Publicado por el 19/10/2010 | Formación, ayudas y subvenciones | 11 comentarios

La formación de los trabajadores

En otras ocasiones hemos hablado de la necesidad de la formación continua y del reciclaje de conocimientos dentro de la empresa. La tan demandada productividad depende, entre otros factores, de que los trabajadores, de todos los niveles de la empresa, puedan estar al día y mejorar su formación.

Una plantilla con mayores conocimientos para el desempeño de sus tareas, redundará, sin ninguna duda, en beneficio para los propios trabajadores y para las empresas. La normativa que regula las relaciones laborales, tiene un sistema que favorece esa formación, vamos a ver como funciona.

¿Qué es la Fundación Tripartita?

La Fundación Tripartita es uno de los órganos que componen la estructura organizativa, y de participación institucional, dentro del subsistema de formación profesional para el empleo. Tiene carácter tripartito, ya que su patronato está constituido por la Administración Pública, por las organizaciones empresariales y por los sindicatos.

Sus principales tareas consisten en colaborar y asistir técnicamente al Servicio Público de Empleo de Estado; en impulsar y difundir la formación profesional para el empleo, entre empresas y trabajadores y en prestar apoyo técnico a las entidades que forman los órganos de participación de este sistema. Sus responsabilidades se desarrollan en el marco del Real Decreto 395/2007 de 23 de marzo, que regula el subsistema de formación profesional para el empleo.

Los recursos que financian este subsistema provienen de la recaudación de las cuota por formación profesional que realiza la Seguridad Social, de las ayudas del Fondo Social Europeo y de las aportaciones que haga el Estado a través del presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal.

El funcionamiento de los cursos de formación

Las empresas dentro de las cotizaciones a la Seguridad Social, destinan una parte de esas cotizaciones a la financiación de la Formación Profesional. Estas cantidades aportadas dan derecho, anualmente, a una serie de créditos, que podemos utilizar para que los empleados asistan cursos de formación impartidos por entidades acogidas a determinados convenios con la Administración.

Las entidades que imparten estos cursos, pueden ser públicas o privadas. Sindicatos, organizaciones empresariales, academias o centros de formación pueden ofertar este tipo de cursos, que pueden ser presenciales o realizarse on-line.

Los créditos de los que dispone la empresa, para la realización de estos cursos o actividades formativas, están en función del número de trabajadores y las cantidades aportadas a la Seguridad Social en el concepto de Formación Profesional durante el año anterior. Estos créditos no son acumulables para años posteriores, si no se consumen en esa anualidad, se pierden.

Cómo utilizar esos créditos

Los créditos que dispone cada empresa se calculan de la siguiente manera:

  • Empresas de 1 a 5 trabajadores: 420 euros de crédito.
  • Empresas de 6 a 9 trabajadores: 100% de la cantidad cotizada.
  • Empresas de 10 a 49 trabajadores: 75% de la cantidad cotizada.
  • Empresas de 50 a 249 trabajadores: 60% de la cantidad cotizada.
  • Empresas de 250 ó más trabajadores: 50% de la cantidad cotizada.

Además, las empresas que concedan permisos individuales a sus trabajadores para su formación, dispondrán de un crédito adicional según lo dispuesto en el artículo 13.3 del Real Decreto 395/2007 y en el artículo 23 de la Orden reguladora de esta iniciativa.

Para utilizar esos créditos, la empresa y el trabajador pueden informarse de la oferta de cursos y escoger el que les interese, siempre teniendo en cuenta que la temática del curso debe estar relacionado con su actividad o suponer una mejora en la capacitación del trabajador. Cada uno de esos cursos lleva asociado un coste o el crédito necesario para su realización.

En el momento de la realización del curso la empresa paga el coste del curso y posteriormente lo descuenta de las cotizaciones a la Seguridad Social, de esta forma recupera el importe pagado, hasta el límite de créditos que disponga.

Los créditos son anuales y son colectivos, la empresa puede optar por utilizar los créditos en un solo curso, para un trabajador, o repartirlo en varios cursos o para varios trabajadores. En el caso de que el o los cursos tenga un coste mayor al crédito del que la empresa dispone, la empresa asume el pago de la diferencia.

Conclusión

Las empresas aportan parte de sus cotizaciones sociales a la formación profesional. Estas aportaciones pueden servir para que sus trabajadores puedan reciclarse o mejorar su capacitación, lo que beneficia a ambas partes, y lo puedan hacer de manera gratuita o a un muy bajo coste. Sería bueno que se aprovechara mucho más este sistema, que redundaría en el aumento de la productividad de esos trabajadores.

En Blog SAGE Experience | Formación “in company”: una fórmula válida para aprender en la pequeña empresa
Imagen | xornalcerto

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Yo llego a fin de mes.

Colaborador, de Blog Sage Experience.

Puedes seguirlo en Twitter en @misterempresa

11 Comentarios

  1. He visto un solo curso de la Formación Tripartita y pecaba de ser excesivamente básico.

    Los cursos deben subir el nivbel también no quedarse siempre en la parte fácil. Por eso no se forma adecuadamente la verdad

  2. Ojo al dato del de la camisa azul que parece que esté engañando a la mujer…

  3. Demasiado dinero para tan poca formación de verdad. Cada empleado necesita una formación específica y personalizada, y esto es lo que parece difícil conseguir, de ahí que en los cursos mucha gente pierda el tiempo.

  4. Lo que probablemente falle no es este sistema, sino la manera de llevarlo a cabo. Si se buscara la formación como fin y no como negocio la oferta de cursos podría ser mejor, pero al final se tiende a cubrir el expediente y justificar que se hace algo, aunque luego tenga poca efectividad

  5. Desgraciadamente estos cursos de formación dejan mucho que desear, sobre todo los que son on-line. Los que hice yo eran malísimos, me quitaron las ganas de volver a hacer más.

  6. Muy buena la iniciativa del reciclaje profesional!Y para Helen, no todos los cursos online son como piensas, depende de todo el trabajo que se haga por detrás…

  7. muy buena informacion espero que sigan asi. saludos

  8. Más allá de la calidad de los cursos, lo que debemos analizar es si el sistema está bien planteado o no. Si los créditos son una buena manera de gestionar ese dinero que se aporta o si habría algún otro más efectivo

  9. busco trabajor de los almacenes

  10. Buen artículo.
    Decir que en una empresa grande, se gestionan los créditos de los trabajadores (apartado F.P. de nuestras nóminas) de manera global y no individual (trabajador por trabajador). Esto es injusto, porque si un informático trabaja en una empresa de Energías Renovables, por poner un ejemplo, es “lógico” que la mayor parte de ese crédito se destine a formar a los trabajadores que llevan dinero a esa empresa (temas comerciales, técnicos relacionados con la actividad principal…) y no a un servicio interno que no trae dinero sino, que es un gasto (o así lo ven la mayoría de las empresas).
    Estoy de acuerdo en que estos cursos, son muy básicos y realmente no se aprovechan totalmente. Para empezar, suelen ser fuera del horario laboral, y por tanto, de 19 a 22h, después de llevar todo el día trabajando, cuesta concentrarse y aprender algo…
    En fín, es mi reflexión ; )
    Un saludo.

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