosas a desconocidos?

La economía colaborativa es uno de los fenómenos que están intentando generar soluciones novedosas a los problemas tradicionales de gestión. Las pymes y los autónomos pueden ver en estas iniciativas y en sus desafíos un espejo de muchos de sus retos.

En Blog Sage|El reto del cambio en la gestión de nóminas y recursos humanos

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