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Socio, administrador, prestador de servicios… ¿Cuál es el impacto fiscal de desarrollar varios roles en la empresa?

En una misma persona pueden confluir diversas facetas en relación a una empresa. Puede ser socio, administrador, trabajador, prestador de servicios profesionales, proveedor de bienes…

Cuando se solapan varias facetas en una misma persona dentro de una empresa debe pensarse cuál va a ser el impacto fiscal de desarrollar varios roles en ella, a fin de tomar la mejor decisión. Pero, al mismo tiempo, han de sopesarse las consecuencias jurídicas que puede tener la decisión de la elección de las formas concretas a través de las cuales una misma persona se relacionará con la empresa en otros ámbitos como la Seguridad Social o el ámbito mercantil.

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Socio y trabajador

Cuando un socio de la empresa es a su vez trabajador hay que tener muy presente si su participación es superior al 25% del capital social. Superado dicho umbral se considera, según el artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, que existe una vinculación entre socio y sociedad, por lo que en dicho impuesto y en el IRPF (a tenor del artículo 41 de la Ley del IRPF) la operación ha de valorarse a valor de mercado.

Socio y administrador

Las retribuciones al cargo de administrador tributan en el IRPF como rendimientos del trabajo, según establece el artículo 17.2 e) de la Ley del IRPF. Y ello con independencia del régimen en el que cotice el administrador en la Seguridad Social y de que se haya establecido o no un contrato laboral de alta dirección.

En el Impuesto sobre Sociedades, el hecho de ser socio o administrador genera una vinculación con la sociedad que obliga a valorar las operaciones con el socio o el administrador por su valor de mercado, según el citado artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, pero lo hace de diferente manera.

Cuando el socio no es administrador, solamente se considerarán a efectos del Impuesto sobre Sociedades las relaciones socio-sociedad como operaciones vinculadas en el caso de que la participación alcance o supere el 25%.

En el caso de los administradores, sean socios o no, y lo sean de hecho o de derecho, las operaciones que realice con la sociedad se considerarán siempre operaciones vinculadas, salvo en lo referente a su retribución por el ejercicio de sus funciones.

Además, es importante tener en cuenta que, en la actualidad, las retribuciones a los administradores por el desempeño de funciones de alta dirección, u otras funciones derivadas de un contrato de carácter laboral con la entidad no se consideran, como sí se hacía anteriormente, liberalidad. Por tanto, ahora sí son un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades.

Administrador, socio y prestador de servicios

En diversas situaciones, el administrador de una sociedad puede prestar servicios que van más allá de lo que se entiende dentro de su cometido. Ese puede ser el caso, por ejemplo, de quien desarrolle una actividad económica  de prestación de servicios en paralelo a su ejercicio como administrador de la sociedad.

En estos casos surge la duda de si este tipo de prestaciones son una actividad económica o de si se trata de un trabajo. Para ello, salvo en el supuesto específico de prestaciones de servicios profesionales a sociedades profesionales, será fundamental valorar la existencia de medios de producción propios del administrador y ajenos a la empresa y, sobre todo, si la prestación de servicios se realiza en régimen de dependencia de la sociedad.

Por ejemplo, si la labor desarrollada por el administrador al margen de sus funciones como administrador se inserta dentro de la organización, horarios, directrices, etcétera, de la empresa, deberemos entender que existe una dependencia de la sociedad y el administrador está desarrollando un trabajo (con independencia de su denominación) y los rendimientos que le genere deberán tributar como rendimientos del trabajo.

Sea o no socio, las prestaciones de servicios del administrador a la sociedad se calificarán como operación vinculada en el sentido del artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades y, por lo tanto, deberán valorarse a valor de mercado.

Las prestaciones de servicios profesionales de un socio a una sociedad profesional

Una sociedad que desarrolla actividades profesionales puede prestar sus servicios a terceros empleando los servicios de sus socios. Los rendimientos que perciban estos socios serán calificados como rendimientos de actividades económicas si el socio está dado de alta como autónomo ante la Seguridad Social por dicha actividad. En caso contrario, se calificarán como rendimientos del trabajo.

En este caso hay que tener en cuenta que pueden existir sociedades que desarrollen actividades profesionales sin entrar en la definición de sociedad profesional.

Esa prestación de servicios profesionales del socio a la sociedad profesional estará sujeta al IVA si se prestan por cuenta propia. Es posible que un rendimiento calificado en el IRPF como rendimiento de la actividad económica sea calificado a efectos del IVA como una actividad no sujeta en virtud del artículo 7.5º de la Ley del IVA. La razón es que, a efectos del IVA, hay que valorar si esa actividad profesional se desarrolla o no en régimen de dependencia para considerar si se desarrolla por cuenta propia.

Entregas de bienes por socios y administradores

Cuando socios y administradores efectúan entregas de bienes a su sociedad debe tenerse en cuenta, en su caso, la vinculación y la valoración a precios de mercado.

En el caso de las entregas de bienes realizadas por los socios también deberán valorarse por su valor de mercado a efectos de calcular la base imponible del IVA, a tenor de lo dispuesto por el artículo 79 de la Ley del IVA si se dan determinados requisitos relativos a la posibilidad de fijar un precio inferior o superior al valor de mercado con el fin de intentar obtener una ventaja fiscal.

Es importante tomar en consideración el impacto fiscal de desarrollar varios roles dentro de una empresa, y al mismo tiempo considerar las consecuencias no solamente jurídicas, sino también organizativas que tendrá la decisión para esa persona y para la sociedad.

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