Preocupaciones ante el fin de la campaña de la renta

Ocho preocupaciones ante el final de la campaña de la renta que tienen solución

El fin de la campaña de la renta es un momento que puede ocasionar diversas preocupaciones. Se terminan los plazos y hay que cumplir con determinadas obligaciones. Debemos hacerlo sin que trastorne nuestros planes o los de aquellas personas o entidades importantes para la empresa.

Afortunadamente, algunas de las preocupaciones más importantes que surgen ante el fin de la campaña de la renta tienen solución. Veamos algunas de las principales y los remedios para afrontarlas.

1) La falta de liquidez para efectuar el pago

Las personas físicas que desarrollan actividades económicas están sujetas al IRPF. El pago de la cuota diferencial puede, en algunos casos, representar una dificultad para los autónomos. Si ese es el caso, en primer lugar, debe analizarse si es debido a problemas en la gestión de la tesorería.

Una primera solución es recurrir al fraccionamiento previsto por la normativa del IRPF. Permite efectuar el pago en dos plazos sin intereses. El primero de ellos sería de un 60% de la deuda y se efectuaría en el momento de presentar la declaración. No obstante, si se realiza mediante domiciliación, el cargo en la cuenta se hace el día 30 de junio. El segundo, por el 40% restante, se efectuaría el 6 de noviembre.

Otra posibilidad, incompatible con la anterior, es solicitar un aplazamiento. Permite trazar un calendario para ir pagando poco a poco y atravesar el problema de liquidez. Supone el pago de intereses de demora.

Al solicitar un retraso, hay que tener en cuenta si se superan los 30.000 euros o no. Si el importe es menor, podemos realizar la solicitud telemáticamente y sin presentación de garantías.

2) Los propietarios de la empresa han pagado mucho IRPF

Con la declaración, llega la hora de comprobar cuál ha sido la cuota líquida. Por ello, el fin de la campaña de la renta es un momento clave para tomar conciencia del peso del IRPF en la actividad.

Mal arreglo tendrá a estas alturas lo pagado del IRPF de 2016. Sin embargo, sí que puede ser el momento para iniciar, de no haberlo hecho antes, una correcta planificación fiscal para el futuro.

Hay que introducir los costes o ventajas fiscales en todos los procesos de decisión. Deben analizarse las diferentes formas jurídicas de afrontar los proyectos. Puede ser, por ejemplo, conveniente examinar si la forma jurídica a través de la que se desarrolla la actividad es la correcta. En todo este proceso es muy importante la sintonía con nuestro asesor.

3) Empleados con una cuota diferencial muy elevada

En las pymes puede haber algún empleado que suela pagar una cuota diferencial elevada. Puede deberse a diversas circunstancias. Por ejemplo, es posible que obtenga habitualmente rentas no sujetas a retención.

En algunos casos, sucede que el trabajador se preocupa, a pesar de que, en realidad, está demorando el pago del impuesto. Normalmente, este problema es más frecuente entre personas con hábitos deficientes de ahorro.

La solución para estos casos es subir el tipo de retención. La empresa lo puede hacer siempre que lo solicite el trabajador, sin superar nunca el tipo marginal máximo.

4) Presentar una autoliquidación con la que no se está de acuerdo

Las normas fiscales se prestan, con cierta frecuencia, a varias interpretaciones. Con el fin de la campaña de la renta llega el momento de tomar una decisión. Hay que presentar la autoliquidación conforme a una de ellas. La tentación razonable es presentarla de forma que paguemos lo mínimo.

El problema es que podemos ser sancionados por Hacienda. La ley indica que, si hemos declarado conforme a una interpretación razonable de la norma, habremos puesto la diligencia necesaria en el cumplimiento de nuestra obligación y no se nos podría sancionar. El problema radica en qué es o no una interpretación razonable.

Para evitar la sanción, una solución es presentar la autoliquidación conforme a los criterios habituales de Hacienda. Sin embargo, si no queremos pagar de más, deberemos defender nuestra posición.

A continuación, es preciso instar la rectificación de la declaración de la renta presentada. Si no nos dan la razón, podemos, en primer lugar, presentar un recurso de reposición. También podemos presentar directamente una reclamación económico-administrativa. Si la Administración no nos da la razón, es posible interponer un recurso contencioso-administrativo.

5) Declarar más allá del fin de la campaña de la renta

Con el fin de la campaña de la renta, pueden quedar rentas por declarar. Puede ser por hechos que correspondan a un ejercicio, pero de los que no se tenga constancia hasta después de cerrado el período de declaración. Por ejemplo, los importes devueltos de las cláusulas suelo pudieron ser gasto deducible. Al devolverse, hay que declarar un menor gasto y, por tanto, una mayor renta.

También es posible declarar lo que no declaramos en su momento. Al hacerlo antes de un requerimiento de la administración, evitaremos la sanción. No obstante, habremos de pagar un recargo:

  •  5% durante los primeros tres meses
  •  10% desde el tercer mes hasta el sexto
  •  15% desde el sexto hasta el año

A partir de ahí, habrá que pagar un recargo del 20% más los correspondientes intereses de demora.

El mecanismo para hacerlo es la autoliquidación complementaria. No obstante, solamente se emplea en el caso de que corresponda pagar más o una menor devolución. Si lo nuevo que se declara implica que Hacienda nos tiene que devolver dinero, habrá que recurrir a una rectificación de la autoliquidación o a la solicitud de devolución de ingresos indebidos.

6) Temor a una inspección

En cualquier momento puede tener lugar una visita de la inspección, ante la que conviene preparar la contabilidad. En ese sentido, una herramienta imprescindible en la gestión de hoy es tener la solución informática adecuada para nuestra contabilidad.

Por otro lado, deben estudiarse los aspectos jurídicos de nuestra actividad y, de forma especial, su incidencia fiscal. Hay muchos supuestos de dudosa interpretación. Es importante comprender por qué tributamos como lo hacemos.

Ayuda mucho tener preparados con anticipación los argumentos ante una posible inspección. Y conviene tener presente la doctrina administrativa y la jurisprudencia de casos semejantes. Contribuye a prever un itinerario razonable de recursos administrativos y judiciales y los costes de ese trayecto. Hay que cultivar la relación entre el personal de la empresa encargado de las tareas contables y fiscales, los asesores externos y, en su caso, los abogados.

7) Miedo a no tener todos los datos

Los datos son fundamentales para cumplir con las obligaciones fiscales. Lo son para presentar la declaración de la renta, pero también los diferentes modelos del IRPF y de otros impuestos, como el IVA. Además, son necesarios para obtener la información necesaria para planificar nuestras decisiones.

Afortunadamente, hoy existen soluciones para tener los datos al día de forma rápida y sencilla. Incluso, es posible hacerlo con dispositivos móviles. Además de tener los datos controlados, necesitamos una solución de contabilidad y facturación que aporte la agilidad que necesita nuestro negocio.

8) Empleados que solicitan un adelanto para el pago

Es posible que algunos empleados soliciten un adelanto para el pago de la cuota diferencial del IRPF. En ese caso, es necesario prestarles algún soporte.

El primer soporte es el informativo. Es bueno que conozcan las alternativas de fraccionamiento y aplazamientos, lo mismo que las ofertas de financiación por parte de las entidades financieras. También puede ser una ocasión para que el empleado analice la conveniencia de un posible incremento de las retenciones para el futuro.

Incluso, en algunos casos, es posible que en realidad deban pagar menos de lo que parece en un inicio. Es conveniente incidir en que deben revisar el borrador antes de la presentación. Puede, por ejemplo, que tengan derecho a deducciones que no se han tenido en cuenta.

Hay que estudiar caso por caso los posibles adelantos de sueldo. Por último, conviene tener presente el impacto en la gestión de la tesorería de la empresa. Hay que analizar con antelación las necesidades previsibles para este mes y ver si se cumplen. Además, si ahora se realizan más adelantos, en futuros meses habrá que corregir las previsiones de pagos.

El fin de la campaña de la renta es un momento que plantea diversas preocupaciones en la gestión de la empresa. Hay que prestar atención suficiente a las soluciones, ya que las hay y, en muchos casos, no son excesivamente complejas.

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