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El asesor (por fin) sale del laberinto

La utilización de las tecnologías de la información ha dado un giro de 180 grados en el desempeño profesional de asesorías y despachos en los últimos tiempos. A veces hablamos en términos de futuro de una realidad (digital) que, sin embargo, nos ha avasallado y  amenaza con superarnos si no le ponemos remedio.

La progresiva sustitución de las ‘montañas de papel’ por paquetes de datos ordenados, centralizados y compartidos están permitiendo que el asesor salga de un laberinto profesional que cada vez se hacía más grande y complejo y en el que el manejo de la información se había convertido en inabarcable, con un riesgo cada vez mayor de terminar en error.

Asesorías y despachos se han convertido en protagonistas de un cambio imparable en el que se hace necesario evolucionar al mismo ritmo al que lo hace el entorno. Y hablamos, en este caso, del entorno relacionado con los nuevos modelos de negocio, con el panorama económico general y con aquel que tiene que ver con la competencia.

Aparecen nuevas herramientas, cada vez son más sofisticadas, más útiles, más completas… El error está en no incorporarse al cambio, quizás por miedo o por desconocimiento, quizás por pereza a la hora de mudar costumbres e introducir nuevos hábitos de trabajo que permitan sustituir engorrosas tareas manuales.

Experiencia + Formación como estrategia

Hablamos de un proceso de cambio en el que el profesional debe asumir, además, la necesidad de formación acorde a las que serán sus nuevas tareas de gestión. Una necesidad entendida como estrategia en el camino hacia la mejora en los niveles de productividad.

¿Por qué? Pues porque no es una moda que ya pasará. El cambio tecnológico ha llegado para quedarse. ¿Por qué no aprovechar las sinergias del binomio experiencia + tecnología y convertirlo en un plus para nuestro negocio?

Ya sabemos que muchos de los profesionales del sector no son ‘nativos digitales’ pero esa condición no debe suponer ningún hándicap sino una razón más para evolucionar.Debe ser la suma de talento, experiencia y renovación constante en los conocimientos profesionales

Pero en esa imprescindible renovación no sólo hablamos de conocimientos puramente legales, fiscales… sino de los que tienen que ver con la tecnología. Y sólo por una razón –más que suficiente, por cierto- y es porque podremos utilizarla en nuestro beneficio.

En definitiva, vamos a darte cinco razones para participar del cambio y salir del laberinto:

  1. Ahorro en tiempos de trabajo y costes.
  2. Información disponible en tiempo real.
  3. Seguridad en que los datos no  ‘desaparecerán’ por un error humano o un fallo técnico.
  4. Tecnología siempre a la última.
  5. Soporte inmediato  ante cualquier duda o problema.

Porque de un negocio… puede surgir otro

Apostar por la tecnología como elemento diferencial en el despacho o asesoría, por otro lado, no sólo tiene las evidentes ventajas que acabamos de comentar sino que terminará provocando un profundo cambio en el modelo de negocio y, a la larga, propiciará el nacimiento de otros nuevos.

Y es que, no se trata sólo de automatizar procesos administrativos o documentales sino de aprovechar tu knowhow para mirar hacia el futuro y ampliar horizontes.

Es algo de lo que se viene hablando, y mucho, en el sector en los últimos tiempos. ¿Por qué no innovar ofreciendo nuevos servicios gracias a los avances del software de gestión?

Se trata de buscar ventajas competitivas, en un entorno tecnológicamente seguro, donde los datos confidenciales que se manejan estén a buen recaudo, se mejore la calidad del servicio y todo eso sin que se disparen los costes.

“La innovación es lo que distingue a un líder de los demás”, decía Steve Jobs… Y la verdad, poco más que añadir.